Triálogo alrededor de una luz

Clasijazz. Sala Principal. Viernes, 17 de octubre de 2026. 22:00 H
Ser músico no se trata solo de tocar un instrumento, se trata de contar una historia con cada nota». Esperanza Spalding
Amaneció amenaza de cenicientos nubarrones que al cabo mudó en el hiriente alarido rojo sangre del aviso “es-alert” mientras dos narradores musicales herederos de los ancestrales juglares recorrían los centenares de leguas que les separaba del entrañable caravasar llamado Clasijazz. Vienen cargados de tambores, címbalos, bombos y un batiburrillo de cachivaches sonoros —se dice set, me aclaran después, es más escueto y preciso— pero sobre todo traen ilusión, pasión y deseos de contar las historias que con ellos vienen. Escampa, deja de llover…

Un rumor de escobillas barriendo los parches y los dedos recorriendo la escalera blanquinegra del armario con teclas parece el deslizarse de hojarasca arrastrada por el viento o, quizás por su suavidad algodonosa el deslizar del ribete de la falda de una mujer elegante, ¡Es Mrs. Autum!, advierte el de los tambores, que llega ahora, aunque con retraso, rezonga alguien entre el público que tercia con cerrada ovación…

Alguien del público se acerca y pregunta ¿quién es ese genio? Y otro ¿y quién aquel otro? Y una mujer joven musita ensimismada ¡Cuanta belleza! ¡Cuánta verdad! Al hilo del binomio hegeliano. Gentes que no saben de nombres, pero que sienten y se emocionan, público dialogante.
Brota una densa y vibrante atmosfera sonora de teclas apresuradas que se expande por la sala del caravajazz en un crescendo intenso pero tan cordial como un recio abrazo y se suma una vibrátil agitación de cobres, Flor galana me viene a la memoria, puede que no, no importa. Sí que es una historia incluida en el álbum de Óscar Álvarez Rifbjerg Reset cuyo significativo título es valioso consejo.
Contaron, como se contaban historias en un alto en el camino relatos de lugares remotos y hermosos, un viaje al parque natural pero también histórico de Sutjeska en Bosnia o a Doñana, «mi primera visita a un parque natural», confesó Javi Ruibal,..
…y ya era el final pero la hora de los agradecimientos, al público, ese tercer y “sine qua non” dialogante, al lugar «cuidadlo, más que necesario es imprescindible», advirtió Óscar Álvarez Rifbjerg, a los que atendían mesas, a Alexandro por el sonido fiel exquisito
Luego, la hora del “after hours” resolución lógica de todo concierto, tan necesaria que es su Cara B, conversaciones, saludos y la despedida, emotiva y cabal, buhoneros musicales, gente de bien, gente que se abraza, Silencio
Afuera, barridas por la lluvia y machadas de barro yacían inertes un rimero de notas, algún que otro bemol, un par de escalas armónicas y un cambio rítmico a medio esbozar. Ya no llovía pero flotaba en la atmósfera una densa humedad de rocío musical
Notas bene
*Las palabras en cursiva o bastardilla corresponden a las historias musicales contenidas en Luz y Un solo mundo de Javi Ruibal y en Reset de Óscar López Rifbjerg
^* Información detallada:
© José Santiago Lardón Santi (Octubre, 2026)