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Sheila Jordan & Cameron Brown “A doble voz”


José Angel Santiago Lardón - 5 noviembre, 2018 - 0 comments

Sheila Jordan (voz) Cameron Brown (contrabajo) Ciclo Internacional de Jazz de Otoño. Clasijazz, sábado, 10 de noviembre de 2018. 21:00 H.

Crecí acostumbrada al contrabajo

Regresa a nuestro escenario la mítica cantante Sheila Jordan a punto de cumplir 90 años y que como ella rememorara irónica en “Sheila’s Blues”: «nací el mismo que Mickey Mouse: el 18 de noviembre». Días antes grabará en la Fundación Valparaiso de Mojácar con el pianista José Carra y el contrabajista Bori Albero que fueron quienes la acompañaron, junto al batería Miguel Canale, en su primera y memorable visita a Clasijazz en septiembre de 2017. Entonces nos brindó dos conciertos e impartió sendos talleres.

Ahora nos visita a dúo junto al legendario contrabajista Cameron Brown, formato por el que Sheila siente especial afecto como ha confesado en numerosas ocasiones y título de uno de sus álbumes, I’ve Grwon Accustomed to the Bass (2000), precisamente a dúo con Cameron Brown con quien mantiene una especial y regular relación que se remonta a mediados de los años 70, en palabras de Cameron: «conocí a Sheila en 1974 cuando formaba parte del combo base de un club neoyorquino». Al año siguiente participó en el álbum de Jordan Confirmation, se sucedieron conciertos y grabaciones lideradas por Sheila o por Cameron —por ejemplo Here and How (2003)—, y un nuevo álbum a dúo, Celebration: Live at the Triad (HighNote, 2005).

Pero la debilidad, o mejor, devoción por el contrabajo de Sheila —a quien Charlie Parker bautizó como «la cantante con un oído de un millón de dólares»— tiene su origen en un concierto junto a Charles Mingus a principios de los años 50 en Toledo (Ohio). Mingus la invitó a subir, en el escenario estaba también Lee Konitz, Sheila dijo «pero no hay piano», Mingus replicó: «No necesitas piano» y ella cantó “Yesterdays” acompañada solo por el contrabajo, concentrada en el sonido, en el silencio, en la transparencia de las palabras, en la libertad expresiva. Creo que fue el principio de su forma favorita de cantar.

Una devoción que ha mantenido además con otros maestros del double bass con quienes colaboró en numerosos conciertos y grabó excelentes álbumes como con el noruego Arild Andersen —Sheila, 1977— y de modo especial con Harvie Swartz en una larga relación reflejada en álbumes a dúo como Time Feeling, The Very Throught of Two, Song for Within o Yesterdays. Querencia ya anunciada —«Me considero una contrabajista frustada»— en el exquisito dúo con Steve Swallov en el tema de Bobby Timmons “Dat Dere” incluido en su álbum de presentación Portrait of Sheila (Blue Note, 1962) y confesada en diversas ocasiones y en la biografía escrita por la profesora y vocalista Ellen Johnson, Jazz Child. A Portrait of Sheila Jordan (Rowman & Littlefield, 2014):

«Mi forma favorita de cantar es con el contrabajo. De hecho, creo que en una vida anterior pude haber sido una contrabajista».

«Me gusta el sonido de ese instrumento de cuerda. Me gusta la sensación de libertad que experimento mientras canto con el contrabajo. Siempre me ha gustado trabajar con ese sonido».

Oriundos ambos de Detroit, la ciudad del automóvil entonces y sede de la legendaria Motown, génesis del desarrollo de la música negra norteamericana y del soul. Ciudad que vio nacer y crecer a Aretha Franklin, a Stevie Wonder, a The Temptations, pero también cuna de estrellas del jazz como Barry Harris, la recién desaparecida pianista Gery Allen, el también pianista Tommy Flanagan, el trompetista Donald Byrd, el saxofonista James Carter, los guitarristas Kenny Burrell y Earl Klug, entre otros. Una ciudad musical preñada de locales donde la música y el jazz sonaban día, noche y madrugada como, por ejemplo, el Baker’s Keyboard Lounge fundado en 1934 y considerado el club de jazz más antiguo del mundo o el Club Sudan, lugar de reunión de los jóvenes afroamericanos y al que acudía una Sheila adolescente para colmar su alma con los discos que sonaban en la rutilante gramola: Billie Holiday, Miles Davis, Lester Young, Coleman Hawkins, Charlie Parker…

Miembros de dos generaciones distantes en el tiempo y que han transitado los más inimaginables y diversos senderos de ese universo sin horizontes ni fronteras que es el jazz, pero cercanos y unidos por el entusiasmo, la pasión y el amor a la música. Se conocieron hace cuatro décadas y desde hace casi dos han recorrido medio mundo con su vibrante e inusitado mensaje a doble voz. Dos voces arrobadas en la confianza mutua y un solo sonido que impregna las improvisaciones con una transparencia, intensidad e intimidad conmovedoras. De sus voces aundas brota toda la historia del jazz moderno, la remembranza del querido Bird, composiciones originales, poesía, standards de toda la vida…

Sheila Jordan (voz)

«Mi madre me dijo que cuando salí de su vientre, no lloré. Canté». Sheila Jordan

Sheila Jeanette Dawson (Detroit, Michigan, 1928), su nombre de pila hasta su matrimonio en 1952 con uno de los pianistas de Charlie Parker Duke Jordan con quien permaneció durante siete años.

Nacida de madre soltera y adolescente, se crió con sus abuelos en una pequeña granja de la ciudad minera del carbón de Summerhill (Pensilvania). A los tres años cantaba para sí para conjurar soledad y miedos —«Siempre cantaba mis problemas»—. Con un cuarto de sangre cherokee latiendo en sus venas, su abuelo solía llamarla Little Song —nombre con el que tituló un álbum de 2003—, porque estaba cantando a todas horas, seguro que lo ecos de sus ancestros anidados en su mente aunque como confiesa «durante mucho tiempo nunca canté en público, era algo demasiado personal». Luego comenzó a aparecer en sesiones en la escuela y en algunos programas de radio.

En plena adolescencia, con 14 años, regresó a Detroit, se reencontró con su madre y descubrió el jazz. En Detroit frecuentaba el Sedan Club, un local donde no se expendía alcohol junto a otros adolescentes afroamericanos adictos al revolucionario jazz que se estaba fraguando para escuchar en la jukebox las últimas novedades que llegaban de Nueva York. Pronto estrechó lazos de amistad con quienes luego serían leyendas del jazz como Tommy Flanagan, Kenny Burrell, Barry Harris, Donald Bird y el círculo de boppers de Detroit y comenzó a presentarse en público con el trío vocal Skeeter, Mitch & Jean —ella era Jean— considerado precursor del luego célebre Lambert, Hendricks & Ross, que interpretaban los solos de Charlie Parker en scat, saxofonista clave en su carrera y en su vida: «Un día escuché en la jukebox “Now’s the Time” de Charlie Parker & The Reboppers y aquello cambió mi vida».

Entonces no podía imaginar que Parker, el padre del bebop, la vería actuar en un club de Detroit junto a otras dos muchachas con las que saciaba sus inquietudes artísticas. Bird subió al escenario, las acompañó y —sostiene Sheila— «Cuando terminamos me dijo: “Chica, tienes un oído de un millón de dólares”». Más que cualquier cantante fue Parker su gran influencia, cantaba y se estrenaba con sus discos, «quería cantar lo que él tocaba».

Mientras tanto soportó la presión social por sus relaciones con con músicos afroamericanos lo que le comportó severas amonestaciones y visitas al departamento de policia, una afinidad también clave en su formación: «No estaría cantando la clase de música que cantó hoy si no hubiese sido por lo que aprendí de los afroamericanos y sus creencias».

Al fin, hastiada de los prejuicios sociales y, sobre todo, por estar cerca de Charlie Parker se trasladó a Nueva York a principios de 1950. Recién llegada alquiló un loft en la calle 26 que pronto se conviertió en lugar de encuentro de los músicos más importantes de la ciudad y donde se celebraban jams casi todas las noches. «Un día llegó Parker y se quedó siete meses en casa». Con Parker entabló una intensa amistad: acudían a conciertos, escuchaban discos juntos y estuvo a su lado en la época de decadencia y muerte del saxofonista. De hecho su domicilio fue un refugio seguro para Parker. «No había nada romántico entre nosotros. Sólo le quería y amaba su música», son las palabras con las que Sheila definió su relación.

Dos años después se casó con Duke Jordan, quien fuera pianista de Parker en las célebres sesiones del sello Dial y comenzó a aparecer en público en diversos locales de la ciudad, frecuentando a veces los after hours o las jam sessions del club Minton’s Playhouse subiendo al escenario junto a Parker, Kenny Dorham entre otros destacados jazzmen. Fue la época en la que conoció a Charles Mingus quien le aconsejó que estudiara con el pianista y compositor Lennie Tristano. Con Tristano aprendió durante dos años cruciales (1951-1952) teoría, armonía, a cantar de oído y a leer a primera vista. Le ayudó a mejorar su fraseo escuchando los solos no solo de Parker sino también de Lester Young y según Sheila a «aceptar el hecho de que vocalmente era un poco extravagante… Me enseñó a desarrollar mi estilo sin prejuicios y me dio una solvencia armónica que no tenía entonces».

Pero fue Parker quien le enseñó a ser ella misma, a marcar su propio camino, sin dejarse intimidar por las grandes vocalistas de la época. «Cómo iba a cantar como Sarah Vaughn, ¿quién tiene una voz así? ¿Quién podía hacer scat como Ella Fitzgerald? ¿Quién podía apoderarse de las melodías como Billie Holiday? Nadie podía imitarlas». Y ese fue, sigue siendo, su sendero.

El nacimiento de su hija Tracey en 1955 transformó su vida al tener que asumir el papel de padre y madre de la niña tras el abandono de Duke al poco de nacer la niña. Tuvo que trabajar en diversos empleos de mecanógrafa y de secretaria de día aunque de noche cantaba de forma intermitente en clubes del Greenwich Village, entre otros el Page Three donde actuó durante ocho años con acompañantes como el pianista Herbie Nichols y el bajista Steve Swallow. Y fue en este club donde la escuchó el pianista y compositor George Russell:

«Vino a verme a Page 3, un club del Village donde actuaba junto al bajista Steve Swallow. Estaba cantando “You’re My Sunshine”. ‘¿De dónde vienes, de dónde has salido para cantar así?’, me preguntó. ‘Vengo del infierno’, le respondí. ¡De un lugar donde no había calefacción ni agua ni comida!’».

Russell la llamó para participar en el álbum de su sexteto The Outer View (Riverside, 1962), debut discográfico de Jordan, grabando una versión antológica del clásico de la canciòn folclórica americana “You Are My Sunshine”: comenzó sin acompañamiento con una voz parecida a la plegaria de un niño para mudar luego al gospel y a una expresión jazzística sofisticada acompañada por los instrumentos de viento y un acusado cambio de tiempo.

Meses después Russell convenció a Alfred Lion para que hiciera una excepción en la política de Blue Note de no grabar cantantes y publicó el álbum Portrait of Sheila (Blue Note, 1962). Eligió como acompañantes al guitarrista John Galbrait, el contrabajista Steve Swallow y al batería Denzil Best. Álbum de presentación que se convirtió en objeto de culto y en el que se alternan temas junto al trío, o a dúo con el contrabajo o la guitarra. Este tipo de formaciones reducidas serían sus favoritas, tal como explica la cantante:

«La razón por la que solo me gusta un grupo pequeño es porque tengo muchas ideas en marcha una vez que empiezo a improvisar, y no puedo concentrarme en lo que escucho detrás de mí. Si escucho demasiado, si alguien toca cambios que no concuerdan con la forma en que siento la canción, mi invento comienza a desvanecerse».

Una preferencia que avanzaría los que serían sus futuros entornos, duetos con contrabajistas —con el noruego Arild Andersen, con Harvie Swartz, con Steve Swallow o con Cameron Brown—, o a trío con el pianista Steve Kuhn, o con los también pianistas Kenny Barron o Alan Broadbent al piano o el batería Billy Drumond.

Tardaría más una década en volver a grabar a su nombre, en parte por la responsabilidad de cuidar a su hija y en gran medida por decisión personal: «Ese largo período sin discos fue culpa mía. No me gusta el estudio, sino cantar en directo. Me considero una mensajera, no una diva. No estoy en eso». Sin embargo mantuvo una regular agenda de conciertos, viajó a Europa a finales de la década de 1960 donde trabajó con destacadas figuras como el saxofonista Jan Garbarek, el bajista Arild Andersen o el bajista italiano Marcello Melis, colaborando además en grabaciones junto al citado Arild Andersen, en la ópera jazz de Carla Bley y Paul Hynes Escalator Over The Hill, el pianista Jack Reilly o el trombonista Roswell Rudd.

Circunstancias como el despido de su trabajo con 58 años con un año de indemnización, la liberación del cuidado de su hija, la concurrencia de condiciones musicales adecuadas pero, sobre todo, el ardor de su pasión por la música fueron determinantes en su decisión de dedicarse de manera exclusiva al jazz.

En 1975 rompió el silencio discográfico con el álbum Confirmation (East Wind), demostración de que el tiempo maduró su estilo e inicio del reconocimiento definitivo por parte de crítica, público y de los propios músicos de jazz. Trabajó y grabó con destacados jazzmen, entre otros, Roswell Rudd, codirigió un cuarteto con el pianista Steve Kuhn, junto al contrabajista Harvie Swartz y el batería Bob Moses, cantó poemas de Robert Creeley con música del contrabajista Steve Swallow (Home, 1979), acompañó en numerosas giras al pianista suizo George Gruntz, participó a dúo con el contrabajista Harvie Swartz en numerosas giras y grabaciones al igual que con el también contrabajista Cameron Brown o con el pianista Kenny Barron, entre otros muchos

Desde entonces su carrera cobró una intensa actividad, publicando como líder o colíder una veintena de excelentes álbumes para discográficas tan señaladas como Blue Note, EastWind, SteepleChase, Palo Alto, Muse, HighNote, Muse, Splasch o ECM y colaborado en infinidad de álbumes de otros artistas, trabajando en clubes neoyorquinos como Birdland, Village Vanguard o Blue Note y requerida con frecuencia en los circuitos nacionales e internacionales de festivales de jazz.

En la actualidad, a punto de cumplir 90 años, su vitalidad sigue siendo tan asombrosa que es capaz de recorrer medio mundo si las condiciones y el amor a la música lo requieren. El origen de esa energía lo revelaba durante una visita a Buenos Aires el pasado mes de julio: «La madre de mi abuela era cherokee, de ahí esta vitalidad y fortaleza que me acompañan».

Excelente y solicitada educadora ha impartido clases en centros como City College de Nueva York y en la Universidad Stanford y programado junto a la cantante Jay Clayton los programas del festival Jazz en Julio de la Universidad de Massachusetts e imparte seminarios y talleres internacionales. A sus estudiantes suele recomendarles: «No temas arriesgarte… Esta música vivirá para siempre, pero si quieres mantenerla has de regalarla». Cantantes como la americana Judi Silvano o la alemana Sabine Kühlich son algunas de sus alumnas.

Su carrera profesional ha sido reconocida con importantes premios y distinciones, entre otros, Lifetime Achievement otorgado por la Society of the Culturally Concerned-Detroit (1995), Jazz Vocal Coalition Honorary Jazz Mentor (2004); Lil Hardin Armstrong Jazz Heritage Award (2004); Lifetime Achievemente Award de la Manhattan Association Cabarets & Clubs (MAC) en 2006); International Association of jazz Educators (IAJE) Humanitarian Award (2007); Mary Lou Williams Women in Jazz Award for Lifetime Service (2008); New York Nightlife Award-Outstanding Jazz Vocalist (2010); Ehrenmitgliedschaft an der KUG Award (2015) y en 2012 el más destacado premio que concede la administración estadounidense a un artista de jazz, el Jazz Masters Award Lifetime Honors Award otorgado por la National Endowment for the Arts (NEA).

Y algunas de sus grabaciones han recibido excelentes críticas y premios de revistas especializadas, entre otros, el de Swing Journal a Confirmation como mejor álbum de jazz vocal del año 1975 o el de mejor álbum del año a Lost and Found otorgado por la publicación digital ingles The Wire y apareció destacada una decena de veces como destacado valor en las encuestas de críticos de la legendaria DownBeat, la primera vez en 1963.

En 1995 el cineasta Cade Bursell realizó el documental Sheila Jordan: In the Voice of a Woman conmovedora narración que traza su vida desde su infancia en plena depresión en el entorno minero de Pensilvania, la desparación de su padre al nacer y el adverso entorno de alcoholismo familiar hasta su regreso a Detroit, su huida Nueva York y la revelación y liberación del be bop de Charlie Parker.

Y la vocalista y profesora Ellen Johnson publicó su biografía Jazz Child: A Portrait of Sheila Jordan (Rowman & Littlefield, 2014), coincidiendo con el 86 aniversario de Jordan. Obra minuciosa y documentada y de lectura cautivadora que interesará no solo a los seguidores de la cantante sino a todo el interesado en penetrar en la historia del nacimiento del be bop. Con pasión y conocimiento la autora ha sabido captar la apasionante personalidad de Sheila y su ardua lucha de supervivencia desde su infancia hasta la actualidad superada gracias a su profundo e irreductible amor a la música. Estructurada en 12 capítulos a través de los que traza las distintas etapas de su vida y carrera musical, sus páginas se convierten en un completo retrato del quién es quién del jazz moderno desde Charlie Parker a Tom Harrell, pasando por Monk, Mingus, Bill Evans, Sonny Rollins, Miles Davis y una miriada de leyendas. Complementan la obra una completa discografía y vidoeografía, bibliografía y letras y partituras de compociones de Jordan como “Ballad for Miles”, “The Bird”, “The Crossing”, “Little Song” y “Workshop Blues”.

La lucha por la vida

«Fue una vida difícil, pero aprendí que podría sobrevivir». Sheila Jordan.

Con una fuerza interior inmensa y una fe inquebrantable quiso desde los inicios de su carrera seguir el dictado de sus propias convicciones. Que no cantaría nada en lo que no creyese y sintiese de verdad, que jamás claudicaría a las poderosas presiones del mercado de la industria musical. Fue una lucha dura, a veces inundada de desesperanza, pero su energía de reminiscencia cherokee y su pasión por la música vencieron cada una de las crudas mordidas de la adversidad. Sheila es doctorada en esa ambigua materia que es cantar para sobrevivir, no para ganarse la vida —que se la supo ganar desde los 17 años trabajando como secretaria—, sino por puro e imperioso sustento emocional y espiritual o dicho a su modo: «Voy a mantener a la música hasta que la música me mantega a mí».

Ahora, hace pocos años, reconocida y con el nihil obstat del esquinado mundo del mercado musical, confiesa con modestia pero con justo orgullo: «Por fin estoy en un punto en el que puedo aceptar los fallos en una actuación porque eso forma parte de lo que soy. He aprendido a no ser tan dura conmigo. Está bien no ser perfecto. Sé que no importa lo que pase, incluso si nos desviamos del camino, todo saldrá bien».

Su repertorio es un caleidoscopio de estados de ánimo mudables según el momento, el entusiamo o la situación de modo que en cada una de sus interpretaciones, en cada una de sus improvisaciones encarnan un amplio abanico de expresiones sea de aparente fragilidad, de burla alegre o lúdica, de ironía salpicada de agudeza, del dolor de una herida, de sutil timidez infantil o de la profunidad del blues pero siempre con un oído infalible —de un millón de dólares—, una exacta dicción, una encomiable precisión dinámica y rítmica y un poderío emocional que pone el vello de punta.

Pero además sabe infundir a las letras, no solo a las propias sino también a los standards, sorprendentes insinuaciones autobiografías en un culmen de vínculo de vida y música. Así que, por ejemplo, cuando canta el clásico de Bobby Timmons “Dat Dere” tiene a su hija Tracey en mente —«la canción se parece mucho a ella, todo son preguntas», la canción popular “When I Grow Too Old To Dream” que solía cantar su madre cuando se emborrachaba, es su modo de recordarla pero también una suerte de conjuro porque, como confiesa, «con la música de jazz en mi corazón, nunca seré demasiado vieja para soñar». En “Brohter, Where Are You?”, el alegato del poeta, pianista y activista pro derechos civiles Oscar Brown Jr., se identifica con una juventud perdida que clama «¿puedes ayudarme? ¿hay alguien dispuesto a cuidarme?».

Muy personal es “The Crossing”, himno a la perseverancia y a la esperanza que escribió a principios de los años 80 «para recuperarme de las drogas y el alcohol». El título hace referencia a la escultura de corcho del mismo nombre que le regaló un amigo artista. Entonada con el espíritu triste y profundo de los lamentos que había oído cantar a los mineros del carbón en su infancia encarna la esperanza en el futuro y la liberación a través de la música: «Lleva tus problemas a “The Crossing”, allá donde la alegría vence al dolor». Y evocación de sus ancestros cherokees es el cántico “Little Song”.

Y “Sheila’s Blues” es su sucinta pero precisa autobiografía en clave de blues cargado de verdad e ironía:

«It started with the blues, yeah.

I know you all are gonna pay some dues.

Hey, síngers! Hey, swingers! It started with the blues.

Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, yeah.

You gotta sing your song.

Lemme tell ya. I’m here to help ya, as you go along».

Firmeza moral, tenacidad cargada de esperanza, creer en lo que canta, multiplicidad al afrontar cada actuación, construcción de un auténtico lenguaje be bop con una vocalización más instrumental que vocal y el tinte autobiográfico vertido en sus interpretaciones son claves con las que ha sabido forjar un estilo personal y único a lo largo de su ya extensa carrera.

Reseñas críticas

«Sus inflexiones y ornamentaciones son más intrumentales que vocales sin caer nunca en meros ejercicios de virtuosismo técnico». Don Heckman, DownBeat (Portrait of Sheila).

“Sheila es una música y una improvisadora completa que no ahorra riesgos. Si su scat —que suele emplear en el repertorio parkerisano con gran seguridad rítmica— es muy original, aún lo es más la forma en que reimagina las canciones con considerable gusto y riqueza armónica (algo común en los discípulos de Tristano), con un timbre muy vibrado”. Jorge García y Federico García Herraiz, Ellos y ellas. Las grandes voces del jazz, Valencia, La Máscara, 1994.

«Sheila Jordan tiene una significación especial. Ha “emancipado” el canto de canciones allanando así el camino a todas las vocalistas del free jazz posteriores. Sheila se dio a conocer por su labor con George Russell, sobre todo, en la grandiosa y satírica “You Are My Sunshine”, una broma llena de cinismo». Joachim E. Berendt, El jazz. De Nueva Orleans al jazz rock, Madrid, FCE, 1986.

«Sheila Jordan combinó la gran carga emocional de la canción del jazz con la cruda honestidad de las revelaciones íntimas, evitando las lecturas convencionales de los standards en beneficio de una actitud más profundamente personal, que se puede observar con claridad en sus colaboraciones con el pianista Steve Kuhn y el bajista Harvie Swartz». Ted Gioia, Historia del jazz, Madrid, Turner, FCE, 2002.

«Sheila, cantante de implosión, se dedica a una conversación de despojamiento en la que la extrema atención a la dicción sólo ocupara el lugar del artificio. Deja morir las palabras de una púdica figuración de desorden, del dominio del sentido. Su versión de “Don’t Explain” es la única que puede pretender ser comparada con la que creó Billie Holiday, su mayor influencia junto a Parker y Lester Young». Phillipe Carles, André Clergeat, Jean-Louis Comolli, Diccionario del jazz, Madrid, Anaya & Mario Muchnik, 1995.

Discografía

Como líder o colíder

  • Portrait of Sheila (Blue Note, 1962). Sheila Jordan (v) Barry Galbraith (g) Steve Swallow (b) Denzil Best (d).
  • Confirmation (East Wind, 1975 / Tate of Time, 2005). Sheila Jordan (v) Norman Marrell (st) Alan Pasqua (p) Cameron Brown (b) Beaver Harris (d).
  • Sheila Jordan and Arild Andersen: Sheila (SteepleChase, 1977). Sheila Jordan (v) Arild Andersen (b).
  • Playground (ECM, 1979). Sheila Jordan (v) Steve Kuhn (p) Harvie Swartz (b) Bob Moses (d).
  • Steve Kuhn and Sheila Jordan: A Intervies with Steve Kuhn & Sheila Jordan (ECM, 1980). Sheila Jordan (v) Steve Kuhn (v). Conversación.
  • Steve Kuhn / Sheila Jordan Band: Last Year’s Waltz. (ECM, 1981). Sheila Jordan (v) Steve Kuhn (p) Harvie Swartz (b) Bob Moses (d).
  • Sheila Jordan and Harvie Swartz: Old Time Feeling (Palo Alto / Muse, 1982). Sheila Jordan (v) Harvie Swartz (b).
  • The Crossing (Blackhawk, 1984). Sheila Jordan (v) Tom Harrel (fis) Kenny Barron (p) Harvie Swartz (b) Ben Riley (d).
  • Body and Soul (CBS/Sony 1986). Sheila Jordan (v) Frank Wess (st) Kenny Barron (p) Harvie Swartz (b) Ben Riley (d).
  • Sheila Jordan and Harvie Swartz: The Very Throught of Two (MA, 1988). Sheila Jordan (v) Harvie Swartz (b).
  • Sheila Jordan and Harvie Swartz: Song from Within (MA, 1989). Sheila Jordan (v) Harvie Swartz (b).
  • Lost and Found (Muse 1989).
  • Sheila Jordan and Mark Murphy: One for Junior (Muse 1991) Sheila Jordan (v) Mark Murphy (v) Kenny Barron (p) Bill Mays (sint) Harvie Swartz (b) Ben Riley (d).
  • Heart Strings (Muse 1993). Sheila Jordan (v) Alan Broadbent (p) Harvie Swartz (b) Marvin ‘Smitty’ Smith (d) Hiraga String Quartet.
  • Sheila Jordan and Cameron Brown: I’ve Grown Accustomed to the Bass (HighNote, 1997). Sheila Jordan (v) Cameron Brown (b).
  • Jazz Child (HighNote, 1998). Sheila Jordan (v) Steve Kuhn (p) Dave Finck (b) Billy Drummond (d). Teo Bleckmann (v).
  • Sheila Jordan and E.S.P. Trio: Sheila’s Back In Town (Splasch), 1999). Sheila Jordan (v) Ricardo Parruci (fl) Roberto Cipelli (p) Gloria Merani (vl) Alessandro Franconi (viola) Filippo Burchietti (cello).
  • From the Heart (32 Jazz, 2000). Sheila Jordan (v) Kenny Barron (p) Harvie Swartz (b) Ben Riley (d) Alan Broadbent (p) Marvin ‘Simitty’ Smith (d) Hiraga String Quartet.
  • Little Song (HighNote, 2002). Sheila Jordan (v). Tom Harrell (tp, fis) Steve Kuhn (p) David Finck (b) Billy Drummond (d).
  • Sheila Jordan Live with Serge Forté Trio: Believe in Jazz (Ella Productions, 2003). Sheila Jordan (v) Serge Fronté (p) Gary Brunton (b) Karl Jannuska (d).
  • Sheila Jordan and E.S.P.Trio: Straight Ahead (Splasch), 2004). Sheila Jordan (v) Paolo Fresu (tp) Roberto Capelli (pp) Attillio Zanchi (b) Gianni Cazzola (d).
  • Sheila Jordan & Cameron Brown: Celebration. Live at the Triad, (HighNote, 2005). Sheila Jordan (v) Cameron Brown (b) Jay Clayton (v).
  • Winter Sunshine (Justin Time, 2008). Sheila Jordan (v) Steve Amirault (p) Kieran Overs (b) André White (d).
  • Sheila Jordan and Harvie S: Yesterdays (HighNote, 2012). Sheila Jordan (v) Harvie Swartz (b). Concierto ca 1990.

Como invitada (selección)

  • Peter Ind: Looking Out (Wave, 1960).
  • George Russell: The Outer View (Riverside, 1962).
  • Jack Reilly: Masks (Unichrom, 1968).
  • Carla Bley & Paul Hynes: Escalator over the Hill (JCOA, 1968-1971).
  • Roswell Rudd & the Jazz Composer’s Orchestra: Numatik Swing Band (JCOA, 1973).
  • Roswell Rudd, Flexible Flyer (Arista/Freedom 1974).
  • Marcello Melis & Mario Schiano, Perdas de Fogu (RCA, 1974)
  • Rossell Rudd, Bone (Phillips, 1976).
  • Marcello Menis, Free to Dance (Black Saint, 1978
  • Steve Swallow, Home (ECM, 1979).
  • Bob Moses, When Elephants Dream Of Music (Rykodisc 1982).
  • Aki Takase, ABC (Union Jazz, 1982)
  • George Gruntz, Theatre (ECM, 1983).
  • Egil Kapstad, Epilog (NOPA, 1984).
  • George Gruntz, Happening Now! (Hat Art, 1987).
  • Bill Kirchner Nonet & Sheila Jordan, One Starry Nignt (Jazz Heads, 1987).
  • Karlheinz Miklin, Looking Back (SOS Music, 1988).
  • Goetz Tangerding Trio, Jazztracks (Bhakti, 1990).
  • George Grunt / Allen Ginsberg, Cosmopolitan Greetings (MGB, 1982).
  • Lee Konitz, Raphsody II (Paddle Wheel, 1993).
  • Jane Bunnett, The Water Is Wide (1994).
  • Cameron Brown, Here and How! 1 (OmniTone, 1997, 2003).
  • Roswell Budd, Brd Strokes (KFW, 1999).
  • Christian Stock, Straid Ahead (YVP Music, 1999).
  • Frank Mantooth, Ladies Sing for Lovers (MCG Jazz, 2004)
  • Sabien Kühlich featuring Sheila Jordan, Fly Away (Aocustic Music, 2006).
  • Sheila Jordan & Sabine Kühlich, Two Generations of Singers (Digiland, 2006).
  • Ellen Johnson, These Days (Vocal Visions, 2006).
  • Peter Yelling, How Long Has This Been Going On? (Jazzed Media, 2007).

Cameron Brown (contrabajo)

Cameron Langdon Brown (Detroit, Michigan, 1945) Contrabajista, composior y profesor. Empezó a estudiar música a los 10 años, primero piano y después clarinete. Atraído por el bajo, lo tocó como miembro de una banda de baile juvenil. Al contrabajo le llevó su fascinación por el histórico contrabajista Oscar Pettiford. Completada la formación básica se trasladó a Europa a través de un programa de intercambio, en concreto a la peninsula escandinava, donde compró su primer contrabajo en 1964 y tocó con diversos grupos locales. Allí conoció al trombonista Brian Trentham y a George Russell de cuyo sexteto formó parte durante un año y participó en la histórica grabación de 1965 George  Russell Sextet at Beethoven Hall en compañía del trompetista Don Cherry con quien formó un trío que estuvo de gira por Europa. Además tocó con Bill Harris y Lars Werner. En Europa además trabajó con el trompetista Donald Byrd.

En 1966 regresó a Nueva York para estudiar en Columbia University donde se graduó en Sociologia en 1969, a la par que colaboró con destacados músicos, entre otros, Lew Tabackin, Dave Liebman, Randy Brecker, Ted Curson, Donald Byrd, Brooker Ervin y Barry Miles. Luego y durante unos años se apartó de los escenarios para dedicarse a la docencia  y estuidar con Frank Sinco, Dave Holland y Ron Carter. Para evitar que lo enviasen a Vietnam trabajó durante tres años como educador en el Bronx enoyorquino.

En 1974 conoció a Sheila Jordan con quien tocó y grabó el álbum Confirmation (1975), se presentó con los pioneros del free jazz Roswell Rudd y Beaver Harris. El saxofonista de vanguardia Archie Shepp lo contrató en 1975 lo que le permitió reencontrarse con el público europeo, participando en varios festivales y en álbumes como el excelente Steam (Enja, 1976). Ese mismo año tocó con durante dos meses en el cuarteto de Chet Baker. Al año siguiente volvió a Europa con los Jazz Messengers de Art Blakey a la vez que siguió colaborando con Shepp hasta 1980. En 1978 grabó con el pianista Mal Waldron y con el saxofonista Steve Lacy. Un año después ingresó en la formación de jazz experimental 360º Degree Music Experience dirigida por el batería Beaver Harris y de la que formaron parte, entre otros, Ron Carter, Hamiet Bluiett, Ricky Ford, Jimmy Garrison, Grachan Moncur III o Buster Williams.

Después reemplazó a Charlie Haden en la Mingus Dinasty, lo que le brindó la ocasión de conocer e integrarse en 1979 en el célebre cuarteto mingusiano codirigido por el saxofonista George Adamas y el pianista Don Pullen con Dannie Richmond a la batería, asociación intensa y gratificante que se prolongó durante toda la década de los años 80 realizando numerosas giras y una docena de excelentes álbumes excelentes —All That Funk (Palcoscenico, 1979), More Funk (Palcoscenico, 1979), Don’t Lose Control (Soul Note, 1979), Earth Beams (Timeless, 1981), Life Line (Timeless, 1981), City Gates (Timeless, 1983), Live at the Village Vanguard Vol. 1 y 2 (Soul Note, 1983), Decisions (Timeless, 1984), Live at Montmartre (Timeless, 1985), Breakthrough (Blue Note, 1986), Song Everlasting (Blue Note, 1987).

Desde entonces ha trabajado y grabado regularmente con formaciones dirigidas por destacados jazzmen, entre otros, Dannie Richmond, Don Cherry, Archie Shepp, Ted Curson, Lee Konitz, Joe Lovano, Jane Ira Bloom, Ted Curson, Chet Baker, Mal Waldron, Ricky Ford, Steve Grossman, Jack Malrath, John Hicks, Beaver Harris, Dewey Redman o Connie Crothers, así como con cantantes como Betty Carter, Etta Jones y, claro, Sheila Jordan.

Ha colabarado como sideman en la grabación de más de 80 álbumes junto a primeras figuras del jazz pero tras más de cuatro décadas de intensa carrera musical, su primera grabación como líder apareció en 2003 al frente de su grupo The Here and Now con el álbum Here and Now (Omnitone, 2005) con Dave Ballou (tp) Dewey Redman (st) Leon Parker (d) y Sheila Jordan, al que siguió Here and Now Vol 2 (Omnitone, 2008). Destacables son sus álbumes a dúo con Sheila Jordan I’ve Grown Accustomed to the Bass (HighNote, 2000) y Celebration: Live at the Triad (HighNote, 2005), así como los colectivos Black Nile (Radiosnj, 2011) —con Dick Oates, Lorenzo Lombardo y Gary Versace— e Is That So? (Stunt, 2014) junto a Tom Harrell, Niels Vincentz y Billy Hart. Sin embargo y con anterioridad colideró dos notables álbumes, Walls-Bridges (Black Lion, 1992) junto a Dewey Redman y el batería Ed Blackwell y Spring Claening (Tonesetters, 1992) junto al guitarrista belga Gilbert Isbim

Pareja a su actividad concertista y a sus giras, imparte clases de contrabajo de jazz en Green Meadow Waldorf School (Chestnut Ridge, Nueva York) y de teoría musical en New School for Jazz y en Contemporary Music ambos en Nueva York, así como clases privadas.

Su sobresalientes dotes técnicas le han permitido cumplir con creces los exigentes retos a lo que se ha expuesto durante gran parte de su carrera como intérprete. La solidez de su pulso rítmico y su agudo sentido del tiempo han sido elemento decisivo en la complejidad y libertad de las diversas y variadas bandas de las que ha formado parte.

Considerado como uno de los más destacados contrabajista de la escena jazzística actual, su destreza técnica y versatilidad le han convertido en un sólido acompañante en un amplio abanico de estéticas musicales incluidos el postbop, el free o la vanguardia.

Reseñas críticas

«Una mentalidad melódica muy personal y excelente técnica… tan impresionante que la mayoría del público —por lo general indiferente a los solos de contrabajo— pidió más». Michael Cuscuna, DownBeat.

«Prodigiosa habilidad…». Anthony Hopkins, Times of London.

«Impresionante tono, tiempo y gusto ejemplares». Richard M. Sudhalter, New York Post.

«Ampliamente reconocido como uno de los mejores contrabajistas en la escena jazzística actual». Citizen’s Voice (Wilkes Barre, Pennsylvania).

Discografía

Como líder o colíder

  • Ed Blackwlell / Cameron Brown / Dewy Redman, Walls-Bridges (Black Lion/Black Saint, 1992)
  • Gilbert Isbin / Cameron Brown, Spring Claening (VKH, 1992)
  • Here and How (Omnitone, 2003)
  • Celebration: Live at the Triad (HighNote, 2005)
  • Here and How, Vol. 2 (Omnitone, 2008)
  • Black Nile (Radiosnj, 2011)
  • Is That So? (Stunt, 2014).

Como sideman (selección)

  • Archie Shepp: A Sea of Faces (1975), Montreux Vol. 1 y 2 (1975), U-Jaama (1975), Steam (1976), The Rising Sun Collection (1977), Parisian Concert (1996) Tomorrow Will Be Another Day (2003), Gemini (2007).
  • Dannie Richmond: Last Mingus Band (1980), Dannie Richmond Plays Charles Mingus (1981), Dannie Richmond Quintet (1981), Dionysius (1983), Three or Four Shades of Blue (1994).
  • George Russell: George Russell Sextet at Bethoven Hall (1965), New York Big Band (1978).
  • George Adams & Don Pullen: All That Funk (Palcoscenico, 1979), More Funk (Palcoscenico, 1979), Don’t Lose Control (Soul Note, 1979), Earth Beams (Timeless, 1981), Life Line (Timeless, 1981), City Gates (Timeless, 1983), Live at the Village Vanguard 1 y 2 (Soul Note, 1983), Decisions (Timeless, 1984), Live at Montmartre (Timeless, 1985), Breakthrough (Blue Note, 1986), Song Everlasting (Blue Note, 1987).
  • Dewey Redman: Living on the Edge (Black Saint, 1989), Choices (Enja, 1992), In London (Palmetto, 1996).
  • Mal Waldron: Moods (Enja, 1978)
  • Jack Walrath: Revenge of the Fat People (Stash, 1981).
  • Joe Lovano: Friendly Fire (Blue Note, 1998), Flights of Fancy: Trio Fascination Edition Two (Blue Note, 2000)
  • John Lucien: Mind’s Eye (1974), Song for my Lady (1975)
  • Sheila Jordan: Confirmation (East Wind, 1975), I’ve Grown Accustomed to the Bass (HighNote, 2000).
  • Steve Slagle: Reincarnation (1994), New New York (2000).
  • Connie Crothers: New York Night (1989), In Motion (1991), Love Energy (1992), Jazz Spring (1993), Session (1997).
  • Beaver Harris: Beatiful Africa (1979), Live at Nyon (1979).

© José Santiago Lardón ‘Santi’ (Noviembre, 2018)

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