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¿Clasijazz Collective? La casa del jazz


José Angel Santiago Lardón - 4 mayo, 2015 - 0 comments

Clasijazz collective

Sacarse un apelativo de la manga parece tarea fácil, y en muchas ocasiones lo es, pero en este caso es de una evidencia palmaria tanto por su profundo valor emocional como por su significado. Un apelativo, Clasijazz Collective, que es la expresión de un sueño, que puede durar un instante, o mimarse para que crezca como bola de nieve, o si me permiten, ahora en pleno ardor primaveral, reverdezca y estalle en una algarabía de frutos. Un sueño que ya es realidad, obra del esfuerzo colectivo, de la suma de infinidad de pequeñas cosas, a la manera de maestro Benedetti: “muchas pequeñas cosas hacen un universo”.

Es el poso de un largo sueño que se remonta en el tiempo y en esta tierra a casi cuatro décadas. Mirar hacia atrás no es reclinarse en el muelle conformismo de la nostalgia, sino constatar la existencia de un embrión latente que fue madurando a lo largo de noches de esperanza, y noches de desolación.

Entonces había vinilos (esa cosa redonda y negra como la noche, con su agujerito en el centro y labraba de surcos —groove— como un campo de los que brotaban trompetas y saxos y contrabajos y baterías), pocos músicos, casi todos nómadas venidos de otras tierras, pero teníamos un entrañable hogar llamado Georgia, que abrió sus puertas en 1977 y murió con su forjador, el Sera, en 2002. Medio siglo en lucha. Fui testigo.

Ahora sigue habiendo vinilos (lujo o extravagancia para muchos, la esencia del sonido para mí), cds, mp3, spofity, pero sobre todo muchos músicos, menos músicas, un feraz jardín de excelentes cantantes…, y un hogar, una casa, —mi casa diría ET—, como no existe en ningún lugar de este país, y se podrían contar con los dedos de una mano, y aún sobrarían, en Europa: en Amsterdam (Bimhuis, fundada en 1974 y desde 2005 asentada en un espectacular edificio), o Copenhague (Jazzhouse) por mencionar dos casos conocidos.

Clasijazz local 1

Una casa que es lugar de promisión, polivalente, cuyo origen o semilla se remonta a 1998 cuando un grupo de entonces jóvenes —lo siguen siendo de espíritu— aficionados a la música, estudiantes o ya graduados musicales, se unieron como Asociación Cultural Indaliana Jazz Band y al cabo de unos años, en 2003, hallaron hogar frente al mar, en el sotanillo de Quinto Pino, y en septiembre de 2012 en esta lujosa pero entrañable mansión, donde en 2013 festejaron su XClasijazz local 2 Aniversario con un programa por todo lo alto como debe ser, pero ésta historia ya la conocen, aunque debiera contarse una y otra vez para que no caiga en el olvido, que las cosas no vienen solas ni llueven del cielo, sino con esfuerzo y mil sinsabores, aunque luego la caricia de la música sea gratificante recompensa.

Jazz, música culta —acaso hay alguna que no lo sea, o como diría Duke, solo hay una clase de música, lo otra no lo es—, danza, teatro, una orquesta sinfónica, una banda de dixieland, una big band en sazón, otra poseída por el furor adolescente, y talleres y master class, y claro, conciertos a un ritmo tan frenético que más de uno está pensando instalarse en algún rincón junto a la barra provisto de colchón, cepillo de dientes y muda limpia por si acaso.

Esto, y mucho más, es Clasijazz, o Collective Clasijazz si lo prefieren, que, pasado el aluvión de días —en una semana hemos tenido Día del Libro, Día de la Danza, Día del Jazz, Día del Trabajo, pero casi cinco millones de parados —que tontería, si todos los días son días hasta el mismísimo Día del Juicio Final— se me ocurre urgir a las altas esferas a que instituyan el Día de Clasijazz Collective.

Y en tanto nos llueva esa divertida efeméride, ésta noche lo celebraremos sin alharacas ni fuegos de artificio pero con orgullo y júbilo porque tendremos al infatigable Pablo Mazuecos, que no sé de donde saca el tiempo, acaso use un reloj trucado como White Rabbit, a Bori Albero que es una pura reencarnación de la música, a Miguel Canale con su toque sutil de cueros y puntuación en los cobres, al ya angloalmeriense Mike Fletcher con el quiebro roto en la voz del saxo alto acopio de una larga tradición, pero también flautista y de los raros intérpretes del tenor melódico en Do —solían tocarlo entre otros Frankie Trumbauer, pero también Benny Carter y ahora Joe Lovano— al que arranca una sonoridad quejumbrosa como de voz humana, como las de las maravillosas vocalistas Ana Molina al parecer ahora embarcada en un combo de música latina, a la de Ana Pedrosa ya curtida en los escenarios pese a su juventud y siempre dispuesta a hollar el sendero asistiendo a talleres y master class, con un suave deje a lo Billie.

Y ¿vendrán las Saras —Martínez y Marcos—, Chelo García, Verónica Pintor, Isabel López, Isabel Casanova, Ruth Becerro, y vendrán los jóvenes de la Big Band pitusa, la trompeta de Juan Carlos, el trombón de José Diego, el saxo de Juan D, la guitarra de Pablo… todos ya excelentes instrumentistas?, y ¿dónde están las baquetas de Eduardo Mortenssen o de Lito Vergara o de Gabi Quero, y el piano de Miguel Saavedra o el de Ramón García, y el contrabajo de Rafael Molina o el de Juanjo Muñoz, y Chipo Martínez…? y tantos otros que ya deberían estar haciendo cola y pidiendo vez. Quiero pensar que si no vienen ha de ser porque anden en estos momentos buscando la hogaza de cada día, y no apoltronados frente a la tele viendo Juego de tronos o cualquier otra zarandaja de última moda.

He oído decir que a muchos músicos lo que les gusta es tocar, no escuchar, y por màs que le doy vueltas a la cabeza no logró entenderlo. ¿Ustedes sí?

Será como una jam sessions de reencuentro y puesta en común, una jam session manifiesto.

Y UN POQUITO DE JAZZ LEIDO

“Me parece que la mayoría de la gente no quiere tomarse el tiempo de informarse. Sólo quieren tener la cabeza machacada por las baterías de rock, no les interesa pensar en la música. Probablemente es por esto por lo que el jazz será pronto un arte perdido”. CHET BAKER.

“Nunca pensé en dedicarme al espectáculo. Cuando acudí al concurso para aficionados del Apolo, lo hice por los diez dólares del premio. Pero Billy Eckstine estaba en la sala. El aconsejó a Earl Hines que me llevase a su orquesta”. SARAH VAUGHAN.

“Parece que el pajarito mandón más conocido por Dios sopló en el flanco del primer hombre para animarlo y darle espíritu. Si en vez del pajarito hubiera estado ahí Louis (Armstrong) para soplar, el hombre habría salido mucho mejor”. JULIO CORTÁZAR.

“… el jazz me embriagaba más que el alcohol, difícil de soportar para mí. En el jazz nos empujan veinte brazos…” De un orden considerado como una anarquía. JEAN COCTEAU.

“Jazz: todas las cacerolas llenas de contento”, Greguerías, R. GÓMEZ DE LA SERNA.

“Uno ama el jazz porque es la música de su corazón, pero también porque es una metáfora y una lección estética y moral que en estos tiempos se va volviendo subversiva”. A. MUÑOZ MOLINA, Elogio apasionado del jazz (Diario 16).

“El jazz mira hacia delante, el verdadero creador no mira atrás sino para buscar inspiración”. PHIL WOODS

“Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del jazz y más tarde un escritor al que el jazz le enseñó todo. HARUKI MURAKAMI

“Piensan que el jazz es aquella historia que he contado muchas veces de un chiquillo que nunca fue al colegio y que estando en el campo, andrajoso como una lata de spaghetti, llega a un prado y se encuentra lo que parecer ser un palo negro. Lo coge y tranquilamente se sienta bajo un sauce. Por supuesto, nosotros sabemos —aunque él no— que se trata de un clarinete. Empieza a soplar y de ahí nace el jazz. Mucha gente piensa que de ahí es de dónde viene el jazz y ahí es donde termina. No aceptan a nadie que pueda escribir algo sobre el jazz. No creen que se pueda poner en un pentagrama y no creen que requiera habilidad alguna, y que si, un segundo antes de tocar algo ya sabes lo que vas a tocar, entonces eso no es jazz, y eso es imposible, ya sabes…”. DUKE ELLINGTON

 

  FIMA. Fundación Indaliana para el Fomento de la Música y la Cultura

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¡Gracias por venir! Yo ya soy socia, y vivo aquí, junto a la barra, con Alejandro y Amador Y tú, a que esperas  ¡Hazte socio!

 

 Clasijazz Collective, sábado 2 de mayo de 2015. Participaron: Pablo Mazuecos, Bori Albero, Miguel Canale, Mike Fletcher, Juanjo Simón y las vocaliestas Ana Pedrosa, Ana Molina y Sara Marcos.

©José A. Santiago Lardón ‘Santi’, Almería 3 de mayo de 2015

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