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Los remeros de la Clasijazz Big Band Profesional. Andreu Pitarch


José Santiago Lardón - 20 febrero, 2021 - 0 comments

«La batería es el fundamento del jazz». Roy Haynes

Andreu Pitarch

A Andreu Pitarch (Barcelona, 1994), —que en la actualidad ocupa la silla de batería de la Clasijazz Big Band Profesional—, lo del ritmo le vino de nacimiento. Dicen que antes de dar sus primeros pasos ya tamborileaba con sus dedos diminutos todo cuanto se ponía a su alcance, toc tac toc, en la trona a la hora del biberón madrugador, tic, tac, tic, en el vaso durante el almuerzo, tim, tam, tum en los barrotes de la cuna a compás de los sones —pongamos que de Art Blakey y sus mensajeros del jazz o, acaso, del Alphonse Mouzon de Weather Report, o tal vez del Philly Joe Jones del combo de Miles Davis— que le llegaban desde la sala donde sus padres aguardaban a que se durmiera escuchando vinilos. ¡Vana esperanza, cómo se iba a dormir!

Sus padres —aficionados al jazz y comprometidos con el mundo cultural— viendo su resuelta obstinación y antes de que echara abajo media casa decidieron comprarle una baby drum adecuada a su edad y aquello fue como quien tiene una alucinación. Sentado frente a ella pasó más de media infancia zumbando sin descanso los ritmos que bullían en su memoria pero sin saber aún quienes eran Blakey, ni Elvin Jones, ni Max Roach ni siquiera qué era esa cosa llamada jazz. Y un recuerdo vivaz de uno de los muchos conciertos a los que le llevaba su madre: Weather Report, asombro, perplejidad, sorpresa. El jazz vino después y la batería destrozada: «¡Es que me gusta tocar la batería, no puedo evitarlo!», hubiese argüido remedando las palabras del veterano Roy Haynes de haber sabido de él entonces.

Como su inclinación iba in crescendo su padre alquiló un pequeño local por horas para que pudiera tocar y allí donde continuo dando pábulo a su afición y golpes a los parches y al poco al Taller de Músics donde de la mano de Javier Crespo Maurel —batería y colaborador de legendarias bandas como Orquesta Platería, Mirasol Colores y de artistas como Olga Guillot, Mayte Martín, Martirio o Peret— encauzó su ideario hacia ritmos a lo latino, sobre todo del batería y percusionista cubano Horacio Hernández ‘El Negro’.

En 2012 —recién estrenada la mayoría de edad—, su pasión le llevó a la ESMUC (Escuela Superior de Música de Cataluña), donde continuó su formación bajo la tutela de profesores como Lluís Vidal, Horacio Fumero, Albert Bover o Joan Díaz y en especial David Xirgu, gran baterista, pedagogo y responsable de la celebrada master class titulada El batería es un provocador. Filosofía y rol de los bateristas. Fue Xirgu quien le orientó en los entresijos de la batería de jazz a través del arte del beat de Max Roach, y allá devoró el tiempo entre clases y ejercicios, mucho Max Roach, los discos del quinteto con el trompetista Clifford Brown, sus grabaciones como solista, transcripciones de sus solos… pero la misma inquietud, creciente obstinación….

… e insaciable curiosidad le guiaron en 2014 hasta Ámsterdam donde estudió durante un año en el Conservatorio de la ciudad de los canales y los mil garitos de música en vivo, pero también del impresionante Bimhuis —el nuevo, el antiguo situado en el distrito rojo fue fundado hacia 1974 por un grupo de improvisadores reunidos bajo el acrónimo de Bim—. Sus horizontes se ampliaron, estableció nuevas relaciones entre otras con algunos paisanos. Considera aquella experiencia valiosa por la diversidad de músicos de diferentes ámbitos geográficos y filiación estilística… Pero su ambición y hambre de aprendizaje lejos de cesar, fue en aumento.

Dos años después, en 2017, fue admitido para realizar un máster (Master of Music) en la prestigiosa Manhattan School of Music de Nueva York, donde se graduó con honores (summa cum laude) en 2019. Estudió con maestros del jazz tales como el vibrafonista Stefon Harris, el saxo Dave Liebman, el pianista Phil Markovitz o los bateristas Kendrick Scott y John Riley, entre otros. Seguro que, entre baquetazos y bolos, se empapó de los nutritivos textos del maestro Riley como The Art of Bop Drumming, Beyond Bop Drumming, The Jazz Drummer’s Workshop o The Master Drummer DVD. Sobre el sistema enseñanza de la Manhattan School subraya con especial énfasis el que todas las clases se impartían tocando, fuesen de improvisación, armonía, pedagogía o historia, verbi gracia, si tocaba la época del hot, pues explicación del estilo y repiqueo hot en los cantos de la caja.

—¿Un cafetito?

—Vale, perfecto, y un cigarro

—¿Y Tony Williams, eh?

—¡Ah!, Tony, eso vino después, hará tres años…

Hago cuentas y tres años atrás debía estar cursando el máster en la Manhattan School, atento a los consejos de John Riley, pero callo porque la conversación es varia y tornadiza, como lo son las improvisaciones y los conciertos, como lo es el jazz… Le he preguntado por Tony porque he atisbado en su toque esa manera tan personal de   acentuar con los platillos, de crear espacios con el hit hat, de empujar con el replicante del gran maestro… y mientras tanto —es lo que tiene el pensar y hablar a la vez de dos cosas diferentes—, la conversación se pierde por el frondoso bosque de los bateristas que fueron, que son y serán y de súbito le viene a la memoria el álbum A Love Supreme de John Coltrane y aquel soberbio cuarteto con McCoy Tyner, Jimmy Garrison y a la batería Elvin Jones que podía tocar con la violencia y furia de un huracán pero también con la suave delicadeza de una pluma.

—Fíjate en la grabación John Coltrane and Johnny Hartman, no coge ni una sola vez las baquetas, todo escobillas y delicadeza —dice como quien recita un monólogo bien aprendido, o ensaya un solo de batería, a saber.

Corre una suave pero fría brisa, el cielo se tiñe de atardecida, nos miramos y espoleado por la reciente muerte de Chick Corea, saca a colación su álbum Now He Sings, Now He Sobs (1968), a trío con el bajista checo Miroslav Vitouš, y el batería Roy Haynes

—¡Ah, los tríos! —suspira como quien anhela un sueño.

En Nueva York vivió en Washington Heights —barrio situado en la zona norte de Harlem— y allí seguiría estudiando, pernoctando en clubes como el Small, el Smoke o el Village Vanguard de no ser porque la irrupción de la pandemia se llevó todo al garete. Hizo las maletas y emprendió el regreso: «Ahora hará casi un año, el 18 de marzo de 2020» —confirma con un acusado deje de nostalgia—. Pero antes dejó sellada una previsora estrategia: logró el visado de artista que se concede por un periodo de tres años y aún abriga la esperanza de volver, aunque reconoce que en la Gran Manzana hay mucha competencia y resulta difícil abrirse camino en una escena tan potente,,, «¡Y hay que buscarse la vida, en lo que sea»! —apostilla con esa manera suya suave de hablar  al modo de las escobillas de Elvin Jones. Pienso, aunque me lo guardo: «No creo que allí tuviese el menor impedimento quien nació redoblando con los nudillos un improvisado 3/4 en los barrotes de madera de la cuna.

—¿Y proyectos? —prefiero el concepto de mensaje— ¿Tienes en mente uno personal?

—Lo he pensado, quizás pronto. Tengo que preparar material, escribir canciones… —duda, reflexiona y añade— En realidad me gusta ser sideman. Acompañar a la gente que conozco, que me gusta, con la que me siento cómodo tocando. Incluso como ahora, con la big band, ceñirme al espacio delimitado en los arreglos.

—¿A quinteto? ¿Para cuántas voces…?

—Trío, es el formato que te permite respirar mejor, que deja lugar para la interacción, para establecer un diálogo abierto con los compañeros…, con el pianista Xavi Torres. Aunque no descarto escribir para más instrumentos…

Tocar con quien a uno le gusta y mantiene afinidades musicales es todo un privilegio y Andreu puede considerarse privilegiado. Ha colaborado en diversos y variados proyectos discográficos, entre otros, Godzilla plays the Blues (2017) a trío con Xavi Torres y el bajista Giuseppe Romagnoli, con temas originales de los miembros, entre ellos uno propio “Cançó de Bressol (Lullaby)”, en el álbum del cuarteto del flautista Fernando Brox, Secreto (UnderPool, 2017) con el pianista Toni Saigi y Pau Sala a la batería; con el saxo alto Víctor Jiménez, Víctor Jiménez & Friends 2 (Sedajazz, 2017), doble Cd grabado en directo en el Jimmy Glass de Valencia, dos formaciones a cuarteto y en el que Pitarch intervinó en el primero, completando la sección rítmica con el pianista inglés Will Barry y la joven contrabajista Flo Moore; con el cuarteto del trompetista Oriol Vallès, The Snow (The Changes Music, 2019), completado por el pianista Xavi Torres —aquí con el Fender Rhodes y el contrabajista italiano Giusseppe Romagnoli y que recoge temas de los miembros, entre ellos “Changes” de Andreu Pitarch; con el cuarteto del guitarrista Ray Paz, Plays Gipsy (Fresh Sound New Talent, 2019), junto al pianista Toni Saigi, el bajista Pau Sala y la colaboración en uno de los temas de la cantante Mayte Alguacil. Exploración muy personal del cuarteto en clave jazzista del musical Gipsy —considerado el mejor de la historia de Broadway, con música de Jule Styne, letras de Stephen Sondheim y libreto de Arthur Laurents.

Looking at the Surroundings (UnderPool, 2020) del quinteto liderado por el trompetista Félix Rossy es la más reciente colaboración de Andreu Pitarch. Grabado en la barcelonesa sala Nota 79 contó además con el trombonista Tomeu Garcías, el pianista Davis Whitfield  y el contrabajista Benjamin Tiberio y la colaboración en dos de los temas de la cantante y trombonista Rita Payés. Todas las composiciones son de Rossy, salvo la que abre la sesión, “Changes” (Pitarch), la que la cierra, “Back and Forth” (Whitfield) e “Infant Eyes” (Wayne Shorter). Álbum de especial significado porque, en palabras de Rossy, «es una llamada a la colectividad, a mirar más allá de uno mismo como oposición al actual clima general de individualismo» y que define la personalidad del trompetista, alguien que va mirando alrededor —en traducción no literal del título— para encontrar con quien tocar y quienes mejor que los viejos amigos: Félix es amigo de Andreu desde los 10 años y de Davis desde la adolescencia.

Tocar con quien media empatía lo ha hecho Andreu desde siempre, con viejos compañeros y con nuevos hallados en el camino que han solicitado sus elocuentes servicios para unirse a combos como el citado quinteto de Félix Rossy, Rita Payés & Jaume Llombart Quartet, Oriol Vallès Quartet u Oriol Vallès & Irene Reig Group.

Activo profesionalmente desde hace más de una década ha tenido ocasión además de tocar y colaborar con otros destacados jazzmen de la escena nacional e internacional como el guitarrista Peter Bernstein, los saxofonistas Perico Sambeat, Lluc Casares y Ben van Gelder, los pianistas Ethan Iverson, Arturo O’Farrill, Lluís Vidal, Joan Díaz, Davis Whitfield, Isaiah Thompson y Steven Feifke, los trompetistas Jon Faddis, Raynald Colom y Bruno Calvo o el histórico contrabajista Horacio Fumero, entre otros muchos.

Reseñable fue su participación en 2017 en el Esmuc Jazz Project Univers Ornette, en el que la orquesta de la Escuela Superior de Música de Cataluña dedicó su programa anual a la música del saxo y compositor Ornette Coleman, abanderado de la vanguardia y el free jazz y uno de las figuras más influyentes de la historia de la música del siglo XX

Se ha presentado en clubes, salas y festivales de renombre de Europa, Estados Unidos y Canadá, entre otros, Dizzy’s Club, Birdland, Smalls Jazz Club, Mezzrow, Bimhuis, Jamboree, L’Auditori de Barcelona, Jimmy Glass Jazz Bar, Sunset Jazz Club, Hot Clube de Portugal, así como en festivales de jazz como los de Terrassa, Granollers o el SunFest Country Music Festival de Canadá.

Al margen de su carrera como intérprete, dedica parte de su tiempo a la docencia. Con seis años de experiencia, he impartido clases en escuelas de música de Barcelona y clases particulares a alumnos de diferentes edades y niveles. En 2019 fui profesor invitado en el seminario de música Tenerife Jazz Camp, organizado por el saxofonista canario Kike Perdomo. Durante su estancia en Nueva York, trabajó para S’Cool Sounds, organización cuyo objetivo es brindar acceso a la educación musical en las escuelas públicas para niños y niñas de comunidades más desfavorecidas.

Y hoy, 20 de febrero de 2021 y a las 10 de la mañana, impartirá una sustanciosa clase magistral desde el paraninfo de la Universidad de Almería en el marco de las que viene patrocinando su Aula de Música. Podrán seguirla de forma gratuita a través del Canal de Cultura de la UAL.

No soy adivino pero intuyo que nos hablará con mayor conocimiento de causa de los misterios de la batería, de cómo montarla, de los secretos de cada una de sus elementos, del lenguaje de la percusión, de su carrera profesional y hasta interpretará algún tema acompañado por el trompetista Bruno Calvo, otro esforzado remero de la Clasijazz Big Band.

Y, por supuesto, responderá y aconsejara, a todas cuantas cuestiones y dudas sean planteadas vía online.

Enlace de la master class de Andreu Pitarch: https://youtu.be/W9nJBCmMLJg

© José Santiago Lardón ‘Santi’ (Febrero, 2021)

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