Scroll to top

¡Bye, Bye, hasta ahorita y mucha mierda!


José Angel Santiago Lardón - 30 mayo, 2019 - 0 comments

Clasijazz Professional Dance Project. Marzo-Mayo 2019.

«Y Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas». Éxodo, 15:20.

Confesaba el exbailarín y coreógrafo Nacho Duato en una reciente entrevista que le fue de gran ayuda cuando se aventuró a salir del armario la lectura de Nietzsche por la pasión del filósofo alemán hacia la danza como expresión suprema del ser humano —«un arte bailarín, con su levedad y ligereza, puede elevar al hombre hacía lo más alto»—, y en especial por una frase que le quedó grabada a fuego: «Si existe dios, seguro que es bailarín».

La música del cuerpo o el movimiento elástico, la flexibilidad, el quiebro o el juego como lenguaje a través del que expresar sensaciones, dolor, felicidad, un sueño, una pasión desaforada o incluso alto tan fugaz e inaprensible como la sonrisa de un niño…. La danza como abstracción de todo cuanto la imaginación pueda soñar, como la música. Expresiones intangibles, fugaces, efímeras, que duran lo que su transcurso, salvo su eco en la memoria que para algo nos la dio ese dios bailarín nietzscheano.

Una obra verdadera y auténtica, y por tanto bella, es aquella que se va construyendo a medida que avanza, durante los instantes de su transcurso, como sucede en algunas novelas, en la música improvisada, en el jazz, como en la música del cuerpo. Una obra auténtica es aquella provoca en el público el silencio anhelante de la sorpresa.

Desde hace varias temporadas hemos asistido en Clasijazz a un impagable y maravilloso Ciclo de Danza, coordinado por maestro Pancho Lorenzo y con destacadas figuras de la danza nacional e internacional. Se han creado talleres, se ha fraguado un increíble ballet infantil y siempre con una especial comunión con un público de mirada límpida y expectante.

En marzo comenzó una residencia artística que bajo la denominación de Clasijazz Professional Dance Project perseguía el honorable y muy loable fin de lo que tal epíteto significa. Una compañía estable que a lo largo de tres meses desarrollara proyectos —me gusta más mensajes— aquí, en el momento y lugar adecuados. Tres meses de trabajo arduo e intenso —y también lesiones derivadas de la flaqueza del cuerpo— que han dado frutos fértiles y de profundo significado.

Mensajes o proyectos de variada estética y adscripción —clásica, neoclásica, barroca, española, flamenca o contemporánea—, talleres didácticos para escolares —superan los 4.000— que han sabido transmitir el silencio anhelante de la sorpresa.

Proyectos de repertorio algunos pero con una impronta novedosa y actual como, por ejemplo, la recreacion del Bolero de Ravel pero, además y especialmente, mensajes creados en el lugar y en el momento, en íntima relación con el entorno, con lo que sucede, con las  gentes y el paisaje.

Interacción y encuentros feraces como los habidos con el Clasijazz Little Ballet en una emocionada representación en el Auditorio Maestro Padilla, interacción con la pintura con motivo de la visita temporal de El bufón Calabacillas de Velázquez al Museo de Almería, en un arriesgado diálogo estático dinámico…

Feliz encuentro con la música como la habida con el almeriense Juanma Cidrón —a quien lenguas viperinas apodan el Mozart de los sonidos o el alquimista del sonido— y que dio lugar a la memorable 16 sones de amor y un ruido desesperado, con música escrita por maese Juanma y escenificada por el cuerpo de baile dirigido por Pancho Lorenzo y que esta noche del 30 de mayo verá su tercera representación, tras su exitoso estreno el pasado día 1.

Hemos vibrado, emocionado y soñado durante noches y noches, hemos admirado la imaginación y entrega del ya mencioando Pancho Lorenzo, de Javier Monzón, de Mónica Álvarez Seoane, de Patricia Granados, de David Castelló, de Haizam Fathy, de Mayte Beltrán, de Julio Ruíz y de tantos otros cuyo nombre no quiere venir a la memoria, a todos ellos gracias por revelarnos otro mundo y abrirnos la mente a otros horizontes.

Y finaliza mayo y es tiempo de adioses pero también de la esperanza del pronto regreso y solo queda dar las gracias a todos ellos, a quienes hicieron que un sueño mudará en realidad, al infatigable White Rabbit Pablo Mazuecos y, cómo no, al fervoroso público sin cuyo concurso todo carecería de sentido.

Siéntanse como niños, la mirada y la mente desnudas de adherencias y dejen lugar al anhelo de la sorpresa

Nota bene: lo aquí dicho solo es una aventurado y apresurado apunte, pronto y en cuanto saque un ratillo y recopile más información les daré cuenta de lo acontecido en estos tres efímeros meses.

© José Santiago Lardón ‘Santi’ (Mayo, 2019)

Related posts

Post a Comment