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Lluís Vidal & Clasijazz Big Band. “Iberiana”. Nuevos horizontes


José Angel Santiago Lardón - 4 diciembre, 2018 - 0 comments

Lluís Vidal & Clasijazz Big Band. “Iberiana”. Auditorio Municipal Maestro Padilla, domingo, 9 de diciembre de 2019. 19:00 H.

Iberiana: nuevos horizontes

Iberiana es la recreación del pianista, compositor y arreglista catalán Lluís Vidal de la Suite Iberia de Isaac Albéniz, la obra más importante de la historia de la música española.

Concebida como obra para piano se han realizado numerosas orquestaciones en el ámbito de la llamada música clásica, pero esta es la primera vez que se arregla y se lleva a los territorios del jazz en formato de big band y en recíproca interacción con los acentos de la música popular española, en especial la de ascendencia andaluza tan querida para el gran compositor Isaac Albéniz. Aires de impresionismo musical, copla, habanera, destellos de cante jondo —petenera, fandanguillo o sevillanas—, se conjugaran para crear una obra singular y que, al igual que ocurre en toda reinterpretación, brotará con la frescura de una obra nueva: Iberiana.

Un nuevo reto que asume la Clasijazz Big Band que por razones de la complejidad y singularidad de la obra reune a 25 intérpretes, incluidos la cantaora Irene Molina y los bailaores Sara Jiménez y Borja Cortés dirigidos por el propio Lluís Vidal en un estreno absoluto.

Isaac Albéniz. La revolución del piano español

Aunque pasó gran parte de su vida fuera de España, está considerado como el verdadero iniciador de la música española contemporánea.

Isaac Albéniz (Camprobón, Gerona, 1860-Cambo-les Bains, Francia, 1909). Pianista y compositor. Hijo de padre vasco y madre catalana. Su padre era funcionario de aduanas en la frontera francesa. Poco después del nacimiento de Isaac, la familia se trasladó a Barcelona. Su hermana Ernestina le dió sus primeras lecciones de piano y luego siguió lecciones formales de piano con el profesor Narciso Oliveras y debutó publicamente a los cuatro años en el Teatro Romea de la ciudad.

En la época de la revolución de 1868, la familia se trasladó a Madrid, donde Albéniz estudió piano y solfeo en la Escuela Nacional de Música y Declamación (Real Conservatorio). Madrid le sirvió como base en las giras de conciertos que realizó por toda España, culminando con sus actuaciones en Puerto Rico y Cuba en 1875. En mayo de 1876 se matriculó en el Conservatorio de Leipzig, pero estuvo allí menos de dos meses. En septiembre de ese año, gracias a una beca del rey Alfonso XII, se matriculó en el Conservatoire Royal de Bruselas, donde estudió piano con Louis Brassin, donde terminó sus estudios en 1879 obteniendo el primer premio cum laude. Pese a lo que se ha venido manteniendo, nunca estudió con Liszt.

Realizó una nueva gira de conciertos en Puerto Rico y Cuba y regresó a España donde continuó actuando y componiendo música y trabajos para  la escena, entre otros, tres  zarzuelas.

En 1883 se instaló en Barcelona donde estudió composición con Felipe Pedrell quien le animó a que buscase inspiración para sus composiciones en la música popular española

Ese mismo año contrajo matrimonio con Rosina Jordan, una de sus alumnas de piano, con quien tuvo cuatro hijos. Desde 1886 hasta 1889 Albéniz vivió en Madrid y continuó enseñando, dando conciertos y componiendo. El estilo nacionalista de su obra durante este período aparece ejemplarmente demostrado en sus composiciones para piano como la primera Suite española y Recuerdos de viaje, cuyos números son evocaciones musicales de diversas ciudades y regiones españolas.

Además y durante ese periodo escribió varias obras vocales, entre las que destaca la colección de cinco Canciones basadas en las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Becquer.

Su éxito como concertista en París y Londres lo animó a buscar fortuna fuera de Esapaña, residiendo en Londres entre 1890 y 1893 realizando giras por el país y a lo largo de toda Europa. Interesado por el teatro musical compuso diversas obras, entre ellas la opereta The Magic Opal que se estrenó en 1893 en el Lyric Theatre de Londres pero pese a su éxito decidió trasladarse a París al año siguiente donde residió el resto de su vida.

Eminente pianista que alcanzó extraordinaria fama en todo el mundo, a partir de esta época fue abandonando su carrera de concertista para dedicarse plenamente a la composición. Hasta ese momento sus obras, compuestas generalmente para ser interpretadas en sus propios conciertos, eran piezas más o menos bailables que seguían la moda de la época y que traslucian un españolismo un tanto superficial y pintorescos, aunque dotadas de gran imaginación musical. Pero atento a los consejos que le diera Pedrell, que le había aconsejado ahondar en las raíces de la música popular española, empezaron a dar sus frutos. Albéniz captó con claridad las gandes posibilidades que tenia a su alcance y las supo plasmar en obras como Granada o Mallorca. Pero sobre todo fue en la Suite Iberia donde consiguió una perfecta fusión entre música popular y cultura. Compuesta entre 1905 y principios de 1909 en ella expresó su profunda melancolía por la lejanía de su país natal.

En París estableció estrechos lazos de amistad con los compositores Ernest Chausson, Charles Bordes y Gabriel Fauré; estudió orquestación con Paul Dukas y contrapunto con Vincent d’Indy; impartió clases de piano en la Schola Cantorum, donde tuvo como alumnos a René de Castéra y a Déodat de Séverac. Esta etapa de su vida en París explica la creciente influencia francesa en su estilo, especialmente del Impresionismo. Compuso numerosas obras, entre ellas San Antonio de la Florida, zarzuela en un acto que se estrenó en 1894 en el Teatro de Apolo de Madrid pero que no tuvo buenas críticas y ese año también estrenó en Madrid la versión española de The Magic Opal (La sortija) que que resultó asimismo un fracaso.

Decepcionado pero aún empeñado en ganarse al público y la crítica españoles regresó a París y terminó la ópera Henry Clifford, estrenada en el Liceo de Barcelona al año siguiente (en italiano, con el título de Enrico Clifford).El libreto, que sitúa la acción en la Inglaterra del siglo XV durante la Guerra de las Rosas, lo escribió un amigo y benefactor de Albéniz, Francis Burdett Money-Coutts, un adinerado abogado y poeta. Money-Coutts ofreció a Albéniz su apoyo financiero a cambio de que le pusiera música a sus libretos. Pero dicha ópera sólo tuvo un éxito mediano y nunca ha vuelto a representarse

Para su siguiente ópera, Money-Coutts escribió un libreto basado en la novela de Juan Valera, Pepita Jiménez. Estrenada en el Liceo de Barcelona en 1896 y constituyó una importante aportación al desarrollo de la ópera nacional española. Fue la obra escénica de Albéniz de mayor éxito y se representó en años sucesivos en Praga (1897), Bruselas (1905), París (1923) y Barcelona (1926). La siguiente colaboración entre Albéniz y Money-Coutts fue una trilogía basada en el romance de Sir Thomas Malory,Morte d’Arthur. Terminó la parimera, Merlin, aunque no se representó en vida del compositor y la segunda y la tercera —Lancelot y Guenever— no llegó a terminarlas.

Continuó componiendo intensamente música de piano a la par que trabajaba para el teatrp, siendo de esta época obras excelentes como como las suites España, Seis hojas de álbum (1890) y Chants d’Espagne (1891-94) que prosiguen su línea de profundización en la música popular española y contienen algunas de sus piezas más queridas.

En La Vega (1897), única pieza existente del proyecto de suite La Alhambra, muestra una elevada sofisticación que sería preludio de su obra más destacada, la famosa  colección de doce nouvelles impressions para piano titulada Iberia (1905-1909) recogidas en cuatro cuadernos de tres piezas cada auno y que estrenó la pianista Blance Selva en Francia entre 1906 y 1909.

Pero además siguó escribiendo canciones entre las que destacan dos importantes colecciones, To Nellie: Six SongsyQuatre Mélodies, ambas con letra de Money-Coutts.

En los últimos años de su vida vivió por temporadas en París, Tiana y Niza. Aunque frecuentemente se ha descrito su relación con Money-Coutts como un pacto de Fausto, el generoso e incondicional apoyo que en todo momento recibió Albéniz de su amigo inglés le permitió vivir desahogadamente, recibir tratamiento médico y dedicar sus últimas energías a terminar de componer Iberia. En 1909 su estado de salud empeoró considerablemente y se trasladó a Cambo-les-Bains, en la costa atlántica de los Pirineos franceses, donde murió el 18 de mayo aquejado de una dolencia renal conocida por el nombre de enfermedad de Bright. El gobierno francés le concedió póstumamente la Cruz de la Legión de Honor.

Albéniz prácticamente definió el romanticismo español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Sin embargo, el alto aprecio que les mereció Albéniz a sus coetáneos, especialmente en Francia, no fue solo producto de su virtuosismo, de la brillantez de sus interpretaciones del repertorio tradicional o de la originalidad y frescura de sus propias obras (especialmente Iberia, muy admirada por Debussy), sino de su carácter persona entrañable y generosa y con un gran sentido del humor lo que le permitió establecer grandes amistades y contactos útiles.

Pese a su falta de estudios formales al marge del ámbito musical —vivió desde la infancia absorbido por la música—, era una persona muy instruida, hablaba varios idiomas y se interesaba activamente por la política y la filosofía. Se definía políticamente como liberal y escéptico en materia de religión. Aunque sus composiciones evocan las imágenes y sonidos de España, prefirió vivir lejos de su patria, de la que sentía desarraigado.

Pese a contar con extraordinarias credenciales como pianista, compositor y alumno de grandes maestros, a menudo difundía información contradictoria sobre su juventud entre amigos, periodistas y biógrafos, especialmente en relación con sus viajes a las Américas y sus estudios en Leipzig con Liszt. Por esa razón gran parte de sus biografías contienen abundantes errores y discrepancias. No obstante, los estudios más recientes han contribuido a fijar la vida y obra de este gran artista. En este sentido es muy revelador el excelente trabajo de Walter Aaron Clake, Isaac Albéniz. Retrato de un romántico (Madrid, Turner, 2002).

Suite Iberia. El cénit de la música española

Compuesta entre 1905 y 1909, año de la muerte de Albéniz, está considerada como la más importante obra de la música de piano española y una de las cimas de todos los tiempos. Oliver Messiaen dijo: «es la maravilla del piano, ocupa quizá el más alto puesto entre las más brillantes muestras del instrumento rey por excelencia».

La suite Iberia — o Douze Nouvelles Impressions en Quatre Cahiers como la subtituló Albéniz— la forman doce piezas repartidas en cuatro cuadernos en grupos de tres. Los temas empleados son, en su mayoría, invención del compositor, pero presentan siempre elementos de origen popular: la falseta, la copla y el ritmo que unifica cada una de las piezas va variando por medio de síncopas y acentos.

Cuaderno 1

Estrenado en la Sala Pleyel de París (9 de mayo de 1906) por Clance Selva. Lo integran: Evocación, que recuerda vagamente a la forma de sonata con ritmo de fandanguillo, expresión nostalgica y triste de la patria desde su exilio francés. El puerto, pieza prodigiosa y llena de luz que nos hace escuchar el pregón de un vendedor de pescado sobre un ritmo de zapateado en el que se aprecian influencias de  Debussy y referencia a El Puerto de Santa María (Cádiz). Finaliza con.Corpus Christi en Sevilla, en el que utiliza un motivo popular de La Tarara. Comienza con una expresión pianística de redobles de tambor, seguidos de una marcha, saeta y aires flamencos.

Cuaderno 2

Las tres piezas se estrenaron en San Juan de Luz en septiembre de 1907. Rondeña hace alusión a la vez a la ciudad andaluza y al ritmo popular de igual nombre con sus alternarivas binario-ternarias, pieza rítmica con aire de petenera. Almería, es una pieza extraña plena de contrastes en la que alternan tonos melancólicos y alegres y la que aflora la melancolía de unas tararas que culminan en la copla central cargada de tristeza. Triana, clara alusión al barrio sevillano, es una explosión de alegría y elegancia expresada a traves de una seguiriya bulliciosa y colorista.

Cuaderno 3

Estrenado en París en casa de la Princesa de Polignac en enero de 1908. Lo abre El Albaicín —inspirada en el barrio gitano granadino— arranca con una bulería y posee una melodía desgarrada al estilo del cante jondo. Para muchos es la pieza maestra de esta gran obra y sobre ella escribió Debussy: «Pocas obras de música valen lo que El Albaicín, donde se encuentra la atmósfera de sas noches de España que huelen a clavel y a aguardiente. Es como los sonidos ensordecidos de una guitarra que se queja en la noche, con bruscos despertares y nerviosos sobresaltos». El Polo es cante jondo de aire trágico con cierta influencia de Ravel y toma como motivo el baile de igual nombre y es una maravillosa muestra del recurso compositivo de la variación. De él escribio Messiaen que la consideraba la obra maestra de Albéniz:«página genial y fatalista». Y Lavapiés—referencia al popular barrio madrileño— evoca el ambiente castizo del Madrid de la época, suerte de tanguillo de maravillosa modulación y curioso ritmo de habanera en el que parece adivinarse el sonido del popular organillo en un clima de alegría y libertad.

Cuaderno 4

Estreanado el 9 de febrero de 1909 en París en la Sociedad Nacional de Música. Lo inicia Málaga en la que de nuevo aparecen reminiscencias de cante con el uso insistente del ritmo de una malagueña. En Jerez, articulada sobre soleares de Jerez, la insistencia rítmica raya la obsesión. Y Eritaña es una espléndida sublimación de la sevillana a ritmo arrollador que conduce a una apoteosis de la danza y en cuyo ritmo se intercalan apuntes de coplas populares. Su título alude a una famosa venta en las afueras de Sevilla. Considerada una de las páginas más deslumbrantes del pianismo español, sobre ella escribió  Debussy: «Nunca la música ha alcanzado expresiones tan diversas. Los ojos se cierran como fatigados de haber contemplado tantas imágenes. Evoca la alegría de las mañanas, el propicio encuentro en una posada con el vino fresco… mientras una muchedumbre siempre cambiante pasa riendo a carcajadas que se funden con las sonajas de la panderetas».

*

La obra, escrita al final de su vida, puede considerarse como el testamento musical de Albéniz y se ha afirmado que no tiene comparación posible en toda la historia del piano y que se trata de la obra maestra de la música española. Está entre lo más genial que aportó a la música nacional española y que junto a otras obras, siendo en esencia pianisticas, son prodigios armónicos y osadas exploraciones modulatorias muy personales del mismo nivel o incluso por encima del impresionismo francés. Genio e ingenio, arte e invención se dan cita fructíferamente en una obra donde el formidable vuelo del piano rebasó los límites de su época. La evolución técnica pianística actual ha confirmado las audacias innovadoras de Albéniz, hoy adelantado de su tiempo.

La obra rezuma una profunda visión de España a través de una inspiración popular esencialmente andaluza con referencias a Almería, Cádiz, Ronda, Granada (El Albaicín), Málaga, Jerez y tres piezas dedicadas a Sevilla (El Corpus en Sevilla, Triana y Eritaña), muy distantes de elementos elevados, e incluso la única pieza de inspiración castellana es su visión de la popular plaza madrileña de Lavapiés.

Obra compleja y de gran dificultad técnica ha sido el caballo de batalla de los más prestigiosos pianistas entre quienes destacan las grabaciones de Esteban Sánchez, Alicia Larrocha (la grabó en tres ocasiones), Guillermo González, Ricardo Requejo, Rafael Orozco o Luis Fernando Pérez por la que recibió la Medalla Albéniz. En este sentido preguntado Daniel Baremboin sobre cuándo grabaría la Ibería dijo que tras escuchar la grabación de Esteban Sánchez, poco le quedaba por añadir.

Obra por antonomasia del repertorio pianístico, sin embargo, pronto despertó interés por orquestarla. Uno de los primeros interesados fue Maurice Rabel pero hubo de desistir porque los herederos del compositor cedieron los derechos a Enrique Fernández Arbós que orquesto cinco de las doce piezas (Evocación, El puerto, Corpus Christi en Sevilla, Triana y El Albaicín). Años después Carlos Surinach orquestó las restantes piezas. En ambos casos han sido grabadas, destacando los registros de Eugene Ormandycon laOrquesta Filarmónica de Filadelfiay deJesús López Coboscon laOrquesta Sinfónica de Cincinnati.

Más recientemente, a principios de los años noventa, el músico eslovaco Peter Breiner recibió el encargo de la discográfica Naxos para orquestar la suite, realizando una orquestación de fuerte acento romántico y fue grabada en 1996 por el directorIgor Golvschin y la Orquesta Sinfónica de Moscú. Francisco Guerrero Marín inició una orquestación con un lenguaje más moderno pero su fallecimiento en 1997 la dejó inconclusa y en la actualidad su alumno Jesús Rueda se encuentra finalizando su labor.

El pianista extremeño Esteban Sánchez (1934-1997), uno de los más destacados estudiosos e intérpretes de la Suite Iberia, escribió al respecto:

«Es la primera obra en importancia universal que se escribe para piano en el siglo XX. Iniciada en el 1905 y truncada como su autor en 1909 (pues indudablemente tenía intención de ir ampliándola de manera sucesiva e ilimitada) es, también la resultante del espíritu más apasionado, racial y vehemente con que cuenta nuestra música. Que Albéniz vivió felizmente aprisionado por la geografía Ibérica, es demostración constante en la toponimia de sus títulos, a veces hasta en la nimiedad de repetirlos en obras por completo diferentes; ciudades, ambientes, impresiones o en obsesiva referencias, danzas, coplas, danzas enlazadas entre sí respecto a un plan compositivo, serán esenciales características en Albéniz desde muy temprana edad, dispositivos que alcanzan madurez plena y apoteósica en su Suite Iberia».

Lluís Vidal (dirección)

Lluís Vidal (Barcelona, 1959). Pianista, compositor, arreglista y profesor. Cursó estudios de piano, armonía y contrapunto en el Conservatorio Superior Municipal de Música de su ciudad natal. Paralela a su formación académica inició un intenso aprendizaje autodidacta del lenguaje jazzístico que culminó en 1977 con la formación del cuarteto Catalònia junto al bajista Rafael Escoté, el saxofonista Antonio Peral y el bateria Ángel Pereira, con quien además forma un dúo de percusión y piano.

A partir de 1982 empezó a trabajar con su  propio trío, cuya propuesta estética a lo largo de los años ha sido muy variada condicionada tanto por sus inquietudes estéticas como por las diferentes personalidades de los contrabajistas y baterias que participaban en el trío. El trío ha colaborado como sección rítmica de músicos com: Dave Liebmann, John Abercombie, Kenny Wheeler, Mark Feldman y Gerard Presencer entre otros, así como de orquestas sinfónicas y formaciones de cámara. En la actualidad el trío lo completan el bateria David Xirgu y el contrabajista David Mengual y su repertorio incluye composiciones originales e interpretaciones muy personales de canciones populares catalanas.

En 1983 formó el grupo Onix con el contrabajista portugués Zè Eduardo, el trompetista norteamericano Michael Kaupa (mas tarde substituido por el guitarrista Josep Albert Cubero) y el bateria catalán Jorge Rossy, con los que desarrolló una intensa activitad. En 1987 formó el grupo Ictus con Mario y Jorge Rossy y Perico Sambeat.

En 1985 funda con Josep Pons y Jaume Cortadellas la Orquestra de Cambra Teatre Lliure, formación destinada a la interpretación de la música del siglo XX con la que ha actuado en los festivales más reconocidos del Estado Español y de Europa y con la que ha grabado como solista el Concerto para clave y cinco instrumentos de Manuel de Falla y el Concert de cambra de Josep Soler. Durante los dieciocho años de trayectoria de la orquesta desarrolló una intensa actividad como pianista, arreglista, compositor y director artístico y musical, en una programación que incluía música de jazz y/o escénica. De su labor como director podemos citar las siguientes producciones:

  • C.T.LL. (1995) Lluís Vidal trio con Dave Liebmann. Música de Lluís Vidal
  • Company (1997) de Stephen Sondheim, con dirección escénica de Calixto Bieito
  • Porgy and Bess (1998) de G. Gershwin
  • Tribute to Ellington (1999)
  • Sondheim (2000)
  • El Tercer policía (2000) de Django Bates, con dirección escénica de Pep Anton Gómez.
  • Jumps Start/Jazz: 6 syncopated movements (2001), de W. Marsalis, con la compañía IT Dansa y coreografía de Toni Mira.
  • Opera de cuatro cuartos (2002) de Kurt Weill, con dirección escénica de Calixto Bieito.

En 1995, con la llegada a España del bandoneonista argentino Pablo Mainetti, formó el grupo de tangos Araca, con Horacio Fumero al contrabajo y Pere Bardagí al violín, con un repertorio de tangos contemporáneo.

Como compositor y arreglista ha desarrollado una intensa actividad en campos y con formaciones muy diversas. En los últimos años su labor creativa se caracteriza por la búsqueda de un lenguaje propio que utiliza amalgamas instrumentales y estilísticas poco frecuentes uniendo colores y lenguajes musicales de raíces contrapuestas como el jazz, la música contemporánea o la de inspiración popular. Ha realizado numerosos encargos tanto para solistas y grupos de cámara como para orquestas, festivales e instituciones. De todos ellos podemos destacar:

  • Suite Portugalia (1994), para octeto de viento y trío de jazz (encargo de la Fundación Gulbenkian).
  • Nueva York en un poeta (1997), para trío solista y orquesta sinfónica ( encargo de la Orquesta Ciudad de Granada).
  • Polaritats (1999), para grupo de cámara (encargo de la Associació Catalana de Compositors y de la Associació de Músics de Jazz de Catalunya).
  • Per un camí comú (2000), para trío de jazz y tenora (encargo del XXI Festival Internacional de Música de Granollers en el homenaje a Josep Maria Ruera).
  • Vermeer (2001), para conjunto instrumental (encargo del festival Plaza).
  • Iberia (2004), para dos pianos solistas y orquesta sinfónica (encargo de la Orquesta Nacional de España).
  • La llegenda de Sant Jordi (2009), para cobla y trío de jazz (encargo de la Cobla Sant Jordi).
  • Concierto para Quinteto de Metales y Orquesta (2010) (encargo del grupo Spanish Brass Luur Metalls).

Ha recibido numerosos  premios nacionales e internacionales, entre otros, el de Composición de Temas de Jazz de Mónaco, el Nacional de Música de la Generalitat de Catalunya, el de la Asociación de Músicos de Jazz de Catalunya y el de Composición de Jazz Latino de la Sociedad General de Autores Española (SGAE).

Ha colaborado con músicos de jazz como: Dave Douglas, Wynton Marsalis, John Abercrombie, David Liebmann, Kenny Wheeler,Vince Mendoza, Mark Feldman, Iain Ballamy, Claudio Pontiggia, Al Cohn, Jimmy Owens, Jerome Richardson, Dave Schinitter, Alvin Queen, Guy Lafitte, Gerard Presencer, Adrianne West, Sean Levitt, Rudy Berger i Heinrich von Kalnein entre otros, con músicos clásicos como: Josep Pons, Jerzy Artysz, Gerard Claret, Walter Boeykens, Antoni Ros Marbà, H.K.Gruber, Dolors Aldea, Carles Santos y con músicos de tango como: Rodolfo Mederos, Elba Picó, Horacio Ferrer, Pablo Mainetti y Marcelo Mercadante.

Ha colaborado además con la Lincoln Center Jazz Orchestra, amb la Big Band de la Radio Televisión Belga, con la Orquesta Ciudad de Granada, con la Beethoven Academie de Bélgica, con la Orquestra de Cambra Nacional de Andorra, con la Orquesta de Cámara Andrés Segovia, con la Orquesta Nacional de España, con la Real Filharmonía de Galicia, con la Orquesta de Valencia y con diversas formaciones de cámara.

Ha grabado numerosos programas para radio y televisión y ha actuado en destacados festivales de Espanya, Portugal, Francia, Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Holanda, Alemania, Bélgica, Austria, Italia, Bulgária, Israel, E.E.U.U., China y Argentina.

Desde 1979 desarrolla una intensa actividad docente impartiendo clases de piano y combo en el Aula de Música Moderna i Jazz de Barcelona y luego en el Taller de Músics de Barcelona, centro en el que asumió la dirección musical entre 1991 y 1994. Ha participado como profesor en cuatro ediciones de los seminarios internacionales organizados por la Asociación Internacional de Escuelas de Jazz, (ISAJ) en Dublin (1991), Siena (1992), Graz (1993) y Nueva York (1994). Ha impartido diversos master class sobre su obra en seminarios organizados por el Taller de Músics de Barcelona.

Ha diseñado el material didáctico correspondiente al programa de combos ’91 del Taller de Músics de Barcelona juno a J. L. Gámez y es autor de los programas de combos Bill Evans y Jazz Contemporaneo.

En 2001 se incorporó al equipo docente de la recién creada Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) como professor dentro del departamento de Jazz y Música Moderna.

Plantilla Clasijazz Big Band. “Iberiana”

La plantilla, dirigida por el autor del arreglo, Lluís Vidal, incorpora miembros inusuales en lo que se considera una orquesta ortodoxa, caso de la cantaora Irene Molina o de los bailaores Sara Jiménez y Borja Cortés.

Director: Lluís Vidal

Cantaora: Irene Molina

Bailaores: Sara Jiménez y Borja Cortés

Saxos: Mike Fletcher, Victor Jiménez, Enrique Oliver, Daniel Torres y Gianni Gagliardi

Trombones: Tomeu Garcia, Richard, Victor Colomer, Pedro Pastor.

Trompetas: David Martínez, Voro García, Bruno Calvo, Pepe Zaragoza.

Piano: Javier Galiana

Contrabajo: Bori Albero

Batería: Joao Lopes

Percusión: Carlos Cortés

Guitarra: Carlos Medina

©José Santiago Lardón ‘Santi’ (Diciembre, 2018)

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