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¡Triángulo equilátero: Trío¡


José Angel Santiago Lardón - 6 mayo, 2015 - 0 comments

 

De lo poco que me enseñaron de geometría en la escuela cuando niño era que el triángulo equilátero es aquel que tiene sus tres lados iguales, aunque aprendí mucho de otro santo triángulo, éste menos democrático, padre, hijo y la paloma. Tiempos de —pronto a este paso— poca ciencia y mucho dogma: catecismo y vara, la letra con sangre entra. Desde entonces siento un malsano desvarío por esa clase de triángulo, quizá porque era el más fácil de memorizar, ¡tres lados iguales!, tal vez porque siempre me gustó ese “tú a tú” del mènage á trois en estricto sentido musical, claro.

Y de la esencia de esta suerte de triángulo se nutre el moderno trío piano-contrabajo-batería (a veces guitarra en lugar de tambores), tradición que se remonta a la noche de los tiempos del jazz, cuando aviesos pianistas hartos de la sumisión a las férreas rejas de las big bands buscaron aire y libertad, y matar el hambre, tocando en bares, restaurantes o el primer garito que les saliese al paso. Apuntala la historia que esta emancipación comenzó a principios de los cuarenta —en curiosa coincidencia con la crisis de las big bands por su oneroso coste— y que carismáticos fueron The Swingsters de Nat King Cole o el de Art Tatum, y los que desde allí hasta hoy brotaron a razón de uno por año: Teddy Wilson, Bud Powell, Errol Garner, Ahmad Jamal, Thelonious Monk, Bill Evans, Lennie Tristano, Keith Jarrett o Brad Meldhau, pero también Mary Lou Williams, Joanne Brackeen, o Gery Allen, en lo que sería incesante nómina hasta la fecha, cuando decir trío es equiparable a triángulo equilátero, tres lados iguales sumidos en un discurso común, tres músicos que arrancan a sus instrumentos un diálogo musical libre y soberano, ¡triálogo! —apunta Cifu dó quiera esté, y añade — ¡Pon que habla!, y lo pongo.

Bienvenidos trinoequiláteros que hablan —tres son uno pero uno no son tres, sería herejía y hostión— y de extrema locuacidad los que por aquí pasaron Dado Moroni u Oliver Antunes, ambos en prolija plática de lo divino y lo humano con Albero y Andersen y no menos bienvenidos Galiardo, ‘Polaco’ y Albero, quienes esta noche se sentarán en esta plaza como viajeros recién llegados para contarnos sus historias… Si fuese adivino les adelantaría cuáles, pero seguro que si es un blues, el piano la voz quebrada de la vida, contrabajo latido de corazón y un redoble de parches el fragor de las aguas del río, y si un tempo rápido tres lenguaraces desbocados en barahúnda tabernaria, o si lenta balada de romance las teclas palabras galanas, las escobillas el bisbiseo de un beso y eco de pasos del amante que se aleja, el contrabajo… y asuman el papel que les plazca. Cabría hablar de armonía, break, síncopas, elipsis… pero ¿importa que quien habla explique si lo hace en disyuntivas, coordinadas o copulativas?

 Juan Galiardo (p) Bori Albero (b) José Luis Gómez ‘Polaco’ (d). Clasijazz 3 y 4 de abril 2015

©José A. Santiago Lardón ‘Santi’ (30 de marzo de 2015)

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