David Hazeltine Trío. «Vivificar la tradición»
David Hazeltine Trío
David Hazeltine (piano) Ignasi González (contrabajo) Xaver Hellmeier (batería)
Clasijazz. Sala Principal, martes, 27 de octubre de 2026. 22:00 H
Triálogo Trino Equilátero: el arte del trío
Afirmaba el pianista canadiense Oscar Peterson (1925-2007) que un pianista, cualquier intérprete, debía perseguir ante todo su propio estilo, tener un sonido personal, y en semejantes términos se expresaron Lee Konitz, Miles Davis, Charlie Parker o John Coltrane… Todos lucharon con denuedo por hallar una voz propia, única y poderosa, diferenciada de las demás. Peterson resumía el secreto del éxito en la fórmula de las “Cinco Tes”: tacto, tiempo, timbre, técnica y talento.
Por supuesto David Hazeltine las tiene, también Ignasi González y Xaver Hellmeier, sus acompañantes en esta ocasión. Por eso pueden unirse en trío de jazz moderno, que es un triángulo equilátero, esa suerte de democrático “tú a tú” del ménage á trois en estricto sentido musical, claro. Un triálogo
Y esa suerte de triángulo entre iguales —amén de las cinco tes y tener voz propia— es la esencia del moderno trío de jazz piano-contrabajo-batería, tradición que se remonta a la noche de los tiempos, cuando curtidos pianistas hartos de la sumisión a las férreas rejas de las big bands buscaron aire y libertad, y matar el hambre, tocando en bares, restaurantes o el primer garito que les saliese al paso. Apunta la historia que la emancipación comenzó a principios de los años cuarenta —en estrecha coincidencia con la crisis de las big bands por su oneroso coste— y que emblemáticos tríos fueron los de Nat King Cole y Art Tatum, y los que desde allí hasta hoy brotaron a razón de uno por año: Teddy Wilson, Bud Powell, Errol Garner, Ahmad Jamal, Thelonious Monk, Horace Silver, Bill Evans, Lennie Tristano, McCoy Tyner, Herbie Hancock, Keith Jarrett o Brad Meldhau, pero también Mary Lou Williams, Joanne Brackeen, o Gery Allen, en lo que sería incesante e inabarcable nómina.
Se dice que el trío piano jazz es consubstancial a la naturaleza del jazz, que aprovecha al máximo apogeo, interacción, dinámica e inventiva —o las famosas tes petersonianas—, pero es, sobre todo, espacio y tiempo, un lugar abierto como el ágora clásico donde sin otro límite que el propio tiempo, y a veces ni eso, los intérpretes se liberan de ataduras y desnudos emprenden un viaje hacia lo ignoto, eludiendo clichés, interactuando, atentos a sus palabras para responder con la nota precisa —”que puede ser tan pequeña como un alfiler o tan grande como el mundo. Depende de la imaginación”, diría Thelonious Monk—, asumiendo el riesgo constante de la nota falsa que no importa, porque el jazz, como toda expresión artística, es un arte de la desmesura, de lo radical en el sentido etimológico del término, de relectura continua de las raíces, de la tradición.
David Hazeltine (piano)
«David Hazeltine es sin duda la figura más brillante del panorama del piano jazz. Su estilo tiene un profundo compromiso con la historia del jazz, a la vez que transmite una gran cantidad de ideas actuales». Cedar Walton.
Uno. Y si la música…, un dilema

Su interés por el jazz surgió escuchando la colección de discos de su hermano mayor, pero fue el regalo de cumpleaños que le hizo de su madre —Jimmy Smith plays The Standards (1967) del legendario organista y maestro del Hammond B3— el punto de partida.
«Cuando tenía doce años, mi madre encontró a un organista ciego llamado Will Green… Era un músico de jazz con mucho talento y un swing impresionante, y todos los sábados me llevaba al gueto de Milwaukee para que me diera una clase. Su método de enseñanza era muy práctico. Unos años después empecé a estudiar la teoría musical que había detrás de lo que tocaba».
En plena pre adolescencia, con trece años, debutó como profesional:
«Di mi primer concierto cuando tenía trece años; era un trabajo fijo los viernes y sábados en un restaurante italiano en el oeste de Milwaukee. Tocaba el órgano en solitario, interpretaba melodías e improvisaba sobre ellas, así que técnicamente fue mi primer concierto de jazz».
Y continuó con sus actuaciones en otros locales junto al guitarrista Charles Small y Lee Foster en la batería, y a menudo Brian Lynch en la trompeta
Cuando tenía unos quince años, se pasó al piano y, durante sus años de instituto y universidad, continuó realizando conciertos y practicando y estudiando música clásica. Sobre la razón de su cambio del órgano por el piano el propio David lo explica:
«El hecho es que escuchar una sola nota en el piano me revela todo lo que voy a escuchar. Estilísticamente, creo que el piano ofrece muchas más posibilidades. Todas las variaciones en el toque hacen que sea un instrumento mucho más interesante para mí»
De primeras, terminada la secundaria, no tenía pensado dedicarse a la música, su objetivo era estudiar ingeniería eléctrica, pero influencias familiares —la de su hermano mayor aficionado al jazz y ese disco que le regaló su madre— despertaron cierta inclinación por la música, y en particular por el órgano, de modo que en el último momento cambió de planes y se matriculó en el programa universitario del Conservatorio de Música de Wisconsin College (1976-1979) especializándose en piano clásico y composición.
«Fue en el último momento, justo antes de que empezara la universidad, cuando decidí ir a la escuela de música en lugar de estudiar ingeniería, y creo que en ese momento supe que iba a ser músico profesional».

Este periodo fue crucial en su carrera tanto en lo personal —superar la posible barrera de enfrentarse a las diversas personalidades de tan variado abanico de músicos como, y sobre todo, en lo profesional al compartir experiencias con la primera línea de la escena del jazz. Podría decirse sin faltar a la verdad que fue una suerte de máster extraoficial pero no menos fructífera, y de tal modo lo declaró en ocasiones diversas:
«Fue allí donde tuve la oportunidad de tocar con Sonny Stitt, Pepper Adams, Chet Baker, Charles McPherson, Al Cohn, Lou Donaldson, Eddie Harris, muchos grandes músicos que en ese momento estaban de gira como solistas con secciones rítmicas de estudio. Al principio, tocar con esta gente era simplemente aterrador e intimidante, pero con el tiempo pude relajarme, disfrutar y absorber todo lo que hacían, o al menos muchas de las cosas que hacían».
«Recuerdo mi primer concierto con uno de estos tipos. Fue con Sonny Stitt, yo era muy joven y, claro, era nuestro primer encuentro. Estábamos sentados en el piso de arriba del Jazz Gallery. No habíamos ensayado ni nada, simplemente llegó y tuvimos que tocar. Sonny sacó un cigarrillo y yo saqué un mechero para encendérselo, y me temblaba muchísimo la mano. Sonny era genial. Mantuvo la cabeza baja, luego levantó la vista por encima de las gafas y me miró como diciendo: “¡Guau! Esto podría ser interesante”. Pero, ya sabes, después de un solo set, era como mi padre. Volvimos arriba y me estaba enseñando melodías con el saxofón y me decía: “¿Conoces esta melodía?”, “¿Conoces aquella?”, y yo decía: “No”, y él decía: “Escucha, creo que te va a gustar”. Luego me la tocaba e improvisaba un estribillo para mostrarme cómo iban los cambios, y así forjamos una gran relación. En los años siguientes, antes de su fallecimiento (1982), tocamos juntos en muchos más conciertos. Aprendí mucho de Sonny. No solo lo obvio, como las melodías y los cambios complicados, sino también, a un nivel más sutil, la importancia de dominar el estilo para poder relajarse, dejarse llevar y tocar con mucha energía. Se pueden tener valores musicales más elevados que simplemente tocar las notas correctas, tocar correctamente o tocar lo último de moda. Probablemente, la mayor lección que aprendí en esos años fue la importancia de la madurez musical. Lo que diferenciaba a esos músicos de los demás con los que tocaba no era solo su maestría, sino también su madurez, sus decisiones y la convicción con la que las tomaban»*
El saxofonista Eddie Harris también le causó una fuerte impresión: «Tocaba todos los instrumentos extraordinariamente bien y tocaba tanto el saxo que recuerdo que pensaba cuando terminaba un solo: “¿Qué podría tocar yo ahora?»*
«Chet Baker intimidaba de una manera diferente,,, Sus solos y su canto tenían tanta profundidad que me conmovieron profundamente. A pesar de su reputación y su adicción, probablemente era la persona más dulce que he conocido».

Pero esa estancia inicial duró apenas dos años. «Estaba casado entonces y ella odiaba Nueva York, así que regresamos a Milwaukee». Hazeltine pasó la siguiente década actuando con diversos grupos, cofundó el programa de jazz llamado Jazz School at the Jazz Gallery con el bajista Scott Black y entre 1985 y 1992 impartió clases en el Conservatorio de Música de Wisconsin, del que fue director del departamento de jazz y actuó de forma periódica en Chip and Py’s a dúo, a menudo con el bajista Gerald Cannon y más tarde dirigió un trío en Nance’s. Su influencia en la escena jazzística de la ciudad fue ingente: enseñó e influyó en casi todos los músicos que surgieron durante ese tiempo.
Dos. Walking with a firm step to New York…

«Cuando tienes 21 años, no piensas en cómo te vas a mantener, Pero ahora tenía 10 años más y mucha más experiencia, y me encontré recibiendo órdenes de tipos que tenían la mitad de mi edad».
Tras desempeñar diversos trabajos mal pagados y musicalmente poco interesantes, comenzó a labrarse una sólida reputación como pianista y músico gracias a su arrojo, voluntad y evidente talento que no tardaron en surtir efectos. Lidero un trío con el bajista Peter Washington —habitual compañero hasta hoy— y la leyenda de la batería Louis Hayes —aún activo a los 89 años— y luego Joe Farnsworth. Solicitado pianista ha colaborado como sideman o freelance con figuras o formaciones de alto voltaje, entre otras, Freddie Hubbard, James Moody, Eddie Harris, Pepper Adams, Joe Henderson, el Sexteto Faddis-Hampton-Heath, la Carnegie Hall Jazz Band o el Quinteto Louis Hayes.
Pero el gran salto a la fama le llegó cuando la gran vocalista Marlena Shaw lo contrató —fue su pianista, arreglista y director musical hasta su muerte en enero de 2024, a los 84 años— participando en grabaciones como en el álbum Dangerous (Concord, 1996). Slide Hampton lo escuchó junto a la cantante y también lo contrató.
Su carrera cambió de rumbo y no ha dejado de ascender hasta la actualidad, incluso apareció en el programa radiofónico Marian McPartland’s Piano Jazz de la National Public Radio del que la legendaria pianista ejerció de anfitriona desde 1978 hasta que dimitió a finales de 2011, dos años antes de su muerte cumplidos los 95

Desde entonces, ha vertido su legado musical en una continua sucesión de álbumes (contenedores de emoción musical)



Se desenvuelve con soltura en diversos contextos musicales, como demuestran álbumes como Modern Standards
Tres. One for All…
…y todos para uno —al modo de Los tres mosqueteros— pero en realidad es un guiño intencionado y consciente a los Jazz Messengers de Art Blakey y al hard bop inciado en la década de los sesenta.

Como grupo han logrado forjar un sonido único y propio, poderoso y enérgico a la par que elegante y moderno, sinónimo de straight-ahead jazz [jazz directo, sin derivas] que valora y asimila la tradición de los grandes maestros. Individualmente, cada uno de sus miembros ha logrado labrarse una excelente reputación, tocando con un amplio abanico de iconos del jazz: Benny Golson, Curtis Fuller, Cedar Walton, Jackie McLean, George Coleman, Harold Mabern, Cecil Payne, James Moody, Jimmy Cobb, Louis Hayes, Jimmy Heath, Slide Hampton, Jon Faddis, Charles Earland, Lou Donaldson, Horace Silver, Freddie Hubbard, Pharoah Sanders, Johnny Griffin o Chick Corea.
El crítico David Adler de Jazz Times ha calificado a One for All como «el principal supergrupo de hard bop de Nueva York» y Matt Collar de All Music «comouno de los conjuntos de jazz convencionales más importantes surgidos en los años 90»
Desde su fundación en 1997, la banda ha grabado 16 álbumes y continúa cosechando excelentes críticas por sus actuaciones en directo en clubes, salas de conciertos y festivales de todo el mundo, entre otros los prestigiosos North Sea Jazz Festival y Newport Jazz Festival.
La muerte del trompetista Jim Rotondi en 2024 supuso una sentida pérdida para el mundo del jazz y en especial para el veterano colectivo One for All: más de tres décadas de lenguaje musical compartido y una camaradería imposible de reemplazar. La ausencia de Rotondi suponía el fin natural de la banda. Sin embargo, el trombonista Steve Davis y David Hazeltine se propusieron formar un nuevo sexteto que honrara el espíritu de su historia compartida a la vez que abriera la puerta a una identidad sonora ligeramente diferente. Inspirándose en los legendarios Timeless All Stars —sexteto que tomó el nombre de la discográfica Timeless y cuyo oriente era perpetuar la tradición del hard bop y rendir tributo a algunas de sus figuras. La renacido banda —David Hazeltine, Steve Davis. Más el saxofonista Cory Weeds, el vibrafonista Steve Nelson, el bajista David Williams y el baterista Byron Landham— publicará el 27 de noviembre de 2026 el álbum Primary Influences, homenaje y una continuación: una reflexión sobre el pasado de la música y una declaración de hacia dónde puede ir. Arraigado en la historia pero vivo en el presente, se erige como un testimonio de amistades duraderas, valores musicales compartidos y la tácita convicción de que las grandes bandas no terminan, sino que evolucionan.
El álbum, grabado en directo será editado por Cellar Live e incluye 8 cortes: Contingencies, Hazer Blue, In Your Own Sweet Way, Highway One, Primary Influences, When I Fell For You, Midnight Waltz y The Court.
Ref.: Vid. Discografía
Cuatro: En busca de una voz propia
«El objetivo de desarrollar tu estilo es encontrar tu propia voz». Dave Holland

Entre las muchas influencias profundas que ha recibido David se encuentran saxofonistas como Charlie Parker, John Coltrane, Joe Henderson, Sonny Rollins, Cannonball Adderley y Eddie Harris.
«La melodía es muy importante para mí y me gustan más los saxofonistas que los pianistas. Definitivamente. Prefiero escuchar instrumentos de viento. He tocado el piano y, obviamente, hay muchas cosas que me gustan de él, pero realmente me gusta la libertad de un instrumento de viento. Me gustan las cosas que pueden hacer melódica y expresivamente, casi como una voz, que un piano simplemente no puede hacer. Tienen profundas formas rítmicas y melódicas en sus líneas. Tipos como Parker, Coltrane y Rollins son mis principales influencias. Me he sentado a estudiar y he aprendido a tocar, a improvisar en sus estilos. Son, creo, los más originales. Sabes, después de Charlie Parker, se convierte en una cuestión de quién es más original en su enfoque de lo que estableció. Porque todos tocan más o menos las armonías de Charlie Parker. Es solo una cuestión de lo que se ha hecho con ello, en lo que a mí respecta».
En cuanto a la tradición pianística sus influencias abarcan desde el maestro Art Tatum y Bud Powell hasta la grandes figuras contemporáneas como Buddy Montgomery, Barry Harris y Cedar Walton.
«Los pianistas que más me han influenciado son Art Tatum, Barry Harris, Bill Evans, McCoy Tyner, Herbie Hancock, Cedar Walton y Buddy Montgomery. Para mí, son los mejores».
«Tatum, por su armonía y su presentación de baladas, especialmente las introducciones rubato, que suenan improvisadas. Asombroso. Harris, por sus líneas melódicas fluidas, melódicas, articuladas sin esfuerzo, con swing. Evans, bueno, es tan obvio, sus voicings, su toque majestuoso, su enfoque chopiniano del piano. Es hermoso. Tyner, por su enfoque completamente original, sus cuartas voicings, sus improvisaciones angulares, ultrarrítmicas. Hancock, por su hermosa musicalidad, su swing y su armonía casi impresionista. Walton, por sus líneas articuladas con precisión, al estilo de Charlie Parker en el piano y sus bonitas voicings y su estilo de escritura, un verdadero maestro del lenguaje del jazz. Montgomery, por su increíblemente singular modelado y fraseo en sus improvisaciones. Aborda el piano melódicamente como un vibrafonista, que también lo es, y sabes que Buddy es uno de los compositores más profundos que conozco, así que, en ese sentido, compositivamente, Buddy también es un gran mentor».
Cinco: componer

«Componer es para mí muy importante y muy gratificante. Sin embargo, debo decir que no es fácil. Trabajo duro componiendo. Le dedico mucho tiempo y casi nunca estoy satisfecho con el resultado. Solo años después, tras grabar las piezas, las escucho y pienso: “No está mal”. Disfruto mucho tocando lo que he escrito después de grabarlo. En los conciertos, tengo la oportunidad de interpretar mi música y se convierte en una especie de estándares en mi mente. Fluyen con mucha facilidad y es emocionante pensar: “Oye, yo escribí eso”. Pero el proceso de componer, cuando me siento a grabar, nunca me deja contento con el resultado de inmediato. Pero creo que también es muy importante porque en el jazz siempre nos centramos en la improvisación y, como sabes, algunos de los mejores improvisadores fueron grandes compositores. De hecho, aunque no compusieran mucho, sus improvisaciones son casi como composiciones. Así que componer es como una versión ampliada de lo que sucede cuando tocamos. Aunque, obviamente, al componer puedes revisarlo, cambiarlo y corregirlo. Cuando tocas, todo sucede muy rápido, de un momento a otro, así que es interesante abordar la música de una manera más pausada, y eso es algo que me atrae mucho».
Hazeltine logra personalizar y transformar una canción sin destruir su esencia. «Cuando me propongo arreglar algo, me esfuerzo mucho por descubrir cuál es la melodía original y me ciño a ella rigurosamente»
Armónicamente, se toma ciertas libertades, no solo para demostrar su habilidad, sino para embellecer y enriquecer la música. «Quiero que la gente reconozca la canción», afirma. «A veces le pregunto al público: “¿Alguien sabe qué canción era?”. ¡Y normalmente sí!».
“Yesterday”, de Lennon y McCartney, es uno de los mejores ejemplos de las maravillosas transformaciones de Hazeltine en Modern Standards. Sorprendentemente, también es su primera interpretación de piano solo grabada. “Siento que mi fuerte es tocar con otros”, dice. «Además, ¿qué podría aportar a lo que Art Tatum ha hecho en cuanto a piano solo se refiere?».
Seis: Enseñanza y aprendizaje…

«Llevo involucrado en la educación musical desde que me di cuenta de que realmente no sabía nada. Fue entonces cuando descubrí a Charlie Parker y aprendí todo lo que pude de su música. Siempre sentí la necesidad de compartirla con alguien más porque me resultaba muy emocionante. Creo que esa ha sido mi motivación desde siempre: los detalles de esta música me apasionan tanto que simplemente quiero compartirla con los demás, y esa motivación está por encima de cualquier consideración económica. Compartir ideas musicales con alguien es una gran satisfacción. En cierto modo, es parecido a cuando actúo. Algo similar, aunque la enseñanza es menos emocional y más estimulante intelectualmente. Y, por supuesto, la enseñanza no es una experiencia unidireccional. Cuando un alumno empieza a comprender, el reto consiste en encontrar la manera de mejorarlo. Aprendo mucho de eso. De hecho, he aprendido cosas que aplico a mi propia interpretación al intentar mejorar las cosas con mis alumnos».
Esto se ha manifestado en su labor educativa. En Milwaukee, fue cofundador y director de The Jazz School, coordinador del programa de Estudios de Jazz y, posteriormente, jefe de departamento en el Conservatorio de Música de Wisconsin, también en Milwaukee. Durante un tiempo, fue profesor asociado en el Berklee College of Music, luego impartió clases en SUNY-Purchase en Nueva York y ha formado parte del proofesorado del campamento de jazz de verano Jamey Aebersold. Su enseñanza ha tenido un gran impacto en muchos jóvenes pianistas profesionales de hoy en día, incluido Ben Markley, autor de la doctoral «El método David Hazeltine», basada en sus clases con. Hazeltine. Hal Leonard ha publicado la nueva edición de Real Book – Enhanced Edition, que incluye rearmonizaciones del propio David de 200 estándares muy conocidos.
Las palabras del propio David resumen con precisión sus sentimientos bre su arte y su carrera:
«El desarrollo del conjunto de la música que llamamos jazz es una de las maravillas del siglo XX. Contribuir a esa tradición es todo lo que quiero hacer»
Siete. All Roads…

David es conocido por tomar una canción conocida o inesperada y transformarla en algo propio y luego trasladarla sin aparente esfuerzo del piano al escenario. Ya sea componiendo o interpretando, acompañando o dirigiendo, sin duda terminarás el concierto recordando los sonidos de David Hazeltine llevando el arte a otro nivel.
Bonus Track: Speak Hazeltine

«Dos de mis inclinaciones musicales naturales son sentirme bien y darle significado a la música. Quizás ahí radica la aparente contradicción. Creo que la música que transmite bienestar tiene algún tipo de alegría. Incluso si es melancólica, incluso si es triste, puede ser alegre en algún nivel. Esa es mi principal motivación. Pero justo después hay otra motivación —y creo que quizás sea mi lado más técnico—: buscar algo más profundo en mi música, cierta satisfacción intelectual. No puedo simplemente tocar tres estrofas de blues y sentirme intelectualmente satisfecho. Tiene que resultarme interesante también».
«Prefiero tocar con instrumentos de viento porque me gusta el rol de acompañante. Me inspira a interpretar mejores solos…También aprendí mucho de los cantantes. Tuve que aprender a armonizar los acordes para que el cantante siempre encontrara su nota, y eso implica estar atento a la melodía».
«Componer es algo que disfruto mucho en retrospectiva, pero el proceso es muy arduo para mí. Soy algo perfeccionista, así que me lleva mucho tiempo crear algo que me guste lo suficiente como para conservarlo».
«La música despierta en mí una respuesta profundamente emocional, pero otra faceta mía —ingeniería, la que iba a estudiar— es muy intelectual y analítica».
«Es difícil sobrevivir haciendo lo que hago. Tendría que tener el éxito suficiente para poder seguir haciéndolo y, al hacerlo, espero contribuir a esta gloriosa forma de arte».
Referencias
- Milwauke Jazz Institute (web).
- Bruce Crowher, «David Hazeltine: Making it Mean Something», All About Jazz (16.10.2003) Entrevista
- Ed Berger, «David Hazeltine: Champagne Tastes», Jazz Times (1 julio de 2005)
- Jean Michel Schlosser, David Hazeltine: The Time is Now, Coleurs Jazz (03.01,2023).
- Biography, Jason Ankeny, All Music.
Discografía
Entre 1995 y 2023 median casi tres décadas, 28 años, y entre su debut 4 Flights Up (1995) y el último Blues for Garry (2023) suman 33 álbumes a los que habría que sumar los 17 publicados con el sexteto colectivo One for All. Todo un reto.
Como líder o colíder
- 4 Flights Up (Sharp Nine (1995). Quartet: Slide Hampton (tb), Peter Washington (b), Ray Appleton (d)
- The Classic Trio (Sharp Nine, 1996) Trio: Peter Washington (b), Louis Hayes (d)
- How It Is (Cris Cros, 1998) Quintet: Jim Rotondi (tp), Steve Wilson (sa) Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
- Blues Quarters, Vol. 1 (Criss Cross, 2000) Quartet: Eric Alexander (st), Dwayne Burno (b) Farnsworth (d)
- A World for Her (Criss Cross, 1999): Javon Jackson (st), Steve Nelson (vib), Peter Washington (b), Louis Hayes y Joe Farnsworth (d).
- Waltz for Debby (Venus, 1999) Trio: George Mraz (b), Billy Drummond (d)
- Mutual Admiration Society (Sharp Nine, 1999) Colíder Quartet: Joe Locke (vib), Essket Essket (b), Billy Drummond (d).
- The Classic Trio, Vol. 2 (Sharp Nine, 2000) Trio: Peter Washington (b), Louis Hayes (d)
- Senor Blues (Venus, 2000) Trio: Peter Washington (b), Louis Hayes (d)
- Pearls (Venus, 2001) Trio: Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
- Good-Hearted People (Criss Cross, 2001) Steve Davis (tb) Jim Snidero (s, fl) Jesse van Ruller (g), Nat Reeves (b) (bass), Tony Reedus (d)
- The Classic Trio Meets Eric Alexander Sharp Nine (2002) Quartet:Eric Alexander (st), Peter Washington (b), Louis Hayes (d)
- Manhattan Autumn (Sharp Nine, 2003) Quartet: Eric Alexander (st), Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
- Alice in Wonderland (Venus, 2004) Trio: George Mraz (b), Billy Drummond (d)
- Close to You (Criss Cross, 2004) Trio: Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
- Modern Standards (Sharp Nine, 2005) Trio: David Williams (b), Joe Farnsworth (d)
- Cleopatra’s Dream (Venus, 2006) Trio: George Mraz (b), Billy Drummond (b)
- Perambulation (Criss Cross,2006) Trio: Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
- Manhattan (Chesky, 2006) Trio: George Mraz (b), Billy Drummond (d)
- Blues Quarters, Vol. 2 (Criss Cross, 2007) Quartet: Eric Alexander (st), Dwayne (b), Joe Farnsworth (d)
- Alfie (Venus, 2006) Trio: David Williams (b), Joe Farnsworth (d
- The Jobim Songbook in New York (Chesky, 2007) Trio: Nat Reeves (b), Joe Farnsworth (d)
- The Inspiration Suite (Sharp Nine, 2007) Quintet: Eric Alexander (st), Joe Locke (vib), John Webber (bs), Joe Farnsworth (d)
- Mutual Admiration Society 2 (Sharp Nine, 2009) Colíder Quartet: Joe Locke (vib). Essiet Essiet (b), Billy Drummond (d)
- Inversions (Criss Cross, 2010) Quintet: Eric Alexander (st), Steve Nelson (vib), John Webber (b), Joe Farnsworth (d)
- The New Classic Trio (Sharp Nine, 2012) Trio: George Mraz (b), Joe Farnsworth (d)
- Your Story (Cube Metier, 2013) Trio: George Mraz (b), Jason Brown (d)[7]
- Impromptu (Chesky, 2013) Trio: George Mraz (b), Jason Brown (d)
- I Remember Cedar (Sharp Nine, 2014) Trio: David Williams (b), Joe Farnsworth (d)
- For All We Know (Smokw Sessions, 2014) Quartet: Seamus Blake (st), David Williams (b), Joe Farnsworth (d)
- Next Door (Megabien, 2016) Dúo: con Billy Peterson (b)
- The Time Is Now (Smoke Sessions (2018) Trio: Ron Carter (b), Al Foster (d)
- Blues For Gerry (Criss Cross, 2023) Trio: Peter Washington (b), Joe Farnsworth (d)
Con One for All
- Too Soon to Tell (Sharp Nine, 1997)
- Optimism (Sharp Nine, 1998)
- Upward and Onward (Criss Cross, 1999)
- The Long Haul (Criss Cross, 2000)
- The End of a Love Affair (Venus, 2001)
- Live at Smoke, Volume 1 (Criss Cross, 2001)
- Wide Horizons (Criss Cross, 2002)
- No Problem: Tribute to Art Blakey (Venus, 2003)
- Blueslike (Criss Cross, 2003)
- Killer Joe (Venus, 2005)
- The Lineup (Sharp Nine, 2006)
- What’s Going On (Venus, 2007)
- Return of the Lineup (Sharp Nine, 2008)
- Incorrigible (Jazz Legacy Productions, 2009)
- Invades Vancouver! (Live at The Cellar) (Cellar Live, 2010)
- The Third Decade (Smoke Sessions, 2016)
- Big George (Smoke Sessions, 2024) con George Coleman como invitado
- Primary Influences (Cellar Live, publicación 27 noviembre 2026)
Ignasi González (contrabajo)

Ha trabajado como profesor de solfeo, armonía moderna, bajo eléctrico y contrabajo en distintas escuelas de música, entre otras, Escola de Músics de Lleida, Escola Municipal de Música de Tàrrega, y en la del Principado de Andorra. En 1999 abrió en Lleida, junto a otros músicos locales, el centro de enseñanza de música moderna Músics donde imparte clases en la actualidad.
En 1994 fundó el cuarteto Swing Affair, con el que editó dos álbumes. Dos años después fundó en Lleida el Ignasi González Trío que actuó como base rítmica de los conciertos del club de jazz Antares.
Su afán por afrontar nuevos retos le han llevado a colaborar con músicos como Bob Sands, Perico Sambeat, Alfons Carrascosa, Mikel Andueza, Víctor de Diego, Iñaki Askunze, Juan Chamorro, Chris Kase, Benet Palet, Juan de Diego, José Luís Gámez, David Mitchell, Alfons Enjuanes, Joan Monné, Cristóbal Montesdeoca, David Xirgu, Esteve Pi, Jo Krause o Pau Bombardó, entre otros.


A lo largo de su dilatada carrera profesional iniciada en 1987 ha colaborado regularmente con destacados músicos de la escena neoyorquina como los saxofonistas Benny Golson, Scott Hamilton, Grant Stewart, Eric Alexander, Adam Kolker, Harry Allen, Houston Person o Kirk Macdonald, los trompetistas Joe Magnarelli, Jim Rotondi y John Swana, el guitarrista Peter Berstein o la cantante Tricia Evy.
Ha visitado festivales –Saint Gaudens Angoustrine (Francia), Lleida, Torroella de Montgrí, Ciutat Vella, Noves Músiques de Tàrrega, Sabadell, y en clubes como Nova Jazz Cava (Terrassa), Pipa Club y Jamboree (Barcelona), Populart (Madrid) o Clasijazz (Almería).
Ha colaborado en destacados álbumes: Hotel Orly con Xavier Monge Grupo (2002) o Pórtico (2017) del quinteto liderado por Vincent Herring y Perico Sambeat, o el más reciente liderado por Benny Golson, European Tour 2019 (Blau, 2019) junto al pianista Joan Monné y el baterista Jo Krause, grabado en directo en el Elbphilharmonie de Hamburgo (Alemania) el 1 de junio de 2019.
Y como miembro habitual de la sección rítmica del saxo tenor Scott Hamilton —junto a la pianista y cantante estadounidense Dana DeRose y el batería Joe Krause— ha colaborado en la grabación de seis álbumes para el sello Blau Records: La rosita (2015), The Shadow Of Your Smile”, Moon Mist” (2017), Street Of Dreams (2019), Two For The Road (2021) y Talk To Me Baby (2022).
Xaver Hellmeier (batería)

Dos años después se trasladó a Viena, Austria, para estudiar con Mario Gonzi. En Viena conoció a quien sería futuro mentor, Joe Farnsworth, que desde entonces ha desempeñado un papel fundamental en su desarrollo como intérprete, descubriéndole los conocimientos esenciales de la batería bebop de Kenny Clarke, Art Taylor y Philly Joe Jones.
Aconsejado por Joe Farnsworth— fue quien le adujicó el apelativo de X-Man—, se trasladó a Nueva York para volver a estudiar con él —fue entonces cuando su mentor lo bautizó con el alias de “X-Man”—, iniciando un periplo de actuaciones con grandes jazzmen como Harold Mabern, Eric Alexander, Jesse Davis, Mike LeDonne, John Webber, Jim Rotondi, David Hazeltine o Peter Bernstein.
De regreso de Nueva York, su carrera cobró nuevo impulso a la par que se labraba una reputación como baterista de gran talento y profundo arraigo en la tradición del jazz, hasta consolidarse en la actualidad como uno de los bateristas de jazz más destacados de Europa.
Colabora como músico de estudio o en directo con grandes figuras —al margen de las antes citadas— como Vincent Herring, John Marshall, Houston Person, Champian Fulton, Stephen Fulton, Mike DiRubbo, John Goldsby, Tony Lakatos, Paul Bollenback, David Williams, Peter Bernstein, Roman Schwaller, Claus Raible, Giorgos Antoniou o Peter Tuscher.
Se ha presentado en clubes y festivales de jazz de media Europa —Alemania, Austria, Polonia, Suiza, Italia, España, Grecia, Francia, Bélgica, Hungría, Rumania o Bielorrusia— así como en Mongolia, Emiratos Árabes y, por supuesto, Estados Unidos.
Tras su formación en Múnich, Viena y Nueva York inició una destacada carrera como músico de acompañamiento y tocó con grandes figuras del jazz como John Marshall, Vincent Herring, Jesse Davis, Mike LeDonne, Eric Alexander, Champian Fulton, Mike DiRubbo, David Hazeltine y Peter Bernstein.
En su interpretación fusiona las influencias de bateristas como Max Roach, Kenny Clarke, Billy Higgins, Art Taylor o Louis Hayes, entre otros, generando un sonido único que la crítica ha calificado como «excepcionalmente interesante» (Barbara Heigl, Südostnews) y de «un auténtico descubrimiento» (Markus Reitinger, Merkur). También es especialmente conocido por su exquisito acompañamiento y su inmensa riqueza de ideas, igualmente apreciadas tanto por el público como por sus colegas músicos.
Xaver Hellmeier es ahora uno de los bateristas de jazz más solicitados de su generación. Se inspira en los grandes maestros del bebop y el hard bop: Kenny Clarke, Max Roach, Art Taylor, Billy Higgins y Jimmy Cobb.
Entre las bandas que lideró destaca el cuarteto denominado Western Rebellion —inspirado y homenaje a la música del Eastern Rebellion de la década de los setenta, integrado por el pianista Cedar Walton, el bajista Sam Jones, Billy Higgins a la batería y el saxo tenor George Coleman primero y luego Ralph Moore.
Con tan solo 23 años lideró una de las formaciones más destacadas de Alemania, presentándose en diversos clubes y escenarios recibiendo entusiastas críticas. Una actuación en el club Tropical de Traunstein —con el saxo tenor Moritz Stahl, el pianista estadounidense Sam Hylton y el bajista Lorenz Heigenhuber— fue descrita por Barbara Heigl como «Un verdadero placer para los oídos, incluso quienes entre el público encuentran a veces el jazz moderno demasiado exigente se sintieron complacidos… y momentos señeros con el incisivo “Amsterdam After Dark” de George Coleman, pero también de gran sensibilidad e inventiva en con la balada “Peace” de Horace Silver,,, El líder, de tan solo 23 años no esgrimió sus impresionantes solos de batería por vanidad, sino que narró historias excepcionalmente interesantes con un tono cálido y potente. Traunsteine Tagblett, Kultur aus der Region (22.03.2017)

El álbum fue recibido con entusiasmo tanto por el público como por la crítica:
«El baterista Xaver (X-Man) Hellmeier ha sido poco conocido hasta la fecha fuera de su Alemania natal y otros países europeos. Una forma de remediar este olvido es rodearse de algunos de los músicos más respetados y talentosos de la escena neoyorquina, tal como lo ha hecho Hellmeier en su magnífico álbum debut, X-Man in New York… El principal problema al reclutar músicos de esa talla es evitar ser eclipsado. Hellmeier sortea ese obstáculo haciendo lo que mejor sabe hacer: mantener un ritmo impecable y hacerles saber a sus compañeros que cuenta con el respaldo de X-Man. Sin embargo, eso no significa que desaparezca tras la batería. Hellmeier interpreta el primer solo en el tema que abre el álbum, “I Could Write a Book” de Rodgers y Hart, y comparte protagonismo en varias otras canciones antes de darlo todo en “Tune Up” de Eddie “Cleanhead” Vinson. Una sesión animada y dinámica, con dos excepciones: la balada “The Nearness of You” y “The Good Life”. Hellmeier compuso dos de los temas más cautivadores del álbum: “A Night in Verona” y el irresistible tema final, “Blues for JF”, un homenaje a su mentor (y productor del disco), el baterista Joe Farnsworth… que Hellmeier demuestra en cada canción por qué debería ser mucho más conocido: un error que el tiempo sin duda corregirá. Mientras tanto, déjese llevar por X-Man in New York, un espléndido preámbulo a lo que promete ser una larga e impresionante carrera», Jack Bowers, All About Jazz (24.01.2024).
«El baterista Xaver Hellmeier lleva el hard bop en la sangre como lo demuestra al frente de este potente equipo de figuras del jazz y con un repertorio mezcal de originales y clásicos del jazz. Combina bien baquetas y escobillas, Es sutil pero también enérgico y poderoso cuando es preciso. Tesoros para mover los pies». George W. Harris, Jazz Weekly, 8 de febrero de 2023.
«Un set espectacular del baterista de jazz Xaver Hellmeier, grabado en Nueva York y producido por el baterista Joe Farnsworth, mentor del joven músico y quizás artífice de la formación de este magnífico y maravilloso grupo. El álbum tiene toda la chispa, el crepitar y el bop que se espera de un grupo así: nítido y muy preciso, el tipo de disco que se esperaría de cualquiera de los otros integrantes de la banda, incluso de Farnsworth, lo que es un gran elogio para el trabajo de Hellmeier como líder. Los temas incluyen piezas muy bien elegidas del repertorio clásico y dos temas originales de Hellmeier “Blues For JF” y “Night In Verona». Dusty Groove.
© José Santiago Lardón Santi (Octubre, 2026)




