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Clasijazz Quintet play Art Blakey & The Jazz Messengers. La supervivencia del jazz


José Angel Santiago Lardón - 13 diciembre, 2018 - 0 comments

Clasijazz Quintet plays Art Blakey & Jazz Messengers. Ciclo Monográficos. José Carlos Hernández (trompeta) Antonio González (saxo alto y tenor) Pablo Mazuecos (piano) Alejandro Tamayo (contrabajo) Miguel Canale (batería) Clasijazz, viernes, 14 de diciembre de 2018. 19:00 y 21:00 H.

Art Blakey

Arthur ‘Art’ Blakey (Pittsburgh, Pensilvania.1919-Nueva York, 1990). Batería y director. Nació en la ciudad industrial de Pittsburg, probablemente de madre soltera que murió poco después de su nacimiento. Su padre biológico fue Bertram Thomas Blakey, originario de Alabama. Blakey fue criado junto a sus hermanos por una amiga de su madre —Marie Roddericker— que se convirtió en madre adoptiva. Durante la secundaria recibió algunas clases de piano, aunque se puede considerar autodidacta, según Leslie Gouse, Art Blakey. Jazz Messengers (Schirmer Trade Books, 2002). Sin embargo la información sobre Blakey, familia y amigos son contradictorias o poco precisas. En este sentido son reveladoras sus palabras:

«Nuestra música es nuestra supervivencia. Soy un hijo de la Depresión. Me quedé huérfano en Pittsburgh. No sabía que mi padre y mi madre murieron cuando tenía seis meses, así que toqué jazz para sobrevivir porque no me gustaba trabajar en las minas. Entonces existía el trabajo infantil y trabajé en las minas de carbón y en la siderúrgia».

Prácticamente sin infancia, se casó a los 14 años y a los 15 ya era padre de familia, aprendió a tocar el piano de forma autodidacta —al contrario que otros músicos en su familia no existía antecedente musical— como medio de completar el salario sobreviviendo a base de propinas y magros honorarios. Aún adoloscente ya tocaba como profesional y lideraba sus propias bandas con las que se presentaba en clubes de su ciudad natal.

«Cuando debía haber sido adolescente, yo era un hombre. A los 14 años formé una familia y a los 15 ya era padre. Nunca tuve infancia».

Sobre el cambio del piano por la batería abundan las leyendas, pero lo cierto es que lo hizo siguiendo doctos y apremiantes consejos. Un día, mientras ensayaba con su grupo en un club nocturno y estando presente el pianista Errol Garner éste le dio a entender que ese no era su instrumento a lo que contribuyó las perentorias órdenes del gánster propietario del club, como confesó el propio Blakey:

«Me hice batería por obligación, el día en que después de tocar un solo de piano bastante desastroso, un gánster se me acercó, me puso una pistola delante de mis narices y me dijo: ¿Quieres trabajar aquí, chaval? Pues entonces siéntate a la batería y no discutas. La pistola no me dio otra opción».

Optó por la batería, primero como forma de supervivencia, y luego como vehículo expresivo hasta su muerte. Se formó estudiando los poderosos estilos de grandes baterístas del swing como Chick Webb y Sid Catlett y siendo ya consciente de que la batería podía ser un instrumento principal en el jazz además de servir como base rítmica.

En 1939, con veinte años, ingresó en la banda de Fletcher Henderson con la que realizó numerosas giras, entre otras una por el sur durante la que sufrió algún que otro incidente derivado de la situación racial, como el acaecido en Albany y en el que resultó herido y declardo no apto para el servicio militar:

«Con la banda de Henderson tuvimos problemas con la policia en Albany (Georgia) y me pusieron una placa de acero en la cabeza».

Importante para su carrera fue su colaboración en 1942 con la gran pianista Mary Lou Williams quien durante su estancia en Pittsburgh le invitó a integrarse en su grupo. Con semejantes cartas de presentación se trasladó a Nueva York donde colaboró con numerosas formaciones como las de Lucky Millinder y Eart ‘Fatha’ Hines, entre otras.

Decisiva fue su unión entre 1944 y 1947 a la big band liderada por el cantante Billy Eckstine, la célebre Cradle of Modern Jazz o cuna del jazz moderno, que reunía a uno de los grupos de músicos de mayor talento de la historia del jazz —Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Miles Davis, Fats Navarro, Dexter Gordon y la vocalista Sarah Vaugahn, entre otros— al cabo creadores del be bop, la gran y ambiciosa revolución y renovación armónica del jazz. Blakey consideraba este periodo como la experiencia primordial de su formación musical y según Gillespie y otros músicos afines, realizó importantes contribuciones al complejo lenguaje rítimico del be bop. Tomó lecciones de música y captó que el alma del jazz residía en un proceso en el que los músicos más veteranos participaban en la formación de los jóvenes.

Disuelta la banda de Eckstine, continuó trabajando con músicos del entorno del be bop, incluidos Parker y Gillespie, participó en numerosas sesiones de grabación. En 1947 le llamó el pianista Thelonious Monk para que se integrara en su grupo para cumplir un contrato con Blue Note, grabando a trío, quinteto y septeto —se le considera el batería de mayor empatía con Monk, participando además en otras grabaciones, incluída la última en Londres en 1971— y juntos publicarían el excelente álbum Art Blakey & Thelonious Monk Jazz Messengers (Atlantic, 1958) junto a Johnny Griffin, Bill Hardman y el bajista Spanky Debrest.

En 1948, tras la muerte de su mujer, viajó durante dos años a África occidental en busca de renovación espiritual y distanciarse de la adicción, adoptando el islamismo y el nombre de Abdullah Ibn Buhaina, aunque conservó el propio a lo largo de su carrera y su práctica religiosa era muy sui generis. Estudió a fondo la percusión africana muchos de cuyos elementos incorporó luego a su estilo.

«Se suponía que me iba a quedar allí tres meses y me quedé dos años, porque quería vivir entre la gente y descubrir cómo vivían y, sobre todo aprender percusión».

De regreso, ya preparado para el liderazgo formó el octeto Jazz Messengers punto de partida de una larga serie de grabaciones para Blue Note, así como los Seventeen Messengers —formación de 17 músicos, entre ellos el saxofonista Sonny Rollins, el pianista Bud Powell, o los trompetistas Fats Navarro y Miles Davis, y que pese a su éxito terminó por disolverse pronto, entre otras razones por las dificultades económicas para mantenerla—, claros precedentes de la que sería su dedicación definitiva a lo largo del resto de su carrera profesional, el jazz como mensaje —jazz message—. El mensaje al que hace referencia el nombre de sus formaciones hace referencia a la capacidad de comunicación de los tambores, evidente influencia de su aprendizaje en tierras africanas, o en palabras del propio Blakey: «Usted puede contar una historia con la batería». Su querencia por la percusión la expresó a través de formaciones o ensembles integradas mayoritariamente por percusionistas africanos como en The Afric-Drum Ensemble —álbum The African Beat (Blue Note, 1962) o afrocubanos —Orgy in Rhytm (Blue Note, 1957). Querencia en la que reincidiría a lo largo de su carrera con las célebres drums battle como en el Festival de Newport de 1964 junto a los bateristas Max Roach, Elvin Jones y Buddy Rich.

Pero además durante los primeros años de la década de los 50 formó parte del grupo del clarinetista Buddy de Franco, continuó tocando con destacadas figuras del be bop —Gillespie, Parker, Bud Powell, entre otros— y aún después y a lo largo de su exclusiva dedicación a los Jazz Messengers como su principal vehículo expresivo continuó trabajando en otros contextos, destacando, por ejemplo, A Jazz Message (Impulse, 1963) con McCoy Tyner, Sonny Stitt y Art Davis, la gira mundial de 1971-1972 con The Giants of Jazz junto a Monk, Gillespie, Stitt y Al McKibbon, además de grabar con frecuencia como sideman bajo el liderazgo de algunos ex Messengers.

The Jazz Messengers

Su etapa al frente de los Jazz Messengers es la más prolífica y fructífera de su carrera, formación por la que será conocido e identificado para siempre. Precedentes fueron los citados Seventeen Messengers y el octeto Jazz Messengers. El origen del que sería definitvo Jazz Messengers, según el crítico Ira Gitler, cabe situarlo cuando el pianista Horace Silver fue requerido por la discográfica Blue Note para grabar un nuevo álbum y en ese momento tocaba en Nueva York junto al saxo tenor, Hank Mobley, y al bajista, Doug Watkins e invitó a Blakey —con quien mantenía especial afinidad y había colaborado en numerosas ocasiones— y al trompetista Kenny Dorham para completar un quinteto. El álbum su publicó en 1956 como Horace Silver and the Jazz Messengers, al que le siguió el álbum The Jazz Messengers publicado ese mismo año y con Donald Byrd, Hank Mobley, Silver, Doug Watkins y Blakey.

Al año siguiente Blakey y Silver se separaron, Silver formó su propio quinteto y Blakey asumió el liderazgo de los Jazz Messengers. Ambas formaciones están consideradas como el origen y desarrollo de la deriva del be bop llamada hard bop y cuya “dureza” reside en esencia a una vuelta a los orígenes, al soul, el blues, el gospel y el funk como reacción a ciertas desviaciones que muchos consideraban poco afines al jazz.

Asumido su papel de líder, Blakey no tardó en aplicar muchas de las enseñanzas acumuladas elaborando una especial filosofía de trabajo. Primero las aprendidas como miembro de la banda de Billy Eckstine, sobre todo el rodearse de músicos jóvenes y fomentar sus carreras:

«Me voy a quedar con los jóvenes. Cuando se vuelvan demasiado viejos, buscaré otros más jóvenes- Mantienen la mente activa».

Esta es la razón de la constante renovación de los miembros de los Jazz Messengers a lo largo de sus casi cuatro décadas de existencia. Descubrir y moldear talentos y luego que echaran a volar y se convirtieran en estrellas. Se dice que Blakey jamás despidió a un músico, sabían cuando había llegado el momento de partir. Pero por si acaso, eran despedidos con un expeditivo:

«Hey, muchacho, creo que es hora de que te marches. Si se sienten cómodos y se quedan mucho tiempo los echamos. Esto no es como la oficina de correos».

De este modo, desde mediados de los cincuenta y hasta su muerte en 1990, Blakey dirigió con sus baquetas a la serie más impresionante de quintetos, sextetos e incluso septetos de toda la historia del jazz bajo la marca de una institución musical modélica —Universidad Blakey— por la que desfilaron los más grandes instrumentistas que según un somero cómputo sobrepasan el centenar y medio. Algunos de ellos, de una lista tan asombrosa como interminable y que llegaron a ser grandes solistas y líderes: Donald Byrd, Johnny Griffin, Lee Morgan, Wayne Shorter, Freddie Hubbard, Keith Jarrett, Chuck Mangione, Woody Shaw, Joanne Brackeen, Wynton y Branford Marsalis, Curtis Fuller, Benny Golson, Bobby Watson, Wallace Roney, Cedar Walton, Hank Mobley, Jackie McLean, Javon Jackson, Brian Lynch, Geoff Keezer, James Williams, Mulgrew Miller, Terence Blanchard o Donald Harrison.

En 1958, y pese al éxito, grabaciones y giras de los Messengers, Blakey creía que les faltaba consistencia y que, a pesar de las frecuentes actuaciones, el grupo no ganaba suficiente dinero para subsistir cómodamente. Entonces solicitó ayuda al joven saxofonista y compositor Benny Golson, quien recomendó que contratara a un grupo diferente de músicos, que actualizara su repertorio y que exigiera sueldos más elevados. Golson trajo a un grupo de jóvenes de Filadelfia con Lee Morgan (tp), Bobby Timmons (p) y Jymmie Merrit (b), una de las formaciones de mayor solera. Golson además convenció a Blakey que necesitaba un tema novedoso para renovar la imagen de los Messengers insistiendo que debía explotar su gran técnica: una marcha llamada “Blues March”, y de la que el propio Blakey decía que se sentía como un boy-scout al tocarla. Acertó Golson, los Messengers volvieron a su apogeo y el tema se convirtió en un standard de obligado repertorio.

Las formaciones de finales de los años 50 y parte de la década de los 60, a veces en sexteto, fueron las más destacadas y el punto álgido del hard
bop
. Fue el perido de destacados solistas, entre otros, los saxofonistas y compositores Benny Golson y Wayne Shorter, autores de temas emblemáticos, pero también de trompetistas como Donald Byrd, Lee Morgan o Freddie Hubbard o el trombonista Curtis Fuller y de excelentes álbumes como Jazz Messenger (Columbia, 1956), Moanin’ (Blue Note, 1958), The Big Beat (Blue Note, 1960), A Night in Tunisia (Blue Note, 1961), Mosaic (Blue Note, 1961), Ugetsu. Live at Birland (Blue Note, 1963) o Free for All (Blue Note, 1965), entre otros.

Cuando en los años 60, músicos como John Coltrane u Ornette Coleman definían un nuevo concepto de vanguardia del jazz, Blakey se mantuvo fiel a su divisa y siguió tocando en su línea de difusión del hard bop, evidentemente coloreado por los aportes de las nuevas incorporaciones y así, y siguiendo a lo expuesto por Alan Goldsher en Hard Bop Academy. The Sidemen of the Art Blakey & The Jazz Messengers (Hal Leonard, 2002), cabe destacar los frecuentes cambios en la formación desde mediados de los 60 hasta princpios de los 70 con la incorporación de músicos como el pianista Keith Jarrett y el trompetista Chuck Magione —Buttercorn Lady (Limelight, 1966), o el trompetista Woody Shaw —Anthenagin (Prestige, 1973)

Sin embargo la trayectoria de los Jazz Messengers tuvo sus altibajos, especialmente cuando en la década de los 70 el hard bop quedó marginado ante el ímpetu de la llamada fusion —rock y elementos electrónicos— de la mano de jóvenes músicos como Herbie Hancok o el mismísimo Miles Davis, Blakey perseveró en su ideario, rechazando las sugerencias por parte de las discográficas para modernizase su música:

«El jazz es una forma de arte y uno ha de elegir. No prostituiré mi arte por eso. No vale la pena. ¿Ganar el mundo y perder tu alma? No es bueno».

Miles Davis, creador y principal exponente del jazz de fusión, le defendió de la acusación de que su música estaba desactualizada: «Si Art Blakey es anticuado, entonces yo soy blanco». Sin embargo el ritmo de grabación de Blakey y los Messengers disminuyó durante esta década, pero continuó incorporando nuevos talentos como al saxo alto Bobby Watson o al malogrado pianista James Williams.

Y desde finales de la década de los 70 cuando la herencia del hard bop, encarnado ahora en el llamado postbop por unos y neotradicionalismo por otros se impuso como mainstream o corriente principal, Blakey estaba preparado con su lenguaje de toda la vida relegando en gran medida a los experimentos de vanguardia. Y de nuevo los Jazz Messengers dieron cobijo a nuevos talentos y futuras estrellas: el trompetista ruso Valery Ponomarev, el saxo Dave Schnitter a finales de los 70, y ya en la década de los 80 el trompetista Wynton Marsalis y su hermano Branford, el pianista Mulgrew Miller o el saxofonista Bill Pierce y ya en unas de las últimas generaciones brillantes figuras como los trompetistas Terence Blanchard y Brian Lynch, los saxofonistas Donald Harrison, Jean Toussaint y Javon Jackson, el trombonista Steve Davis o el bajista Lennie Plexico.

Mucho del auge que alcanzó el jazz a lo largo de los años 90 es fruto de la labor de difusión llevada a cabo por Blakey y sus mensajeros del jazz, quienes en sus extensas giras por Europa y Japón cosecharon fieles audiencias. Con su perseverancia en su ideario original consiguió devolver al jazz su lugar de privilegio hasta su muerte, cuando la estética de los Jazz Messengers dominaba el jazz y Blakey se había convertido en el jazzman más influyente de los últimos años

Un estilo africano de batería

La influencia de Blakey como líder de banda y constante descubridor de talentos no hubiera sido tan grande de no huber sido un destacado batería. Ningún baterista dirigió una banda de forma tan estricta, ninguno generaba semejante impulso en el transcurso de una melodía; y, probablemente, ningún baterista tenía un punto de ebullición tan poderoso: Blakey comenzaba todas las actuaciones y era el último. Su estilo de acompañamiento era implacable, y pobre del saxofonista que no podía mantener el ritmo, Blakey lo arrollaba como un bulldozer. Pero pese a su arrollador y dominante impulso era que un músico que sabía escuchar y responder a los solitas

Se diferenciaba de otros baterías del bop en que su estilo se basaba en los atributos físicos de la música. Por ejemplo, cuando Max Roach introdujo la relación de la batería con la melodía y el timbre, Blakey apenas se interesó en tales temas. Para él la percusión de jazz residía en el ritmo. Su batería era el motor que impulsaba a la música. Se le achaca que su labor tanto como instrumentista y como líder de banda fue limitado, en modo alguno fue un visionario pero de lo que no cabe duda de lo que hizo extremadamente bien fue mantener el espíritu de su concepción del jazz como mensaje y lo hizo con genio, espíritu y generosidad hasta el final de su vida.

Pero Blakey realizó notables aportaciones al lenguaje de la batería de jazz. Su aprendizaje a fondo de la percusión africana durante su estancia de 1948-1949 le valieron el calificativo de el más afro de los baterístas, reflejado en los elementos de la percusión africana que introdujo en su música como el golpe en el lateral del tambor o el uso del codo en el tom tom con la finalidad de alterar el tono.

Formado inicialmente en el agresivo y poderoso swing de baterías coetáneos como Chick Webb o Sid Catlett, está considerado junto a Kenny Clarke y Max Roach como uno de los precursores del moderno estilo be bop de percusión. Max Roach lo describió así:

«Art era original… Es el único baterísta cuyo tiempo reconozco de inmediato. Y su estilo era increíble; solíamos llamarlo “Trueno”. Cuando lo ví por primera vez en 52 Street en 1944 ya dominaba la polirrítmia. Quizás fue el mejor en mantener la independencia de las cuatro extremidades. Lo estaba haciendo antes que nadie».

Batería potente e impetuoso cuyos redobles in crescendo (press roll) indicaban a los mùsicos un cambio de tempo o de solista, estimulando y empujando al resto del grupo con sus bruscos silencios y explosivas acentuaciones. Maestro en coloridos y formas polirrítmicas africanas, utiliza con inteligencia el doble tiempo (el batería toca a un ritmo dos veces más rápido que el solista), marca ritmos cruzados o redoblantes y cuida de no destacar demasiado: «no hay que tocar más de la cuenta» (overplay), solía decir.

Blakey pertenece a esa generación de bateristas que iniciaron la emancipación de la batería como instrumento solista y conductor, en su caso merced a su fértil creatividad, dando lugar a un estilo o marca muy imitada, por ejemplo, su característico y contundente cierre del hit-hat o charles cada segundo o cuarto ritmo o sus frecuentes y fuertes acentos de timbales y bobo en ritmos cruzados.

El arte del mensaje y la comunicación

Para Blakey el jazz era un arte, la más genuina y fundamental forma de expresión de la cultura estadounidense y que por tanto debía ser conservada, desarrollada y difundida. Y en este sentido y en referencia a los programas de intercambio cultural del Departamento de Estado confesó en una ocasión:

«He oido que estamos enviando ballet a Rusia. ¡Ellos son los maestros del ballet y les estamos enviando ballet! No tienen jazz y nosotros sí. Lo lógico sería enviarles jazz».

Declaración de evidente carácter reivindicativo, aunque para Blakey la música no debía mezclarse con temas de reivindicación política, como confesó en una entrevista de 1977:

«La política no debería tener influencia sobre la gente creativa. Nosotros tocamos para hacer a la gente feliz, para aliviar el cansancio de la vida cotidiana. Cuando no conseguimos esto, hemos errado… La música no es el mejor sitio para hacer llamamientos políticos»

Su concepción del jazz, o de la música, era la de una profunda expresión del ser humano en su integridad, un canto del alma (soul) como del cuerpo (funky) cuyo fin es alimentar el espíritu y aliviar la vida cotidiana o “quitar el polvo a la vida cotidiana”. Y cada actuación, cada concierto se convertía en un momento mágico y único de comunicación con el público:

«Nos gusta establecer un ritmo que permita a la gente mover los pies y divertirse. Si no lo hacen, les entra la sensación de que falta algo por aprender y no han venido a eso. La música está ahí para limpiar el polvo de la vida cotidiana… Para mi el escenario es como una tierra santa. Se sube ahí a tocar. Si un músico se levanta de su lecho de muerte es para tocar… Y si durante una actuación nos percatamos de que algunas personas no están marcando el tiempo con la cabeza o con los pies, entonces sabemos que no lo estamos haciendo bien».

Para Blakey el jazz era un lenguaje musical surgido en Estados Unidos que había echado a volar y que por tanto no podía estar sujeta a subordinación alguna. Un lenguaje libre:

«El jazz es algo que no pertenece a una raza o a un pueblo. Cuando una idea nace es para que todo el mundo la utilice, yo estoy aquí para dar testimonio de todos los que me precedieron, Amstrong, Parker, Cozy Cole, Roach… todos los que han hecho un gran esfuerzo por la música y aún no se les ha reconocido».

Un legado eterno

El legado de Blakey y sus Messengers es inmneso no solo por la música que crearon, las decenas de álbumes publicados sino también por las oportunidades brindadas a varias generaciones de jazzmen a lo largo de casi cuatro décadas y por mantener viva la llama del jazz en momentos difíciles, por difundirlo y conquistar grandes audiencias a lo largo de todo el mundo, por dotarle del brillo perdido y, de modo especial, por la honda huella dejada en decenas de músicos, recogida en multitud de testimonios tras su muerte.

La batería y alumna de Blakey, Cindy Blackman: «Cuando el jazz estaba en peligro de desaparecer aun se mantenía en escena. Art continuó con su lucha. Su influencia entre los jóvenes es incalculable».

La pianista Joanne Brackenn, la única mujer que formó parte de los mensajeros del jazz: «Blakey vivió cinco o seis vidas en su vida. Hizo tantas cosas…».

Y otro ex-jazzmessengers, el saxo alto Jackie McLean: «Me enseñó no solo a ser músico, sino sobre todo a ser un hombre y mantener un profundo sentido de la responsabilidad».

Y el trompetista Freddie Hubbard que habló con él días antes de su muerte confesó sus palabras de despedida: «No te aflijas cuando muerta. Piensa en los buenos momentos, en lo que hicimos juntos y en lo que puedas hacer en adelante».

Art Blakey murió el 16 de octubre de 1990, a los 71 años a causa del cáncer de pulmón que durante años sufría sin que por ello disminuyera el ritmo de conciertos. Un año antes, con motivo de su 70 aniversario, tuvo lugar un concierto homenaje en el Festival de Jazz de Leverkusen (Alemania) de 1989 y en el que a la formación de los Jazz Messengers, Blakey incluido, se unió un nutrido grupo de destacados invitados, muchos antiguos exjazzmessengers, además de la cantante Michelle Hendricks que cantó el tema “Mr. Blakey” compuesto para la ocasión por su antiguo socio Horace Silver. La formación la integraban entonces, amén de  Blakey, Brian Lynch (tp), Frank Lacy (tb) Javon Jackson (st) Geoff  Keezer (p) y Essiet Okon (b). Los invitados fueron los trompetistas Freddie Hubbard y Terence Blancard, el trombonista Curtis Fuller, los saxos altos Jackie McLean y Donald Harrison, los tenores Benny Golson y Wayne Shorter, el pianista Waltger Davis Jr, el bajista Buster Williams y el baterista Roy Haynes. El concierto fue recogido en el doble álbum The Art of Jazz: Live in Leverkusen (In + Out Records, 1996) e incluye una entrevista de 13 minutos realizada por Mike Hennessey en 1976 y en la que Blakey rememora la historia de los Jazz Messengers desde su primeros tiempos.

Discografía Art Blakey & The Jazz Messengers (Selección)

La discografía de Art Blakey publicada a su nombre, como líder de los Jazz Messengers o como sideman de grandes figuras de la historia del jazz es impresionante.

En este apartado se recoge una selección tanto de las grabaciones publicadas a su nombre como bajo Art Blakey & The Jazz Messengers. No se incluyen los publicados a nombre de Art Blakey ni en los que colaboró como sideman. A lo largo de 35 años de existencia la formación publicó unos 70 álbumes, incluidas las bandas sonoras de las películas Des femmes disparaissent de Éduard Molinaro (1959) y Les liaisons dangereuses 1960 de Roger Vadim (1959).

La formación aparece en el formato habitual de quinteto, aunque a partir de los años 60 solía variar a sexteto y septeto, grabando para sellos como Blue Note, Columbia, RCA, Vik, Cadet, Concord, Jubilee, Atlantic, Fontana, Limelight, Riverside o Sonet.

Auténtico vivero de jóvenes talentos, por los Jazz Messengers pasaron más de 150 músicos muchos de ellos luego grandes figuras del jazz.

Existen además infinidad recopilaciones y antologías, así como múltiples reediciones que incluyen temas no incluidos en las ediciones originales.

Art Blakey

Selección de algunas de las grabaciones más significativas publicadas a su nombre

  • Blakey (Emarcy, 1954). Joe Gordon, Gigy Grace, Charlie Rouse, Walter Bishop Jr, Junior Mance, Berni Griggs, Art Blakey
  • A Night at Birdland Vol. 1, 2 y 3 (Blue Note, 1954). Live. Clifford Brown, Lou Donaldson, Horace Silver, Curly Russell, Art Blakey.
  • Orgy in Rhythm (Blue Note, 1957). Art Blakey, Herbie Mann, Ray Bryant, Wendell Marshall. Percusiòn: Sabu Martinez, Ubaldo Nieto, Evilio Quintero, Patato Valdés, Jo Jones, Arthur Taylor, Specs Wright.
  • Art Blakey Big Band (Bethlehem, 1957).
  • Holiday for Skins, Vol 1 y 2 (Blue Note, 1959). Art Blakey, Donald Byrd, Ray Bryant, Wendell Marshall. Percusión: Art Taylor, Philly Joe Jones, Ray Barreto, Victor Gonzalez, Julio Martínez, Sabu Martines, Chonguito Vicente, Fre Pagani, Andy Delannoy. Voz: Austin Cromer, Hal Rasheed.
  • The African Beat (Blue Note, 1962). Art Blakey, Ahmed Abdul-Malik, Yusef Lateef, Crutis Fuller. Percusión: Chief Bey, Robert Crowder, James Ola Folami, Solomon Ilori, Montego Joe, Garvi Masseaux.
  • A Jazz Message (Impulse, 1964). Art Blakey, Sonny Stitt, McCoy Tyner, Art Davis.
  • Hold On, I’Coming (Limelight, 1966). Art Blakey, Chuck Mangione, Freddie Hubbard, Lee Morgan, Garnett Brown, Melba Liston, Tom McIntsoh, Frank Mitchell, Gary Bartz, John Hicks, Big John Patton, Grant Green, Reggie Johnson, Victor Sproles, Johnny Rodriguez.
  • Killer Joe (Union Jazz, 1981). Art Blakey, George Kawaguchi, Wallace Roney, Slide Hampton, Branford Marsalis, Donald Brown, Charles Fambrough.
  • Bluesiana Triangle (Windham Hill, 1990). Art Blakey, Dr. John, David ‘Fathead’ Newman, Essiet Okon Essiet, Joe Bonadio.

Art Blakey & The Jazz Messengers

  • At the Cafe Bohemia vol 1 y 2 (Blue Note, 1955).Kenny Dorham, Hank Mobley, Horace Silver, Doug Watkins, Art Blakey. Live
  • The Jazz Messengers (Columbia, 1956). Donald Byrd, Hank Mobley, Horace Silver, Doug Watkins, Art Blakey.
  • Hard Bop (Columbia, 1957). Bill Hardman, Jackie McLean, Sam Dockery, Jimmy ‘Spanky’ DeBrest, Art Blakey.
  • A Midnight Session with the Jazz Messengers (Elektra, 1957). Bill Hardman, Jackie McLean, Dam Dockery, Jimmy DeBrest, Art Blakey. Live
  • Ritual (Pacific, 1957).Bill Hardman, Jackie McLean, Sam Dockery, Jimmy ‘Spanky’ DeBrest, Art Blakey.
  • Tough! (Cadet, 1957, 1966).Bill Hardman, Jackie McLean, Sam Dockery, Jimmy ‘Spanky’ DeBrest, Art Blakey.
  • A Night in Tunisia (Vik, 1957). Bill Hardman, Jackie McLean, Johnny Griffin, Sam Dockery, Jimmy DeBrest, Art Blakey.
  • Cu-Bop (Jubilee, 1957).Billy Hardman, Johnny Griffin, Sam Dockery, Jimmy DeBrest, Art Blakey, Sabu.
  • Art Blakey’s Jazz Messengers with Thelonious Monk (Atlantic, 1958). Bill Hardman, Johnny Griffin, T. Monk, Jimmy DeBrest, Art Blakey.
  • Hard Drive (Bethelhem, 1957). Bill Hardman, Johnny Griffin, Sam Dockery, Jimmy DeBrest, Art Blakey.
  • Moanin’ (Blue Note, 1958). Lee Morgan, Benny Golson, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey.
  • 1958 Paris Olympia (Fontana, 1959). Lee Morgan, Benny Golson, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey. Live.
  • At the Jazz Corner of the World Vol 1 y 2 (Blue Note, 1959). Lee Morgan, Hank Mobley, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey. Live
  • The Big Beat (Blue Note, 1960). Lee Morgan, Wayne Shorter, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey.
  • Art Blakey et les Jazz Messengers au Théâtre des Champs Élysées (RCA, 1960). Lee Morgan, Wayne Shorter, Walter Davis Jr, Jymie Merritt, Art Blakey. Live.
  • Paris Jam Session (Fontanta, 1960). Lee Morgan, Wayne Shorter, Walter Davis Jr, Jymie Merritt, Art Blakey. Invitados: Barney Wilen, Bud Powell. Live.
  • Meet You at the Jazz Corner of the World, Vol 1 y 2 (Blue Note, 1960). Lee Morgan, Wayne Shorter, Walter Davis Jr, Jymie Merritt, Art Blakey. Live.
  • Like Someone in Love (Blue Note, 1960, 1966). Lee Morgan, Wayne Shorter, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey.
  • A Night in Tunisia (Blue Note, 1960). Lee Morgan, Wayne Shorter, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey.
  • Three Blind Mice (United Artists, 1962). Freddie Hubbard, Wayne Shorter, Curtis Fuller, Cedar Walton, Jymie Merritt, Art Blakey. Live.
  • Live at Birldand (Riverside, 1963). Freddie Hubbard, Wayne Shorter, Curtis Fuller, Cedar Walton, Reggie Workam, Art Blakey. Live.
  • The Freedom Rider (Blue Note, 1961, 1964). Lee Morgan, Wayne Shorter, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey.
  • Buttercorn Lady (Limelight, 1966). Chuck Mangione, Frank Mitchell, Keith Jarret, Reggie Johnson, Art Blakey. Live.
  • Jazz Messengers’ 70 (Catalyst, 1970). Bill Hardman, Carlos Garnett, Joanne Brackeen, Jan Arnet, Art Blakey. Live.
  • In This Korner (Concord, 1978). Valery Ponomarev, Bobby Watson, David Schnitter, James Williams, Dennis Irving, Art Blakey. Live.
  • One by One (Palcoscenico, 1980). Valery Ponomarev, Bobby Watson, David Schnitter, James Williams, Dennis Irving, Art Blakey. Live.
  • Live at Montreux and Northsea (Timeless, 1980). Valery Ponomarev, Wynton Marsalis, Robin Eubanks, Bill Pierce, Brandford Marsalis, Kevin Eubanks, Charles Fambrough, Art Blakey. Live
  • Art Blakey in Sweden (Amigo, 1981). Wynton Marsalis, Bobby Watson, Bill Pierce, James Williams, Charles Fambrough, Art Blakey. Live.
  • Straigh Ahead (Concord, 1981). Wynton Marsalis, Bobby Watson, Bill Pierce, James Williams, Charles Fambrough, Art Blakey. Live.
  • Keistone 3 (Concord, 1982). Wynton Marsalis, Branford Marsalis, Bill Pierce, Donald Brown, Charles Fambrough, Art Blakey. Live.
  • Live at Ronnie Scott’s 1985 (BBC Legends, 1985, 2000). Terence Blanchard, Donald Harrison, Jean Toussaint, Mulgrew Miller, Lonnie Plaxico, Art Blakey. Live.
  • Live at Ronnie Scott (DRG, 1985). Terence Blanchard, Donald Harrison, Jean Toussaint, Mulgrew Miller, Lonnie Plaxico, Art Blakey. Live.
  • Live at Kimball’s (Concord, 1985). Terence Blanchard, Donald Harrison, Jean Toussaint, Mulgrew Miller, Lonnie Plaxico, Art Blakey. Live.
  • The Art of Jazz. Live in Leverkusen (In + Out, 1989). Brian Lynch, Fran Lacy, Donald Harrison, Javon Jackson, Geoff Keezer, Essiet Okon Essiet, Art Blakey. Invitados. Entrevista con Art Blakey.

Bandas sonoras

  • Des femmes disparaissent (Fontana, 1959). Lee Morgan, Benny Golson, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey. Film: Éduard Molinaro (1959).
  • Les liaisons dangereuses 1960 (Fontana, 1960). Lee Morgan, Bobby Timmons, Jymie Merritt, Art Blakey. Invitados: Barney Wilen, Duke Jordan, Tommy Lopes, Willie Rodrigues y Johnny Rodriguez. Film: Roger Vadim (1959) basado en la novela homonima de Pierre Choderlos de Laclos (1782) e interpretada por Jeanne Moreau, Gerad Phillipe y Annette Vadim. Música de Thelonious Monk.

© José Santiago Lardón ‘Santi’ (Diciembre, 2018)

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