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El jazz que no cesa: vivaz balada del Georgia. Track one


José Santiago Lardón - 10 noviembre, 2022 - 0 comments

«En un momento dado…». Serafín Cid.

In memoriam Serafín Cid Lagasca (1952-2002)

Multitudinaria presentación la de la noche del miércoles 9 de noviembre del inmenso libro —grande en dos sentidos: abrumador acopio de información y narrativa desenfadada a la par que rigurosa— Al este del sol: historia del jazz en Almería en el siglo XX (Instituto de Estudios Almerienses, 2022) escrito por Ramón García que desde ya, aunque ya se barruntaba desde tiempo atrás, cabe incluirlo en la selecta legión de los “cronopios» del jazz. Me dieron las tantas leyéndolo hasta que mi despertador particular y analógico —una perrita llamada Tula— me sacó de la cama reclamando su comida y su salida de urgencia. La sala de Clasijazz hasta la bandera, repleta de cronopios, viejas y nuevas guardias, rememorando lo que fue el jazz en esta ciudad del sol y, sobre todo para rendir homenaje a Serafín Cid Lagasca fundador y mantenedor durante un cuarto de siglo de un inmenso sueño llamado Georgia Jazz Club, el Georgia y cuyos nombres, de ambos pues eran una misma cosa, quedarán en los anales de eso que llamamos jazz y que es mucho más que un “género”, es vida, a través del galardón que desde hace dos años la organización del Festival de Jazz viene concediendo a quienes han aportado su granito, o peñón, para que el jazz sea aliento habitual de nuestra existencia: El Sera y el Georgia rebautizaría yo el nombre del galardón, para abreviar y porque así era como nos gustaba. En esta edición —¡la XXX!— le cupo el honor a ese otro nuevo hogar de la afición que es Clasijazz, sin duda hijo díscolo, osado y con un futuro que traspone el horizonte. Recogieron el galardón otros dos “cronopios”: Federico Rebolledo y Pablo Mazuecos que embargados por la emoción del momento agradecieron la justa mención y entre otras palabras confesaron la deuda con el viejo Georgia: «Cuando decidimos montar el nuevo local teníamos en mente que tenía que ser como el Georgia, con ese ambiente nebuloso de tabaco y, sobre todo, pasión….».

Como cierre del acto ¡música!, qué otra cosa si no, y al escenario subieron músicos de antaño como el autor del texto, Ramón García, el guitarrista Paco Rivas, el batería ‘Lito’ Vergara, el bajista Fafi Molina y, claro, nuestro señor concejal de cultura, Diego Cruz que para esos menesteres dejo a un lado su “edilato” para mudar en el “blanco con voz de negro” como me gusta llamarlo desde hace ya años en el que endosé tal apelativo que lleva con orgullo. ¡Música!, que no nos falte como el pan de cada día ¡Música! y, claro, hablando de corcheas y trinos no podía faltar “Georgia on my Mind”, celebre estándar de Carmichael y letra de Stuart Gorrell, desde hace tiempo himno del estado de Georgia y que en la voz de Ray Charles alcanzó tales resonancias que llegaron a estas latides hendiendo el alma del Sera y luego vertió en su sueño, el Georgia.

Noche mágica, emotiva, de encuentros insospechados, en la que uno se hubiera quedado a vivir la eternidad, si fuese posible, pero no es bueno, ni sano, reclinarse en la nostalgia aunque si en la memoria porque es de justicia y es lo que nos hace buenos o, simplemente, personas… porque ayer ya es hoy —que diría el cronopio Parker en ese relato de Julio Cortázar titulado “El perseguidor”: «Es como una maldición, Miles, esto ya lo toqué mañana»—… Encuentros con personas cuyo recuento daría para un casi infinito rimero de libros como el que ha escrito Ramón, a modo de opúsculos… No citaré nombres porque todos, ellos y nosotros, sabemos quiénes son.

Y mañana que ya es hoy, jueves, 10 de noviembre, el jazz no cesa y el Festival nos brinda otra nueva e ineludible cita con la flautista, compositora y estudiosa abderitana Trinidad Jiménez que a las 21:00 H ofrecerá en un recital parte de su alma amasada de música y pasión. Tendrá lugar, con entrada libre hasta completar aforo, en el CAF (Centro Andaluz de la Fotografía), allá por el parque a tiro de una empinada escalinata del Port of Spain, hermano acogido por Clasijazz y donde, segurísimo, retumbaron las síncopas de otra legión de jazzeros.

La última visita de Trinidad Jiménez a Clasijazz tuvo lugar el pasado 8 de abril, entonces al frente de su trío eléctrico, en un concierto memorable y por si les interesa puede clicar en el enlace (por no repetir lo escrito entonces), solo apuntar que es autora de la magnífica tesis El lenguaje de Jorge Pardo: metodología y análisis (1975-1997) presentada en 2017 en el Departamento de Antropología Social (Universidad de Sevilla). ¡Jorge Pardo!, otro cronopio de pro, hondo almeriano, alías que le adjudico Alejandro Reyes, más que almeriano, doctor honoris causa del jazz sin fronteras…

https://clasijazz.com/trinidad-jimenez-trio-electrico/

En esta ocasión la acompañara el pianista y teclista José María Pedraza ‘Petaca’, otro cronopio habitual del hogar clasijazero, acompañando a otros tantos miembros de ese colectivo de gente del vivir pero con alma tan generosa como grande es la mar. Por si les interesa saber de su vida y hazañas, decir que su última visita tuvo lugar en julio de 2021 a trío junto al saxofonista jienense Sergio Albacete y el guitarrista almeriense Carlos López, presentando los álbumes Pigmalion y Reunión… y lo dicho, por no repetir, pueden informarse con un simple clic:

https://clasijazz.com/sergio-albacete-jose-maria-pedraza-carlos-lopez-pigamalion-reunion-encuentros-con-la-belleza/

Pero cuando estén leyendo esto ya será víspera de mañana y el jazz no dejará de cesar en su fluir de río fronterizo que por estos días baña y nutre con su reconfortante limo estas tierras sureñas y ahítas de vida y cultura, tierras también de generosa acogida de tantos y tantos trovadores con alforjas cargadas de blancas, negras, bemoles y sostenidos filtrados por el tamiz de esas tristes blue notes y esas agitadas síncopas que tanto y tan bien nos ponen

Porque habrá un mañana y un pasado mañana y un al otro ahora que el XXX Festival Internacional de Jazz de Almería navega entre nosotros con las velas henchidas al soplo de un suave levante… Quedan mañanas con citas ineludibles, hasta el domingo 13 de noviembre, y noches y trasnoches y parlamentos a pie entre amigos, copas en ristre como quijotes nocturnos

Felicitar a los organizadores del Festival, a Ángel Vicente, director artístico, por su buen hacer y gusto puesto en la programación, a Diego Cruz, responsable del Área de Cultura y Educación de nuestro Ayuntamiento por el empeño en recuperar lo que se nos fue, ese blanco con voz de negro que anoche me confesó, y prometió, que ya estaba mano sobre mano para la siguiente edición del Festival, espero que sea en 2023, y felicitar también a Rosa —, Rosita, Rosita de Pitimini, la hija menor del Sera— por sus fotografías y a quien hacía tanto que no veía que ni la reconocí: «¿Es que no me conoces? y se quitó las gafas, ¡Demonios, Rosita!, balbucí algo apurado, Pues tú tienes la misma cara, bromeó», y luego le pedí que si me sacaba alguna foto le diera caña al photoshop, por aquello de la calva, que uno tiene sus cosillas…

Un festival que recupera la calidad y carácter con el que nació, preñado de conciertos de nivel, actividades paralelas y que debiera seguir esa senda iniciada allá por 1984 y por el tanto lucharon, luchamos, los aficionados almerienses.

Y mientras tanto, va pasando la vida con su inexorable tic tac del tiempo hasta que un día emprendamos viaje al son de “When The Saints Go Marching In”, a ser posible en desfile encabezado por el mismísimo Louis Armstrong, para encontrarnos con tantos de los que nos dejaron…

¡Si me lo permiten pienso aguantar aún unas décadas, que diantre!

https://youtu.be/wyLjbMBpGDA

(continuará)

© José Santiago Lardón Santi (noviembre, 2022)

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