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Trinidad Jiménez: «Ocre y azul»


José Santiago Lardón - 11 noviembre, 2022 - 0 comments

Trinidad Jiménez Eléctrica

Trinidad Jiménez (flauta travesera, flauta bajo, pedalera y efectos)

José María Pedraza ‘Petaca’ (teclados)

XXX Festival Internacional de Jazz de Almería 2022

Centro Andaluz de la Fotografía, jueves, 10 de noviembre de 2022. 21:00 H

Ocre y azul

Ocre y azul son los colores de Almería, ocre la tonalidad de la cañería, dijo Trinidad, en referencia al teñido cobrizo de la flauta bajo… y el azul es el color de la mar… Ocre y azul esencias del color de esta tierra luminosa, ocre también del desierto tostado por la inclemencia del sol. Tierra de luz, luz esencia de la fotografía, luz intensa que hirió con tal fiereza las pupilas de tantos almerienses que mudaron en fotógrafos —Carlos Pérez Siquier, Manolo Falces, Cristóbal Manuel, Marina del Mar, Carlos de Paz…—, tierra de fotografía que tiene su hogar acogedor en el Centro Andaluz de la Fotografía.

Y que mejor lugar de acogida para el concierto de la flautista y compositora abderitana Trinidad Jiménez en compañía del pianista José María Pedraza ‘Petaca” que la morada de los fotógrafos: «Agradezco que este Festival se esparza por lugares como éste…» —dijo la flautista en su festiva presentación— y, claro que sí, un acierto, ignoro si meditado o casual… Y que mejor fondo que una fotografía, un retrato.

“Ocre y azul” es una composición incluida Eléctrica el último trabajo discográfico de Trinidad que aparecerá en breve editado por su sello discográfico Gabazero, enigmático nombre que oía decir a su madre y que tiene su cabal significado. Pero también es el regalo que quiso brindar al público en forma de descarga de código QR, plasmado en una hermosa tarjeta hecha exprofeso e ilustrada por la artista plástica Ana Dévora, con una intensidad de ocre y azul deslumbrantes, pero también con blancos retazos de salitre, tan de nuestra tierra y que es el título de otra de sus composiciones incluidas en el álbum.

“Salitre” —penúltimo tema del concierto— lo afrontó a solas, primero con la flauta bajo y efectos electrónicos de ritmo para luego tomar la travesera y circundar la sala en un gesto de empática comunión con el público, numeroso y fascinado, con pasos delicados y firmes, como una nube que nos envolviera, como las finas vetas de salitre que anidan y mudan todo cuanto orilla la mar.

Sonaron unas vibrantes seguiriyas entrecruzadas entre flauta y piano, pero también un clásico del jazz «a ver si adivinan, cuál» —advirtió— que ‘Petaca’ introdujo con aires flamencos pero también jazzísticos que al instante me recordaron a Bill Evans, ¡“Beatuiful Love”!, me susurro Fafi Molina. Claro, caballo de batalla del pianista como también lo fue de su colega de teclado Michael Petrucciani o de vocalistas como Anita O’Day o Bing Crosby —escrito en 1931 por W. King, V. Young y Van Alstyne—.

“Intacto”, otro de los temas incluidos en Eléctrica, «es el amor que se tiene a los hijos, amor a prueba de todo…» para Trinidad, aunque creo que todos los amores debieran ser así. Dedicado a su hijo, lo introdujo con la flauta bajo para luego desarrollarlo con la travesera adobado con un eco rumoroso y sutil de pedalera.

Como despedida, y tras agradecer a los organizadores del Festival —a los que no se ven: Junta de Andalucía, Área de Cultura del Ayuntamiento, Ángel Vicente, director artístico…—, como a lo que se ven: técnico de sonido y, claro, público, se arrancaron con un encadena miento festivo de alegrías —“Pentaalegrías”—, que resonaron entre los arcos de la sala con una vibración de piedra hasta fundirse con una cerrada ovación.

Al final, saludos, charlas —que como siempre me saben a poco, tempus fugit—, acopio de discos —tantos años, los mismos vicios, acaso recrecidos—, autógrafos para afrontar una noche cargada de mensajes y embargado por la indecisión ¿teatro en el Port of Spain con Adolf y Eva de Fernando Labordeta o la sesión del Festival Morada Sónica en la Sala Industrial de Clasijazz? Pena no poseer personalidad trina, el uno a un sitio, el otro al otro y el pájaro, mariposeando.

Nocturnos pasos de sigiloso mariposeo me llevaron a la barra de La Hormiguita, lugar fronterizo entre parques, el viejo o el que me gusta y el nuevo, donde puse los cuernos al hambre con un par de bocados de pescaíto, con el auxilio de las amables y solícitas mujeres que me atendieron. Lugar mestizo entre ambas orillas de la aledaña mar salá… Puro mestizaje como la música de Trinidad.

*Nota bene 1: para saber más: https://clasijazz.com/trinidad-jimenez-trio-electrico/

*Nota bene 2: Pena que en tierra de fotógrafos tenga que colgar imágenes glauco pixeladas, pero hasta ahí alcanza mi vanidoso smartphone.

© José Santiago Lardón Santi (noviembre, 2022)

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