¡Bye Bye Snidero, Bye Bye Trane! ¡Welcome!

¡Welcome! ¡Bienvenidos! ¡Albricias! Porque anoche una nueva estrella se posó en el entrañable firmamento del Muro de la Fama de Clasijazz, pero eso fue el final de una noche mágica y aunque no es lo debido, comienzo por el final. Atónito y emocionado, Jim recorrió con la mirada, la emoción a flor de piel, el fulgor de las estrellas que en ese trozo humilde de pared titilan: Benny Golson, Lee Konitz, Sheila Jordan, Gary Bartz, Barry Harris… fue deletreando la voz como un susurro esos nombres que ya no están entre nosotros pero si su espíritu, su mensaje musical, el maná esencial que nutre el espíritu y cuerpo de cualquier músico… y orgulloso dejó la estela de su propia firma, estrella que ya brilla hermanada en esa hermosa constelación de héroes, y heroínas, musicales.

Pero antes de eso nos dejó su profundo y feraz mensaje musical pero también, y sobre todo, humano, a la memoria de Trane que nos brindó ahora en su centenario. Un mensaje en carne viva, desgarrador pero tierno, sensible que no sensiblero, que permanecerá en su memoria, y en la de todos nosotros testigos esta noche prodigiosa, hasta el final de los tiempos. Un mensaje vivo, fruto de la experiencia tras su visita a la casa de Coltrane en Dix Hills, Long Island, a una hora de la Gran Manzana.

«Fue una experiencia sísmica, y literalmente se me saltaron las lágrimas. Estar frente a esa icónica chimenea donde le tomaron fotos tocando o subir las escaleras hacia la habitación donde compuso A Love Supreme fue sobrecogedor. Sentí que era el momento adecuado para componer música inspirada en esa experiencia».
Como Trane, como Bird, como todos los grandes, Jim es persona de profundas convicciones musicales pero también humanas que sabe guardar la tradición para viajar sin riesgo al futuro, honrar justa memoria a quienes alimentaron su espíritu y por eso en su vasta y varia obra laten remembranzas de Joe Henderson (The Music of Joe Henderson, 1999), Miles Davis (MD66, 2016), Cannoball Adderley (¡Jubilation! Celebrating Cannonball Adderley, 2018), por supuesto a Charlie Parker (Bird Feathers, 2025) y ahora su recién House of Trane. Belleza y verdad —o viceversa—, al hilo del conocido postulado hegeliano.
Y luego, que fue al principio de la noche, antes de que todo sucediera, hube de presentar a Jim y a sus compañeros de singladura, al pianista Olivier Truchot, al contrabajista Ignasi González y al incógnito pero deslumbrante baterista Valentin Jam y hubiese querido contarles todo esto y aún más pero la emoción es traidora compañía e hice lo que pude, aunque “hubiera preferido no hacerlo”. Miento, ¡sí que quise!
¡Bye Bye Jim! ¡Bye Bye Olivier! ¡Bye Bye Ignasi! ¡Bye Bye Valentin! ¡Good Nihgt! ¡Welcome!
© José Santiago Lardón Santi (Octubre, 2026)
