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Atomic

abril 27 @ 22:00 - 23:55

20 € no socio / 10 € socio

Fredrik Ljungkvist – reeds
Magnus Broo – trumpet
Håvard Wiik – piano
Ingebrigt Håker Flaten – bass
Hans Hulbœkmo – drums

Otro sueño hecho realidad: Atomic ni más ni menos.

ATOMIC

 

Magnus Broo, trompeta. Fredrik Ljungkvist, saxo y clarinete. Håvard Wiik, piano. Ingebrigt Håker Flaten, contrabajo. Hans Hulbœkmo, batería y percusión.

 

 

 

http://www.atomicjazz.com/

 

https://www.youtube.com/watch?v=DW7v0aGv5bA (Lucidity, noviembre 2014)

 

Lucidity (Jazzland, 2015)

 

https://www.youtube.com/watch?v=wb0YBUfPvy0 (Stuck in Stockholm)

 

“There’s a hole in the mountain” (Jazzland, 2013)

https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=Y-01GdFW6VU (Bergamo Jazz, 2016)

http://atomicjazz.bandcamp.com/album/theres-a-hole-in-the-mountain

http://soundcloud.com/bimhuis/01-atomic-hce-here-comes

 

 

Atomic, una de las bandas acústicas más poderosas del nuevo milenio, se formó en el año 2000, inmediatamente consiguió una fuerte identidad de grupo sin perder por ello la libertad de expresión individual de cada uno de sus miembros. Según el diario The Guardian, su música es “una de las más apasionantes y desinhibidas que se ha escuchado en mucho tiempo”. La banda combina la eficaz y vanguardista sección rítmica, con Havard Wiik al piano, Ingebrigt Håker Flaten al bajo y Paal Nilssen-Love en la batería sustituido en 2014 por Hans Hulbœkmo, uno de los mejores talentos noruegos de los últimos años; y en la línea de frente dos músicos de Estocolmo: el trompetista Magnus Broo y el saxofonista Fredrik Ljungkvist.

 

Tras sus dos primeros álbumes de estudio, Feet Music (2002) y Boom Boom (2003), su audiencia creció rápidamente y múltiples reseñas periodísticas empezaron a hablar de Atomic como de un grupo con una original identidad personal y una poderosa energía que pocas bandas escandinavas podían mostrar. Aunque en un primer momento pudo verse como una especie de rebelión pintoresca del “sonido escandinavo” ejemplificado por artistas noruegos en sellos como ECM, Atomic demostró enseguida que tenía un sonido nuevo y único. Una explosiva mezcla de free-jazz norteamericano con características europeas, como lo describieron algunos cronistas. O mejor aún, “una parte de conferencia académica y otra de juerga”, que es como la banda se describe a sí misma, y que es lo que les dota del auténtico sonido Atomic.

Aunque no es ningún secreto su admiración por músicos norteamericanos como Duke Ellington, Archie Shepp, Charles Mingus y George Russell, por mencionar sólo algunos, la música de Atomic está por igual mezclada con free jazz y música improvisada europea. Contemplan las tradiciones jazzísticas europea y norteamericana como una inspiración más que como una restricción, un trampolín desde el cual alcanzar su propia dirección y posición en el jazz.

Algún periodista ha considerado a este quinteto de noruegos y suecos como el equivalente escandinavo al grupo de Chicago Vandermark 5. Las composiciones de Atomic, como las de Vandermark, están llenas de inteligentes referencias a la historia del jazz moderno y del free jazz, y ambas bandas saben perfectamente como integrar estas influencias sin perder su propio y particular sonido. La estructura de las composiciones es muy estricta, con complejos pasajes que resultan a la vez muy fluidos y con una apasionante energía rítmica. En sus composiciones destaca una característica aproximación al free y la interacción y habilidad para llevar la música hacia nuevas e interesantes direcciones, lo que les ha permitido colaborar con una gran variedad de músicos de jazz, entre los que se cuentan Chris Potter, Ian Ballamy, Ken Vandermark, etc.

Quizá lo que mejor defina a Atomic es que es un grupo que está constantemente tocando en directo. La colección de tres cd’s grabados en directo, The Bikini Tapes, es buen testimonio de las cautivadoras habilidades de esta banda en el escenario. El álbum fue grabado en Noruega durante siete conciertos al principio y al final de la exhaustiva gira por Europa y América que realizaron en 2004. The Bikini Tapes presenta diecisiete temas de los dos anteriores álbumes de Atomic, Feet Music (2001) y Boom Boom (2003), así como la colaboración con Ken Vandermark en School Days (Nuclear Assembly Hall, Okka Disk, 2004), una versión del tema Pyramid Song de Radiohead y nuevas composiciones de Ljungkvist, Broo y Wiik. Tanto Feet Music, primer cd del grupo, como Boom Boom son una explosión de energía rítmica junto a grandes dosis de buen humor, donde mezclan hábilmente fulminantes pasajes de conjunto con efusivos solos. Aunque es evidente la influencia de músicos como Archie Shepp, Charles Mingus, George Russell y Keith Jarrett, igual importancia tiene el free jazz europeo de los años sesenta.
Atomic ha realizado extensas giras casi inmediatamente desde su formación, y desde el año 2000 han tocado en Europa, Japón y Estados Unidos. Han grabado en total 14 cd’s, incluyendo sus grabaciones de 2010, Theater Tilters Vol 1 & 2, en su décimo aniversario, There’s a hole in the Mountain, en 2013, Lucidity editado en marzo de 2015 y el más reciente, Six Easy Pieces, que publicará Odin records en febrero de 2017.

Discografía:

Feet Music (Jazzland 2001)
Boom Boom (Jazzland 2003)
Bikini Tapes (Jazzland 2005)
Happy New Ears (Jazzland 2006)
Retrograde (Jazzland 2008)
Theater Tilters Vol.1 & 2. (Jazzland 2010)
Here comes Everybody (Jazzland 2011)

There’s a Hole in the Mountain (Jazzland 2013)

Lucidity (Jazzland, 2015)

Six Easy Pieces (Odin records, 2017)

 

Colaboraciones:
Atomic VS Vandermark 5 “The Flamable Poster Boxset” (Attavistic 2004)
Atomic/School Days “Nuclear Assembly Hall (Okka Disc 2004)
Atomic School Days “Distill” (Okka Disc 2008)

 

Magnus Broo (trompeta, Estocolmo). Estudió en la Universidad de North Texas de 1984 a 1990. Dirigió su propio cuarteto y grabó dos cd’s: Suden Joy (1999) y Levittion (2001). Ha tocado con varios grupos de jazz de Suecia: Fredrik Noren Band, The Stockholm Jazz Orchestra y Fire House y ha participado en festivales en Indonesia, Canadá, Finlandia, etc.

 

Fredrik Ljungkvist (saxo y clarinete, Estocolmo). Estudió en la Royal Academy of Music de Estocolmo entre 1989 y 1993 y ha tocado con las bandas más importantes de su ciudad natal: Fredrik Noren Band, Lina Nyberg y Per “Texas” Johansson Band. También ha colaborado con músicos tan diversos como Anders Jormin, Mats Gustafsson, John Taylor, Marc Ducret y Raymond Stridh, entre otros. En 1993 formó su propio cuarteto con el que grabó dos cd’s Falling Papers (1995) y Sonic Space (1997). Ha tocado en festivales en Escandinavia, Canadá, Sudáfrica, Rusia, EUA, Gran Bretaña y Marruecos. En mayo de 2001 recibió el “Jazz Kannan” como “músico del año”, premio que concede la Swedish Jazz Society. Ha tocado con Ken Vandermark en la Territory Band.

 

Håvard Wiik (piano, Oslo). Estudió música en el Trondheim Music Conservatory entre 1992 y 1996. Lideró su propio trío y tocó con los más importantes artistas noruegos, como Arild Andersen, Karin Krog, Petter Wettre y el grupo Element, entre otros. También ha tocado con músicos internacionales como Chris Potter, Mark Turner y Iain Ballamy. Actualmente reside en Berlín.

 

Ingebrigt Håker Flaten (bajo, Oslo). Estudió música en el Trondheim Music Conservatory entre 1992 y 1995. Desde 1996 ha sido miembro del Bugge Wesseltoft´s New Conception of Jazz, y ha hecho giras por Francia, Alemania, Suiza, Holanda, Turquía y Canadá. También ha tocado en festivales de jazz, como el de Montreaux, North See, Niza, Montreal, Copenhague, Londres y Berlín, entre otros. Ha formado parte de importantes grupos de jazz escandinavos: The Source, Element, Petter Wettre Trio, Close Erase, la Per “Texas” Johansson Band, y ha colaborado con músicos internacionales como Ken Vandermark, en el grupo School Days y Free Fall; Dave Liebman, Mats Gustafsson, Chris Potter, Mark Turner y Iain Ballamy. Actualmente reside en Estados Unidos y lidera su propio grupo Ingebrigt Haker Flaten Chicago Sextet.

 

Hans Hulbœkmo (1989, Tolga, Noruega) estudió música en el programa de jazz del Trondheim Music Conservatory, donde formó la banda de jazz acústico Moskus con compañeros del mismo conservatorio, banda que recibió en 2011 el premio Grappas Debutantpris. Hulbœkmo toca también en las bandas Your Headlights Are On, que publicó en 2011 un álbum llamado como la banda y en el grupo Snøskred, cuyo álbum de debut, de 2012, se titula Whiteout.

 

PRENSA:

Sobre Lucidity

http://www.tomajazz.com/web/?p=19893

https://www.allaboutjazz.com/lucidity-atomic-jazzland-recordings-review-by-glenn-astarita.php

http://www.freejazzblog.org/2015/02/atomic-lucidity-jazz-land-2015.html

Sobre “There’s a Hole in the Mountain”

No ha pasado ni un año y medio desde la salida del último disco de Atomic y el supergrupo nórdico ya tiene otra grabación recién sacada del horno. Como quien regresa a la calidez del hogar tras algunas correrías por aquí y allá, sus miembros siempre encuentran tiempo para mantener la banda a pleno rendimiento, con independencia de sus múltiples colaboraciones y proyectos paralelos.

Su concierto en Madrid se anunciaba con la excusa de la celebración del día internacional del jazz –no sabemos hasta qué punto improvisada por la cercanía de las fechas–, aunque a lo que venía el grupo era a presentar su disco, obviamente. Y vaya disco. No lo digo por la grabación en sí, porque no la he escuchado aún, sino por el altísimo nivel de las composiciones que se escucharon en Madrid, la mayor parte de las cuales se encuentran en There’s a Hole in the Mountain (editado por JazzLand y próximamente distribuido en España por Universal). A pesar de su consabida democracia interna, en directo se intuye cierto coliderazgo en la banda. Por un lado, Fredrik Ljungkvist sigue ejerciendo de director musical, diseñando arreglos en tiempo real, breaks, entradas y salidas; por otro, Havard Wiik se revela como cerebro en la sombra y como el compositor más estimulante del grupo, volcando su seductor perfil musical en cada tema y cada acompañamiento. No parece casual que también sean los dos miembros con menos aventuras fuera de la formación (Broo tiene su cuarteto y milita también en el Resonance Ensemble y en Platform 1, mientras que Haker-Flaten y Nilssen-Love también coinciden en una banda tan ocupada como The Thing, sin contar sus innumerables proyectos, dúos y grupos varios).

Si bien Ljungkvist y Magnus Broo son grandes solistas, lo de Haker Flaten y, muy especialmente, Nilssen-Love y el propio Wiik, es verdaderamente portentoso. A pesar de que en Madrid tuvieron que lidiar con un sonido pésimo, volvimos a encontrarnos ante dos músicos de una estatura increíble, dos genios de la percusión y el piano, respectivamente. Lo del sonido fue un auténtico fastidio: gran parte del registro del piano, muchos detalles de la batería y la mayoría de las notas que salían del contrabajo eran virtualmente ininteligibles, mientras que los saxos de Ljungkvist quedaban enterrados en la mezcla cada dos por tres. Y aún así, en todo momento estuvimos ante un concierto de categoría superior, de los que sólo se ven cuando vienen por nuestro país grupos de esta envergadura y trayectoria. Yahvé M. De la Cavada, Cuadernos de Jazz

Sobre “Here comes everybody” (Jazzland 2011)

El MANANTIAL QUE NO SE AGOTA

“Here comes everybody” consigue que se renueve la idea que tenemos de los noruegos de que con ellos todo es nuevo otra vez. No importan los lugares a donde nos han llevado previamente porque la sensación que se tiene al escuchar esta nueva demostración de talento es de que otra vez han llegado más lejos. Cada elemento que ha hecho de Atomic el grupo que es hoy está presente en cada una de las siete canciones que encierra el disco. Leyendo estrictamente la nota promocional que viene junto al disco, Atomic dice que “la complejidad musical no se basa en bravuconadas sino en el ingenio para crear esa danza carnavalesca de mercurio y de energía armónica. Haciéndose eco de la novela de James Joyce, “Finnegans Wake”, de la que deriva el título, “Here comes everybody” opera dentro de un lenguaje de los sueños musicales -esto es surrealismo, jazz, teoría de los sueños en los países escandinavos-. Los motivos se mueven hacia atrás y hacia adelante, transformándose en nuevas formas que, a la vez, no hacen más que reiterar el carácter único de la banda”. Los cinco componentes del conjunto continúan viviendo en diferentes ciudades del mundo, pero tienen claro que la distancia no es un problema a la hora de crear. Eso sí, sorprende que la composición de las canciones se repartan tan sólo entre Havard Wiik (4 temas) y Fredrik Ljungkvist (3 temas). Se echan de menos las locuras de Ingebrigt Haker Flaten, contrabajista de la banda, pero intuimos que no tardaremos demasiado en escuchar obras firmadas por él, compuestas en la ciudad de Chicago, donde reside desde hace unos años.

“Milano”, “Kreuzberg variations”, “Morphemes”, “Panama”, “Upflog”, “Unity toccata” y la canción que da título al disco (el octavo de su carrera) forman un nuevo motivo para celebrar a Atomic, su música y su irrefenable capacidad para componer nueva música.” Pepo Márquez, Go Mag

 

The flow (or riverrun) of Atomic recordings has been a steadfast feature of the Jazzland Recordings catalogue, and Atomic have clearly expressed a will to climb to greater heights, with each new release breaking new ground. Here Comes Everybody, their latest addition, is possibly their most headstrong and challenging ever. The compositional credit for the seven tracks is split 4 to 3 between Håvard Wiik and Fredrik Ljungkvist respectively, although the heart of the collective enterprise is such that the whole sound is pure Atomic from beginning to end, with jagged arrangements, epileptic rhythms and fastswitching harmonies.

The musical complexity is not about bravado as much as it is about a mercurial dancing wit and harmonic carnivalesque energy. Echoing the James Joyce novel, Finnegans Wake, from which the title is derived, HCE (Here Comes Everybody) (Wiik) operates within a musical dream language – this is jazz surrealism, dream theory in Scandinavia. Motifs jostle back and forth, transforming into new shapes and each other, before restating themselves again.

Milano (Ljungkvist) follows suit, chattering, babbling and skipping along, suddenly moving in a gentle plod, and then springing off again into music that bristles with hardcore creative electricity. The music flirts with the deranged outskirts of free jazz, but the tightly defined structures make it seem like impossible architecture, like an Escher drawing, filled with hovering chromatic edifices.

Kreuzberg Variations (Wiik) gently move through sculpted obelisks of sound and melody, oblique, and yet has captivating and evocative qualities, a living proof of the ingenuity of the whole Atomic project. Melodies hop and cross each other, tracing hows, whys, blackbooks, and biotopes and urban topias that are like musical emanations from the eponymous Berlin borough through granular cityscapes across the world, side to side.

Morphemes (Wiik) makes multiple declarations of possible intent, adheres to all and none, and somehow becomes its own self-contained jazz style, referencing everything from rhumba to bebop to free jazz along the way, and gives Paal Nilssen-Love the opportunity to craft a remarkable percussive passage (not a drum solo in any conventional sense).

Panama (Ljungkvist) once again takes the stuttering structures of its predecessors, but this time follows a deconstructed mambo format, briefly sounding as though it might take on that familiar shape at any moment, but instead weaves a heady and exotic boogaloo theme through a North African souk before arriving in a Chicago speakeasy. Fredrik Ljungkvist’s solo flows like smooth bourbon over the club like chatter between restatements of the head theme. He is closely followed by Magnus Broo’s equally mellifluous tones playing into a harmonic variation and lilting paraphrase of the secondary theme.

Upflog (Ljungkvist) feels like the musical equivalent of watching moths fluttering between darkness and a streetlamp beam. Wiik’s moody playing in conjunction with Håker Flaten’s bowed bass, and Broo’s sparkling bursts of trumpet, sometimes brief squeals, intertwined with Ljungkvist’s sax make for an eccentric sonic painting akin to a Joan Miró piece.

Unity Toccata (Wiik) begins in a kind of musical desolation, as though it is emerging from the debris of a post-nuclear holocaust, contemplative of its surroundings as it searches for a way through. The way soon arrives, and Atomic move through the piece like a band of survivors, shaken but undeterred. Each “movement” feels like a discovery rather than a planned stop on a mapped route, as though they have uncovered it in the rubble and detritus. As always, the inimitable driving force of Flaten and Nilssen-Love underpins some fantastic soloing and counterpoints by Broo, Ljungkvist and Wiik.

The playful spirit that deftly weaves through every Atomic performance from Feet Music onwards has constantly evolved, and Here Comes Everybody stands as their greatest achievement to date.  

Más prensa sobre “Here comes everybody”:

http://www.guardian.co.uk/music/2012/apr/26/atomic-here-comes-everybody-review

http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/music/reviews/album-atomic-here-comes-everybody-jazzland-7626727.html

 

Atomic

Los nórdicos que abrasan

 

El jazz explosivo y nuclear de la banda escandinava Atomic regresa la próxima semana a nuestros escenarios.El grupo, afianzado en la cúspide del jazz continental y una de las esperanzas creativas más agudas y afiladas con que cuenta el género, presentará su último trabajo, Happy new ears!, en una gira que les llevará a actuar en cinco ciudades. El Cultural ha hablado con sus integrantes.

 

En el umbral del siglo XXI, el jazz se enfrenta a dos maneras de respirar su aliento creativo: atendiendo a la tradición o asomándose al mañana. La mayoría de las propuestas jazzísticas que hoy nos llegan son reproducciones o reelaboraciones más o menos sofisticadas de los patrones clásicos del género, frente a la cada vez más exigua cosecha de lenguajes nuevos y emociones inéditas. En la música de Atomic también hay mucha historia, pero siempre arrojada hacia delante. El grupo, formado por dos vientos suecos y tres braceros rítmicos noruegos, ha hecho grande esa máxima que sitúa a la vanguardia en la tradición, convirtiéndose en una de las formaciones más innovadoras de la actual escena jazzística.

 

El jazz explosivo y nuclear de Atomic se enmarca en la tradición norteamericana y europea de la música libre e improvisada, aunque también realicen encendidas actualizaciones del hardbop o el postbop, que muchos han descrito como freebop. “Es difícil determinar con precisión nuestro estilo”, comenta uno de sus miembros, el pianista noruego Håvard Wiik, “aunque creo que el resultado global es el cúmulo de influencias que cada uno de nosotros tiene sobre el jazz y otras músicas como el rock, el folk o música clásica contemporánea”.

 

 

Vientos suecos

Además de Wiik, el resto de la banda se configura en torno a la delantera sueca que integran el trompetista Magnus Broo y el saxofonista y clarinetista Fredrik Ljungkvist, y la retaguardia noruega que completan el contrabajista Ingebrigt Håker Flaten y el baterista Paal Nilssen-Lobe. “Todos nos hemos sentido en bastante medida muy atraídos por la música académica”, prosigue Wiik, “y en las nuevas composiciones de Happy new ears! las referencias son, todavía, mucho más evidentes”.

 

Todos los discos publicados hasta la fecha por Atomic han sido editados por Jazzland, el sello de ese gurú del jazz electrónico que es el pianista y teclista Bugge Wesseltoft. Sin embargo, el grupo siempre ha presumido por su defensa del sonido acústico: “Nuestra apuesta es diferente”, confiesa Wiik, “aunque el jazz electrónico definitivamente tiene aspectos muy interesantes, ya que te ofrece un amplio abanico de sonoridades”. Desde la publicación de su primer álbum, Feet Music (título que tomaron prestado de un tema compuesto por su mayor ídolo jazzístico, Ornette Coleman), Atomic ha conquistado todas las plazas europeas y buena parte de las internacionales. Aquí, en nuestro país, su paso hace dos años por festivales como los de Ibiza o San Sebastián sirvió para contrastar en primera persona todos los buenos elogios que siempre les precede. Tras la promoción española de su nuevo disco, los miembros de Atomic tienen previsto reencontrarse de nuevo en Chicago con bandas y artistas afines como Scholl Days o el saxofonista Ken Vandermark, para ampliar el trabajo desarrollado en discos conjuntos como Nuclear Assembly Hall, editado en 2004 por el sello Okka Disc.

 

Hoy el grupo está afianzado en la cúspide del jazz continental y representa una de las esperanzas creativas más agudas y afiladas con que cuenta el género. Sin embargo, en sus siete años de existencia pocas cosas han cambiado, exceptuando, según Wiik, que la música “ha avanzado hacia un nivel de expresividad mucho más elaborado. Bueno, y que empezamos siendo un cuarteto, con el saxofonista Hakon Kornstad, luego reemplazado por Fredrik. Pero seguimos teniendo las mismas influencias que, en el caso europeo, nos llegan a través de músicos como Alexander von Slippenbach, Evan Parker, John Stevens, Paul Lovens, Peter Brötzmann, Kenny Wheeler… Todos ellos nos han facilitado el camino y han sentado las bases musicales de nuestra generación”.

 

Por otra parte, la metodología del grupo preserva su original sentido democrático, aunque las mayores aportaciones compositoras las firme su saxofonista, Fredrik Ljungkvist: “Fredrik es el más productivo cuando se pone a componer, en efecto, pero siempre intentamos repartir el trabajo y cualquiera que tenga una nueva melodía puede ensayarla y, si suena bien, la incluimos en nuestro repertorio. De todas formas, los que generalmente componemos somos Fredrik, Magnus y yo”. Todos para uno y uno para todos, vaya.

 

Pablo SANZ

El Cultural

 

http://www.tomajazz.com/perfiles/atomic_2004.htm

 

Sobre Theater Tilters (Jazzland, 2010):

COMO SIEMPRE MEJOR

Nuevo disco de Atomic. Como siempre, un gran disco. Como siempre, sí, porque Atomic siempre lo hacen bien, aunque siempre hagan lo mismo. Este tema es peliagudo con este tipo de grupos. Ocurre con el quinteto de Dave Holland, con el trío de Keith Jarrett o con los Vandermark 5. Todos sus discos son muy buenos, unos tanto como otros, aunque todos se manejen dentro de unos parámetros estéticos y estilísticos muy concretos. La evolución puede estar ahí (o no), pero siempre de manera implícita. Atomic funcionan tan bien que pueden situarse a la altura de estos y otros grupos de primera categoría. Sus virtudes son pocas pero importantísimas: todos los miembros del grupos son brillantes (no sólo buenos) y llevan tanto tiempo tocando juntos, como una unidad, que todo fluye de forma natural, hasta en los temas y arreglos más enrevesados. De sus cinco miembros, tres pueden considerarse entre los mejores en sus respectivos instrumentos. Tanto Havard Wiik como Ingebrigt Haker-Flaten son intérpretes soberbios y compositores dotados, pero es que, además, Paal Nilssen-Love es uno de los mejores bateristas del mundo.

Tantas personalidades juntas podrían verse condenadas a chocar, pero Atomic es su base de operaciones original, ese lugar al que siempre vuelven, por muchas aventuras que tengan por ahí. Y es que ha llegado un momento en el que este grupo representa una enorme raíz de la que salen decenas de ramificaciones en forma de proyectos de unos miembros y otros, todas ellas situadas entre lo interesante y lo fascinante.

¿Qué tiene de especial su último disco? Nada, y todo. Theater Tilters es más redondo que casi cualquiera de sus anteriores álbumes. Más maduro que Feet Music, más centrado que Boom Boom, más compacto que The Bikini Tapes, más consciente que Happy New Ears! y menos disperso que Retrograde. Si alguna vez han sonado a uno de los mejores grupos de jazz de Europa (y del mundo), ahora lo hacen más que nunca.
¿Un disco más? Sí, pero es que es así de bueno. Y tampoco vamos a negarlo.

Yahvé M. de la Cavada © Cuadernos de Jazz, 2011

Energía contagiosa de Atomic

“El quinteto escandinavo Atomic hace jazz: pura y simplemente. Una concepción del jazz radicalmente particular, ecléctica y nueva que bebe de los maestros de diversas épocas, Ellington, Shepp, Mingus, Russell o Davis -entreverado con respeto profundo y admiración sin límites hacia el free europeo-, pero que desborda todas las influencias y enseñanzas para lograr una personalidad propia e inconfundible.”

Patricia Godes, El País  (leer el resto del artículo)
Sobre Theater Tilters (Jazzland, 2010):

COMO SIEMPRE, MEJOR
Nuevo disco de Atomic. Como siempre, un gran disco. Como siempre, sí, porque Atomic siempre lo hacen bien, aunque siempre hagan lo mismo. Este tema es peliagudo con este tipo de grupos. Ocurre con el quinteto de Dave Holland, con el trío de Keith Jarrett o con los Vandermark 5. Todos sus discos son muy buenos, unos tanto como otros, aunque todos se manejen dentro de unos parámetros estéticos y estilísticos muy concretos. La evolución puede estar ahí (o no), pero siempre de manera implícita. Atomic funcionan tan bien que pueden situarse a la altura de estos y otros grupos de primera categoría. Sus virtudes son pocas pero importantísimas: todos los miembros del grupos son brillantes (no sólo buenos) y llevan tanto tiempo tocando juntos, como una unidad, que todo fluye de forma natural, hasta en los temas y arreglos más enrevesados. De sus cinco miembros, tres pueden considerarse entre los mejores en sus respectivos instrumentos. Tanto Havard Wiik como Ingebrigt Haker-Flaten son intérpretes soberbios y compositores dotados, pero es que, además, Paal Nilssen-Love es uno de los mejores bateristas del mundo.

Tantas personalidades juntas podrían verse condenadas a chocar, pero Atomic es su base de operaciones original, ese lugar al que siempre vuelven, por muchas aventuras que tengan por ahí. Y es que ha llegado un momento en el que este grupo representa una enorme raíz de la que salen decenas de ramificaciones en forma de proyectos de unos miembros y otros, todas ellas situadas entre lo interesante y lo fascinante.

¿Qué tiene de especial su último disco? Nada, y todo. Theater Tilters es más redondo que casi cualquiera de sus anteriores álbumes. Más maduro que Feet Music, más centrado que Boom Boom, más compacto que The Bikini Tapes, más consciente que Happy New Ears! y menos disperso que Retrograde. Si alguna vez han sonado a uno de los mejores grupos de jazz de Europa (y del mundo), ahora lo hacen más que nunca.
¿Un disco más? Sí, pero es que es así de bueno. Y tampoco vamos a negarlo.

Yahvé M. de la Cavada © Cuadernos de Jazz, 2011

 

 

Más prensa:

 

“Atomic, la gran máquina del jazz”, Pachi Tapiz, El Confidencial

Atomic en el Jazzroom, Barcelona 23/5/2012

http://atomicjazz.bandcamp.com/

http://www.youtube.com/watch?v=W0yKq3kfZcI (Here comes everybody, Lindenberg, Nimega, 2011)

 

http://www.youtube.com/watch?v=o3cTnAaNJ3U&feature=related (Unity Toccata)

 

http://www.youtube.com/watch?v=iTmDO5btg9Q (Milano)

 

http://soundcloud.com/bimhuis/01-atomic-hce-here-comes

 

 

 

 

 

Detalles

Fecha:
abril 27
Hora:
22:00 - 23:55
Event Categories:
, ,

Organizador

Clasijazz
Email:
Pagina Web:
https://www.facebook.com/clasijazz

Lugar

Clasijazz
C/Maestro Serrano nº9, Almería, 04004